La creciente crisis económica que desde hace años viene atravesando el país ha ido generando impactos sumamente negativos en la población, cambiando y marcando las diferencias entre las "clases sociales", donde la brecha entre los que más tienen y los que no, se vuelve cada vez más evidente. Sin embargo, el enorme corazón y la solidaridad de los jujeños sigue siendo la mayor herramienta para hacer frente a la pobreza.
Según los datos brindados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) a fines del mes de septiembre, en la República Argentina hay casi 9 millones de pobres.
Tras años de desconocer datos concretos acerca de la situación del país, debido a que desde el 2014 el Indec suspendió la difusión de los índices de pobreza, las políticas de "Gobierno Abierto" encaradas por la actual gestión de gobierno, dieron cuenta de una realidad que muchos no querían ver.
Hasta el 2014, los últimos datos disponibles situaban la pobreza en la población urbana de Argentina en el 4,7 por ciento; mientras que el índice de indigencia fue del 1,5 por ciento.
Actualmente y según el relevamiento del organismo, que corresponde al segundo trimestre del año, alrededor de 8,7 millones de personas que viven en grandes centros urbanos son pobres, lo que equivale al 32,2 % de la población, y, entre ellas 1,7 millones de personas son indigentes, lo que representa el 6,3 %.
Las mediciones del Indec se basan en la consideración de indigente a aquella persona o grupo familiar que no cuenta con los ingresos mínimos como para comprar los alimentos indispensables de subsistencia comprendidos en la Canasta Básica Alimentaria, que costaba 5.175,92 pesos en agosto para una familia compuesta por dos mayores y dos niños.
"Saber que uno de cada tres argentinos se encuentra bajo la línea de la pobreza es algo que nos tiene que doler, nos tiene que dar bronca y comprometer a trabajar juntos para que cada día podamos reparar más y más situaciones; caminar juntos hacia la pobreza cero", manifestó el presidente Mauricio Macri luego de que se difundieran esos números.
Además, tal como lo establece la estadística del organismo nacional, la mayor tasa de pobreza se encuentra en la región noroeste, con el 40,1 por ciento. Le sigue el Noreste con el 35,8 por ciento y Cuyo 35,6 por ciento.
Respecto a la indigencia, la región pampeana es la más golpeada, allí el 7,7 por ciento de la población no cuenta con los ingresos mínimos para subsistir; seguida por el Noroeste con el 7,6 por ciento.
En coincidencia con estas cifras, en Jujuy el 42 % de las personas se encuentra bajo la línea de la pobreza, según lo manifestó de manera extraoficial el gobernador de la provincia Gerardo Morales, quien tras la polémica generada por la difusión de los índices de pobreza nacional, expresó: "En Jujuy, según la Dipec los indicadores de pobreza están dando en el orden del 42 %, así que vamos a pedirles que informen cómo estaba la cronología de información de los últimos años".
Sin embargo, los últimos datos sobre los índices de pobreza e indigencia en Jujuy datan del 2013, en los que se detalla que el 5,2 % de los jujeños se encontraban bajo la línea de pobreza; mientras que el 0,3 %, era indigente. A la fecha, no se conocen informes actuales que reflejen la realidad de las familias jujeñas.
Labor solidaria
Pese a la crisis económica y la cada vez más complicada lucha por mantener una familia, en Jujuy las almas solidarias no se cansan. Tal es el caso del Comedor "Denles Ustedes de Comer", Los 12 Apóstoles, una asociación que desde hace ocho años trabaja incansablemente para brindar comida, ropa, contención y sobre todo amor a los que menos tienen.
La asociación sin fines de lucro, nació el 19 de agosto de 2008, por iniciativa del grupo de oración María Reina de la Paz y la Santa Cruz, que desde hace 18 años se reúne en la capilla San Martín de Porres de Alto Comedero.
En sus inicios, los servidores se instalaban en la calle Jorge Newbery y con una cocina improvisada, repartían un plato de comida a un grupo de no más de 20 indigentes y personas en situación de calle.
Con el paso del tiempo, la cantidad de hermanos a quienes ayudar fue aumentando, lo que derivó en la necesidad de contar con un espacio más amplio donde recibirlos. Por eso, se trasladaron a una casa prestada sobre calle Senador Pérez. Allí, no sólo se les daba de comer, sino que también se los bañaba y vestía.
Lamentablemente tuvieron que desocupar la vivienda, pero el gran corazón de los servidores los llevó a buscar un nuevo espacio.
Al ver las ganas de este grupo de ayudar al prójimo, el director del Hogar Escuela cedió las instalaciones de la cocina de la institución para preparar la comida y luego, distribuirla en el parque San Martín.
Desde ese entonces, todos los viernes desde las 15, los servidores se reúnen para preparar lo que para muchos es la única comida en días, y cerca de las 18 se trasladan al frente para repartir los alimentos que cientos de mujeres, hombres y niños, esperan ansiosos.


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