El presidente estadounidense Barack Obama debería salir victorioso de la batalla en el Congreso de su país sobre el acuerdo nuclear con Irán, tras lograr ayer el apoyo que necesita de los senadores para la votación que se desarrollará este mes.

Desde el 14 de julio el mandatario estadounidense y su administración buscaban convencer a los parlamentarios para que no ataquen el texto firmado por las grandes potencias y Teherán en Viena.

El Congreso tiene el poder de revisar el texto y de impedir eventualmente la aplicación por parte de Estados Unidos, lo que mantiene un gran signo de interrogación sobre el camino diplomático defendido por Obama. Los republicanos, con mayoría parlamentaria, anunciaron su oposición, pero aún persistía la duda sobre la capacidad de Obama de reunir suficientes votos demócratas como para enfrentarlos.

Pero con el anuncio del apoyo de la senadora demócrata Barbara Mikulski, y de al menos 34 senadores de un total de 100, todos demócratas, Obama tendrá los votos suficientes para lograr una ajustada victoria.

Los republicanos prevén someter a votación, antes del 17 de setiembre, una "resolución de desaprobación" del acuerdo nuclear. Esta resolución impediría a Obama levantar la mayoría de las sanciones estadounidenses contra Irán, como prevé el acuerdo internacional en contrapartida al compromiso de los iraníes de no fabricar un arma nuclear.

Esta resolución sería aprobada, ya que los republicanos cuentan con la mayoría absoluta en las dos cámaras del Congreso estadounidense.

Entonces, Obama impondría su veto a la resolución, forzando una nueva votación, pero esta vez se requeriría una mayoría de dos tercios en las dos cámaras.

Aunque la Cámara de Representantes se pronunciara en contra de Obama, el previsible fracaso de los republicanos en el Senado garantiza que el Congreso no podrá frenar el acuerdo nuclear.

"Los demócratas ganaron, el acuerdo sobre Irán está hecho. Con Mikulski, Obama tiene todos los votos que necesita", reconoció el número dos de los senadores republicanos, John Cornyn.

"Ningún acuerdo es perfecto"

Los demócratas dicen haber tomado su decisión tras una larga reflexión y decenas de reuniones con integrantes del gobierno, los servicios de información y embajadores.

Muchos subrayan las debilidades del pacto y lamentan la ambigüedad de los protocolos de inspección.

Pero el acuerdo es considerado preferible al enfrentamiento que generaría un rechazo. "Ningún acuerdo es perfecto, sobre todo un acuerdo negociado con el régimen iraní", declaró Barbara Mikulski.

El acuerdo nuclear concluido el 14 de julio entre Irán y las grandes potencias (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia, China y Alemania) estipula que Teherán no se dotará jamás de la bomba nuclear, a cambio de un levantamiento progresivo de las sanciones internacionales que ahogan su economía.

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