En cualquier orden de la vida, para que la energía siga circulando, muchas veces se hacen promesas, de hecho en otras series también las hubo. Como conocía el lugar y sabía que estaban frente al mar, Orsanic dijo: "Las promesas siempre hay que cumplirlas".
Ayer cerca del mediodía, el cuerpo técnico de la Argentina de la Copa Davis y Carlos Berlocq cumplieron con la promesa que habían hecho si ganaban a Polonia y a pesar de los 2 grados de temperatura, se bañaron en el mar Báltico, frente al Sofitel de Sopot, el hotel donde se alojaron.
"A esa hora, la temperatura del agua estaba en 5 grados. Cuando un jugador se mete en una pileta para relajar los músculos después de un partido, el agua suele estar a 9 grados. Esta vez enfrentamos una temperatura menor", comentó un integrante del cuerpo técnico, una vez que todos habían recuperado el calor, ya en el aeropuerto de esta ciudad, camino a la Argentina.
Por el frío, todos se tiraron vestidos, salvo Alberto Osete, el preparador físico del equipo. Sol, eso sí, hubo, por primera vez en toda la estadía.
Mayer, Pella y Olivo zafaron del chapuzón porque se habían ido al aeropuerto, ya que viajaron a jugar el torneo de Indian Wells. Tal vez sean ellos, si el equipo le gana a Italia en cuartos de final, quienes deban cumplir la próxima promesa.
El próximo de Argentina será Italia, como visitante, del 15 al 17 de julio, en una ciudad y con superficie a confirmar en las próximas semanas.

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