Ya lo sabíamos: dormir pocas horas nos pone de malhumor. No importa si nos quedamos hasta tarde viendo una serie, terminando un trabajo o leyendo: nuestro "yo" nocturno nos pasa factura al día siguiente. Y si esa situación se repite durante semanas o meses, se puede terminar sufriendo una depresión.
Lo que no se sabía hasta ahora era el porqué: toda la culpa la tendría la alteración de un gen, que sería el nexo entre las horas de descanso y la regulación del humor, según una investigación publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
Los científicos del Instituto Médico Howard Hughes de Estados Unidos comenzaron estudiando a tres miembros de una familia, quienes padecen el síndrome de fase de sueño avanzado (FASP). Son gente que se despierta de forma natural muy pronto, antes de las cinco de la madrugada, y también se va a dormir temprano. Estos tres familiares también manifestaban trastorno afectivo estacional, por lo cual se deprimían en invierno.
Louis Ptácek y Ying-Hui Fu, investigadores principales del trabajo, observaron que esas tres personas tenían una versión defectuosa del PER3, uno de los genes del ritmo circadiano (ver aparte).
Para comprobarlo, alteraron ese gen en dos ratones y comprobaron que estos cambiaban dicho ritmo e, incluso, tenían algunos comportamientos similares a los que muestran las personas que padecen depresión, como apatía y patrones de sueño anormales.
Los resultados de este trabajo sugieren que este gen podría tener además un rol clave para adaptarse a los cambios estacionales. Por eso, los investigadores confían en que lleve al desarrollo de nuevos tratamientos contra la depresión.

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