Más de 40 personas murieron y cerca de 40 resultaron heridas ayer en Yemen en un doble atentado perpetrado por el grupo islamista radical Estado Islámico (EI) contra dos grupos de jóvenes milicianos que pretendían ingresar en las filas del Ejército, en la ciudad costera de Adén, en el sur del país.
El primer atentado fue perpetrado contra la antigua Comisaría de Policía de Badr, ahora utilizada por la Brigada 39 de Acorazados, comandada por el general Abdallah al Subehi, en el barrio de Jur Maksar, cercano al aeropuerto, indicaron fuentes sanitarias y militares.
Sólo minutos después, un atacante suicida detonó un cinturón de explosivos adherido a su cuerpo cuyo estallido sorprendió a otro grupo de milicianos que aspiraba a regularizar su situación y que se encontraba frente a la casa del general, también en el barrio de Jur Maksar.
El ataque fue atribuido horas después por la milicia radical sunnita Estado Islámico (EI) en una nota en la que los yihadistas además identifican al terrorista asaltante como Abu Ali al Adani. Según la nota, más de treinta "apóstatas" perdieron la vida en una "operación de martirio" contra el centro de reclutamiento.
"En una operación de seguridad exitosa gracias a Dios, el hermano mártir, Ali al Adani se dirigió hacia la casa del líder del cuartel de Badr donde nuestro caballero se hizo detonar", precisó la nota del EI.
El pasado 15 de mayo, el EI asumió la autoría de otro ataque suicida contra una comisaría en la ciudad de Al Mukala, en el sureste del Yemen, en el que al menos doce aspirantes a agentes de la Policía murieron y otros treinta resultaron heridos.
Hace cinco años, en plena Primavera Árabe, en Yemen estallaron protestas populares que no cesaron hasta que el entonces presidente Ali Abdullah Saleh aceptó dejar el poder en manos de su vicepresidente, Abdo Rabu Mansur Hadi.
Hadi fue ratificado en las urnas como jefe de Estado en febrero de 2012, pero en marzo de 2015 huyó a la vecina Arabia Saudita cuando los hutíes, que ya controlaban la capital, Sanaá, desde fines de 2014, acorralaron al mandatario y a sus fuerzas en la ciudad portuaria de Adén.
Desde la huida de Hadi, Arabia Saudita lidera una campaña de ataques aéreos contra los rebeldes chiítas al frente de una coalición de países árabes sunnitas que incluye a Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Barhéin, Egipto, Marruecos, Jordania, Sudán, Senegal y Malasia, y está apoyada por Estados Unidos.
Según Unicef, ya murieron al menos 10 mil personas, entre ellos más de 600 niños y sufren distintas violaciones a los derechos humanos 43 personas por día.
Según la ONU, más de 10 chicos mueren por día y el 73% de esas muertes son consecuencia de los bombardeos aéreos saudita-británicos contra objetivos civiles como hospitales, campo de refugiados, mercados, escuelas y puertos, entre otros.

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