Debido a una doble ruptura de un caño maestro del antiguo acueducto de la ciudad de Florencia, en la madrugada de ayer se produjo un hundimiento en la costanera del Arno, a pocos metros del célebre Ponte Vecchio.
El derrumbamiento provocó una grieta de 200 metros de largo y 7 de ancho, en la que se cayeron una veintena de autos que se encontraban estacionados en el Lungarno Torrigiani.
Impactante en sus imágenes, el desmoronamiento no provocó heridos, pero sí ingentes daños -miles de florentinos sin agua corriente- y mucho miedo entre los vecinos de la zona. El gran temor es que la erosión provocada por el agua pueda seguir y provocar ulteriores hundimientos.
"Es una vorágine muy seria", dijo el alcalde de Florencia, Dario Nardella, que cuando fue a ver el escenario de los hechos quedó espantado. "Fue un golpe al corazón", admitió.
Con grúas y demás maquinarias bomberos y demás funcionarios se encontraban trabajando a todo ritmo en el lugar del desastre, que queda a pocos metros del Ponte Vecchio, uno de los sitios turísticos más visitados de la ciudad.
Aunque la zona se encontraba vallada e inaccesible, cientos de turistas y también florentinos, se acercaban para sacar fotos y ser testigos de otro evento "histórico" en Florencia.
Esta vez la lluvia no fue la culpable, el desastre comenzó a la medianoche local, cuando la ruptura de un caño comenzó a inundar las calles de la margen izquierda del Arno con virtuales ríos de agua marrón. La cantidad de agua fue erosionando el terreno y a las 6.14 de la madrugada tuvo lugar el derrumbe. Entonces, un estruendo sacudió la zona, provocando terror entre sus vecinos. La primera consecuencia fue la interrupción del servicio de agua para miles de florentinos, que al mediodía en parte había podido reestablecerse en diversos barrios.
Dos "palazzi" históricos del lugar fueron evacuados, el Lungarno Torrigiani fue cerrado al tránsito, mientras que voluntarios de Defensa Civil se movilizaron para llevar botellas de agua para los niños de colegios de la zona. "Se cree que desde hace días había una pérdida en un caño, que provocó la erosión y luego el derrumbamiento del terreno", indicó el alcalde. Vista la emergencia, en la orilla opuesta de la costanera del Arno, fue colocado un radar del departamento de Ciencias de la Tierra de la universidad local, para monitorear cualquier movimiento, aún milimétrico, del terreno.

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