El presidente Mauricio Macri cumplió ayer 100 días en el cargo, durante los que impulsó una batería de medidas y decisiones para diferenciarse del kirchnerismo y a la vez tratar de sortear los múltiples desafíos que enfrenta su gestión.

La asunción de Macri el 10 de diciembre pasado estuvo marcada por varios elementos únicos: es el primer Presidente que desde 1983 se impone en segunda vuelta y por escaso margen, no proviene ni del PJ ni de la UCR y surge de una familia propietaria de un importante grupo económico.

Mauricio Macri asumió la presidencia el 10 de diciembre de 2015, tras vencer a Daniel Scioli en la segunda vuelta.

Además, la coalición Cambiemos no cuenta con mayorías en el Congreso, apenas suma un puñado de gobernadores -aunque cuenta con la mayor provincia del país-, no se impuso en el estratégico territorio bonaerense ni en el Conurbano a nivel presidencial, no tiene vínculos sólidos con sindicatos y su inserción tanto en el Norte como en el Sur del país es limitada.

Con ese mapa de poder en mente, Macri desplegó desde el momento mismo de su asunción una serie de medidas destinadas a marcar diferencias con su antecesora, Cristina Kirchner, seducir a distintos sectores de la opinión pública, cooptar apoyos de dirigentes de otros partidos, sumar respaldos internacionales -sobre todo entre los países más industrializados- y aventar la idea de que se trata de un Presidente débil.

Es sobre todo en el terreno económico y social que se jugará buena parte de la suerte de su administración, por lo que distintas medidas apuntaron a lo que Cambiemos plantea como una "normalización" económica.

Así, el Gobierno desarmó los controles cambiarios y a las importaciones, eliminó retenciones al agro y la minería, desreguló la actividad de los bancos y le bajó el perfil a programas y acciones para controlar precios.

También eximió a un sector de los trabajadores del pago de Ganancias, aunque en un movimiento que disgustó a la dirigencia sindical, porque también sumó al gravamen a trabajadores y jubilados que hasta aquí no lo pagaban.

Y eliminó subsidios a la energía eléctrica, en una decisión que por estos días está teniendo su impacto en las boletas de luz domiciliarias e industriales.

En los primeros días de la gestión, el jefe de Estado optó por un curso de acción que ningún presidente recién asumido desde 1983 había probado: no llamar inmediatamente a sesiones extraordinarias del Congreso y manejarse con decretos de necesidad y urgencia (DNU).

A través de un decreto, Macri sacudió también el tablero político al designar dos jueces de la Corte Suprema: finalmente los magistrados no juraron y debieron recorrer todo el camino de controles y evaluaciones en el Senado nacional.

Un DNU volteó los principales elementos de la Ley de Medios, uno de los baluartes del kirchnerismo y otras decisiones beneficiaron al Grupo Clarín en el terreno de la telefonía celular.

El diálogo, uno de sus principales ejes

Otra de las acciones encaradas desde su asunción al frente del gobierno nacional, Mauricio Macri entabló un diálogo e intercambio de fondos a cambio de apoyo legislativo y político en diversas oportunidades con gobernadores de distinto signo político.

El verdadero estreno del sistema llegó con el tratamiento del proyecto de ley que determina un acuerdo con los fondos buitre y el regreso de la Argentina a los mercados financieros de crédito.

La media sanción en Diputados mostró a un kirchnerismo rechazando la iniciativa junto a la izquierda, en tanto que en el Senado -con una mayoría del PJ nunca antes vista en los últimos 32 años- el respaldo de los gobernadores a la iniciativa apunta a una casi segura aprobación.

Con algunos sectores del peronismo, la administración macrista mostró acercamientos y diferencias, como ocurrió con las principales centrales sindicales y el partido de Sergio Massa.

El líder del Frente Renovador acompañó a Macri al Foro Económico de Davos -otro gesto con el que buscó diferenciarse del kirchnerismo-, pero luego el Presidente le recriminó al dirigente bonaerense que busca "ventajitas".

Otra muestra de la apertura al diálogo fue que los sindicatos participaron de una cumbre con el Presidente en la Casa Rosada, aunque más tarde se disgustaron por su anuncio sobre Ganancias y retomaron el camino a la reunificación, mostrando gestos de poca simpatía con la gestión de Cambiemos.

Una línea de acción del mandatario fue la reforma administrativa, que incluyó la revisión de contratos y el despido de centenares de trabajadores de la administración pública, a los que identificó con "ñoquis".

Por otra parte, en materia de Seguridad, Macri avanzó con el traspaso de los efectivos de la Policía Federal que actúan en la Capital a la Ciudad de Buenos Aires, mientras que el Ministerio del área dio a conocer un "protocolo" para el manejo de la protesta social refrendado por gobernadores pero cuestionado por organismos de Derechos Humanos.

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