A horas del comienzo del año nuevo judío, policías antidisturbios israelíes irrumpieron ayer en la Explanada de la Mezquita, un lugar sagrado para los musulmanes en Jerusalén, y desataron la ira de un grupo de palestinos, que fueron reprimidos con un saldo final de más de 100 heridos.
Según relató la Policía israelí, sus fuerzas antidisturbios entraron al lugar sagrado a la madrugada después de recibir "información de inteligencia" de que un grupo de palestinos se preparaba para "provocar desórdenes", explicó a la agencia de noticias EFE el vocero Miki Rosenfeld.
Al verlos, un grupo de palestinos que se encontraba en ese lugar de rezo intentó expulsarlos lanzándoles "piedras, bengalas y fuegos de artificios", según Rosenfeld.
Los policías israelíes reaccionaron inmediatamente tirando abajo la puerta principal de la mezquita y lanzando gases lacrimógenos, granadas de estruendo y balas de goma. Tras una verdadera batalla campal tomaron el control del lugar.
La Media Luna roja local (equivalente a la Cruz Roja en países musulmanes) informó que trató a 110 heridos después de la represión policial y su jefe del servicio de ambulancias, Amin Abu Ghazaleh, denunció ante la prensa que las fuerzas israelíes no dejaron a los paramédicos ingresar a la explanada de las Mezquitas hasta una hora y media después de la represión. Dentro del complejo se encuentra la Mezquita de Al Aqsa, la tercera en importancia para el islam en el mundo. El complejo, reivindicado también por la religión judía como uno de sus lugares sagrados, está ubicado dentro de la Ciudad Vieja de Jerusalén, en el territorio que la comunidad internacional reconoce como ocupado ilegalmente por Israel desde 1967.
Además de su significado religioso para los musulmanes y los judíos, el lugar es un símbolo sensible dentro de la historia sangrienta del conflicto entre Israel y Palestina.

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