Fue un duro golpe a la ilusión. La derrota de Gimnasia en manos de Talleres de Córdoba dolió, sobre todo en el corazón del hincha, que desafiando el frío, la lluvia y la bruma -por momentos se hizo complicado mirar el trámite- dijo presente en un muy buen número en el "23". Pero el equipo de Mario Sciacqua no pudo retribuirle su aliento con un resultado positivo.

El dos a uno a favor del puntero de la B Nacional dejó mucho para el análisis. El árbitro Nicolás Lamolina se equivocó mucho anoche, pero también es cierto que en la jugada más polémica se la podría dar la derecha. Cuando expulsó a Diego López sobre el final de la primera etapa, el referí evaluó que fue a patear de manera artera a Nazareno Solís quien estaba tirado en el piso. Nunca consideró que el defensor, a la pasada, quería quedarse con la pelota que el delantero cubría con su cuerpo. En fin, la tarjeta roja a "Fores" fue determinante para el posterior desarrollo del juego. Antes, el "lobo" había abierto el marcador luego de la mejor jugada elaborada del equipo. Garnier, que recuperó la pelota en su área, terminó habilitando el juvenil Sufi en campo rival, quien definió perfecto. El local no pudo mantener el ritmo ni la presión que lo identifica. Y dejó crecer a los cordobeses de la mano de Burgos, el más destacado del encuentro. Pero el empate llegó luego de un córner, donde Quintana le ganó a Correa con infracción y aunque Noriega evitó en primera instancia que el balón ingresara, nada pudo hacer con el segundo cabezazo de Klusener. Ya sin López, Talleres se fue con todo en el complemento y de entrada, Chaves amplió el marcador, luego de una gran acción de Solís.

A partir de allí, el dueño de casa fue una sombra. Es verdad que pudo empatar, pero también es cierto que estuvo cerca de perder por más goles. Una noche para olvidar rápido ante el líder, que ahora sacó siete puntos de ventaja.

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