El presidente de Cuba, Raúl Castro, fue recibido ayer con honores militares en París al comenzar una histórica visita de Estado de dos días a Francia.
La ministra francesa de Medio Ambiente, Ségolène Royal, saludó a Castro, de 84 años, en el Arco de Triunfo, informó un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores.
El visitante, que llegó el sábado a la capital francesa pero recién inició su actividad oficial ayer, se reunió con el presidente François Hollande en el palacio del Elíseo para firmar diversos convenios de cooperación.
Posteriormente será agasajado con una cena en su honor.
El gobierno del menor de los Castro impulsa desde hace años una paulatina apertura de mercado, tras décadas de monopolio estatal.
La isla intenta atraer a inversores extranjeros para reactivar su economía, sumida en una crisis económica crónica.
La isla "está llamada a ser un importante eje (comercial) en la región y en parte del continente, incluida Norteamérica", consideró el secretario de Comercio francés, Matthias Fekl, en declaraciones al periódico L'Humanité.
Se espera que ambas partes alcancen durante la visita acuerdos en turismo, transporte y comercio justo, entre otros campos.
El gobierno francés aceptará además reinvertir parte de las deudas de Cuba con Francia en la financiación de proyectos económicos en la isla. La deuda cubana asciende a unos 4.000 millones de dólares.
En diciembre, el Club de París condonó a La Habana una deuda de 8.500 millones de dólares en intereses a cambio del pago de 2.600 millones en préstamos vencidos en el plazo de año y medio.
Hollande se convirtió en mayo de 2015 en el primer jefe de Estado de una potencia occidental en visitar Cuba, pocos meses después de que se iniciara el histórico deshielo entre la isla y Estados Unidos.
"Me parece muy importante que Europa esté presente", dijo entonces el líder galo sobre la apertura cubana. Hollande evitó durante su visita criticar la situación de los derechos humanos en la isla, algo que suele esperar la opinión pública europea en los viajes de sus líderes al país comunista. París aboga desde hace años por el levantamiento del embargo de Estados Unidos y apoya el acercamiento entre Washington y La Habana, así como las negociaciones desde abril de 2014 entre la UE y la isla para alcanzar un tratado de diálogo político. Casi medio millón de cubanos trabajan en tanto en el emergente sector privado como parte de las reformas de mercado de los últimos años. La isla intenta atraer también capitales foráneos con la concesión de ventajas fiscales y una tímida apertura de varios sectores de su economía a empresas extranjeras.

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