Un profesor de Educación Física fue condenado a prisión perpetua por el femicidio de su exesposa, la docente Verónica Romero, a quien asesinó de once puñaladas en 2013 tras mantener una discusión, en la ciudad de Resistencia.
El fallo unánime de la Cámara Tercera en lo Criminal de Resistencia, integrada por Ida Torresagasti, Susana Gutiérrez y Alberto Verón, señala que el condenado, Juan Soto (41), actuó con "ensañamiento", producto de la cantidad de puñaladas, y "alevosía", ya que se comprobó que preparó la escena del crimen para dejar a la víctima en estado de indefensión.
Familiares, amigos y alumnos del colegio Don Bosco y de la escuela 423 de Villa Centenario de la capital chaqueña, donde trabajaba la maestra, celebraron el fallo, al igual que los fiscales y la querella.
El 27 de marzo de 2013, el cuerpo de la docente fue encontrado adentro de su auto, en cercanías de la casa de su exmarido Soto, y en el volante del vehículo los investigadores hallaron luego huellas de éste.
En un allanamiento realizado en la vivienda del imputado, se encontró además un morral en el que había manchas de sangre que pertenecían al condenado y a la víctima.
El caso juzgado es el de un profesor que mató de 13 puñaladas a su exesposa en el año 2013 en Resistencia.
Según se pudo constatar, Romero estuvo en el domicilio de Soto para ponerse de acuerdo sobre un viaje que el condenado planeaba realizar con las hijas del matrimonio y durante ese encuentro se produjo el crimen.
Las pericias realizadas al cadáver de la docente comprobaron que la herida mortal fue la última de las diez que recibió, ya que alcanzó al ventrículo izquierdo y provocó a la víctima una hemorragia masiva.
Según la autopsia, hubo un intento de defensa por parte de la víctima, ya que la misma tenía una herida cortante superficial en la mano izquierda. Soto, por su parte, presentaba heridas en un brazo producto de unas supuestas mordeduras.
Ante esto, los fiscales Jorge Fernando Gómez y Héctor Valdivia y la querella, representada por la abogada Lorena Padován, consideraron que las pruebas científicas ubicaban a Soto en el lugar del hecho y los testimonios demostraban la violencia de género ejercida antes y después de la separación.
También, ambos se centraron en demostrar que la víctima, antes de iniciar los trámites de separación, fue agredida sexualmente y sufrió violencia verbal, física y psicológica, motivo que derivó en una separación de hecho.
Padován, señaló como "fundamental" una discusión originada luego de que Romero no le facilitase dinero a Soto, hecho que fue ratificado durante las testimoniales por el abogado que llevaba el juicio de separación.
En esa oportunidad, el profesional recordó que dos días antes del femicidio, Soto le solicitó que obligue a Romero a darle la cuota que la docente se había comprometido a entregar.
Otros testimonios que recordó la querella durante sus alegatos dan cuenta de una negativa por parte de la víctima de volver a convivir con el asesino, lo que lo habría enfurecido aún más.
Tanto la fiscalía como la querella sostuvieron que el día del hecho, el condenado trasladó el cadáver en el auto de la víctima para luego abandonarlo con el cuerpo de Romero en su interior, en las calles Seitor y Avenida Las Heras de la capital chaqueña.

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