Alrededor de unas 100 personas murieron y otras 161 resultaron heridas en tres atentados perpetrados en dos barrios de mayoría chiíta y otro sunnita en Bagdad que fueron reivindicados por la organización yihadista Estado Islámico (EI), en una de las jornadas más sangrientas de los últimos meses en Irak.
Estados Unidos, que lidera una coalición que bombardea al EI en Irak y otra misión que entrena a las fuerzas iraquíes en el combate contra el grupo, dijo que los atentados en Bagdad reflejaban que los yihadistas están "desesperados" por recientes pérdidas de territorios en el país árabe.
El pasado 30 de abril, al menos 24 personas murieron y 39 resultaron heridas en un atentado en el área de Nahrawan.
El ataque más mortífero de la jornada tuvo lugar en un concurrido mercado del popular barrio de Sadr City, de mayoría chiíta ubicado al este de la capital, donde fallecieron al menos 64 personas -la mayoría mujeres- y otras 87 resultaron heridas, tras la explosión de un coche bomba, informó la Policía.
En un comunicado, la organización Wilayat Bagda, filial del EI en la capital iraquí, asumió la autoría del ataque e informó que fue ejecutado por uno de sus miembros, identificado como Abu Suleiman al Ansari, un "mártir" que hizo estallar su cinturón de explosivos.
En el comunicado, el grupo yihadista liderado por Abu Bakr al Baghdadi, que considera herejes a los chiítas, aseguró que el atentado dejó 70 muertos y un centenar de heridos, según reprodujo la agencia de noticias Amaq, ligada a la organización extremista, que aseguró que el ataque iba dirigido contra milicianos chiítas.
Seguidilla de ataques
Otro atentado fue cometido en el norteño barrio de Al Kazemiya, también de mayoría chiíta, donde el Estado Islámico mató al menos a 17 personas e hirió a otras 43, también por la explosión de un vehículo, según fuentes de seguridad.
En tanto, un tercer ataque suicida perpetrado en el barrio sunnita de Al Yamea provocó 12 muertos y 31 heridos, informó la Policía.
Wilayat Bagdad difundió en foros yihadistas información dando cuenta que estos ataques fueron llevados a cabo por dos de sus miembros, a los que identificó como Anis al Ansari y Abu Abdelmalek al Ansari.
Según el EI, ambos atentados se produjeron contra concentraciones de miembros de la milicia chiíta Multitud Popular, que combate a los yihadistas.
El general de división estadounidense Gary Volesky, comandante de las fuerzas terrestres en la misión de combate contra los yihadistas, dijo en una teleconferencia con la prensa, que el "enemigo no para de perder terreno y ahora recurre a estos ataques desesperados" y aseguró que las autoridades iraquíes no reubicaron las tropas destinadas más al norte para forzar la retirada del EI en las zonas que aún controla.
El Pentágono está coordinando con las Fuerzas Armadas de Irak y tropas del Kurdistán iraquí en los preparativos para tomar la ciudad de Mosul, la segunda ciudad iraquí bajo control del EI desde junio de 2014 que declaró un califato en el norte de ese país y en Siria.
Otra de las voces que resonaron tras el cruento día, fue la del grupo chiíta libanés Hezbollah, que condenó los atentados, instó a combatir para poner fin a esa "epidemia terrorista" y a pedir cuentas a los Estados que la apoyan. "Esos crímenes horribles deben incitar a multiplicar los esfuerzos para poner fin a esa epidemia terrorista takfirí (extremista sunita), con el fin de desestabilizar Irak y la región", afirmó Hezbollah.
Además, el grupo libanés, que combate al EI en Siria, insistieron en que hay que reclamar cuentas a los países responsables de "financiar a los terroristas".

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