Con motivo de transitar la Semana Mundial de la Lactancia Materna, los especialistas de la clínica materno infantil “Nuestra Señora de Fátima” recordaron que esta práctica es el mejor refuerzo para el sistema inmunológico de los bebés. El amamantamiento es el medio más natural, sencillo y eficaz para luchar contra las enfermedades más frecuentes en la niñez, además refuerza el vínculo entre la madre y su hijo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó la “lactancia materna exclusiva durante seis meses, la introducción de alimentos apropiados para la edad y seguros a partir de entonces, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más”. Con esta premisa, la clínica “Nuestra Señora de Fátima” se encuentra difundiendo los beneficios de la lactancia materna, tanto para los niños como para sus madres de manera permanente, y en especial esta semana en respuesta a la convocatoria realizada a nivel internacional. Teniendo en cuenta que el servicio de la maternidad sigue un modelo asistencial dedicado a la mujer y a la familia, la promoción de los beneficios de la leche materna empieza desde el embarazo, para que al dar a luz, sólo se proceda a reforzar la información.

Por un desarrollo saludable

La lactancia materna es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables. Y prácticamente todas las mujeres pueden amamantar, siempre que dispongan de buena información y del apoyo de su entorno y del sistema de atención de salud, así lo aseguró Karina Godoy, jefa del Servicio de Obstetricia de la clínica de Fátima. La partera, además explicó que durante las primeras 72 horas luego del parto, la mujer produce calostro, un concentrado de nutrientes y anticuerpos previo a la leche, que el bebé debe recibir al nacer porque es fundamental para prevenir las infecciones más comunes, es una especie de “vacuna”, aseguró Karina Godoy.

Durante la producción de calostro muchas madres tienen temor por la baja producción de leche. Sin embargo, transcurridos alrededor de tres días luego del nacimiento, el cuerpo de la madre comienza a elaborar “leche madura”, e incrementa notoriamente su cantidad. La leche es conocida con este nombre, porque luego de las 72 horas, además de ser un concentrado preventivo pasa a ser un compuesto de nutrientes, imprescindible para el crecimiento del niño. “Es necesario que las madres conozcan este proceso porque muchas se angustian por la poca cantidad de leche de los primeros días y renuncian a la lactancia, pero tienen que saber que la cantidad de calostro producida, es exactamente lo que el niño necesita. Luego, el cuerpo inteligentemente le proporciona más nutrientes a través de la leche madura”, detalló la titular del área.

Los profesionales de “Nuestra Señora de Fátima” además recordaron que más allá de los beneficios inmunológicos de la lactancia, también la práctica mejora el vínculo familiar. Karina Godoy indicó que al momento de amamantar se produce un intercambio muy íntimo entre la madre y el hijo, y esto beneficia anímicamente al bebé, porque sabe que recibe el alimento y el cuidado de su madre.

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