En el primer día de una visita de tres días al país, el papa Francisco recordó ayer en Ereván "el genocidio armenio" que "inauguró la triste lista de catástrofes del siglo pasado", al tiempo que pidió por "la unidad" de los cristianos y "poner fin" a sus persecuciones.
"Aquella tragedia, aquel genocidio, por desgracia, inauguró la triste lista de las terribles catástrofes del siglo pasado, causadas por aberrantes motivos raciales, ideológicos o religiosos", aseveró el máximo Pontífice en su discurso en el palacio Presidencial de la capital armenia frente al mandatario del país asiático, Serzh Sargsyan.
En 2015, Francisco ya había hablado de "genocidio armenio" para recordar el centenario de la matanza por parte del entonces Imperio Otomano, lo que generó un altercado diplomático del Vaticano con Turquía, sucesora del desaparecido imperio, que incluyó el retiro del embajador del país ante la Santa Sede por casi un año.
En ese marco, en el primer día de su visita a Armenia, Francisco rindió "homenaje al pueblo armenio" y la "profundidad de las raíces de su fe cristiana", en sintonía con el lema elegido para el viaje, "Visita al primer país cristiano", por la adopción del cristianismo como religión de Estado en el año 301.
El obispo de Roma denunció que "en la actualidad, igual e incluso tal vez más que en la época de los primeros mártires, los cristianos son discriminados y perseguidos en algunos lugares por el mero hecho de profesar su fe".
También criticó que "en diversas zonas del mundo no se encuentra solución satisfactoria a muchos conflictos, causando dolor, destrucción y el desplazamiento forzado de poblaciones enteras".
"Es indispensable, por tanto, que los responsables del destino de las naciones pongan en marcha, con valor y sin demora, iniciativas dirigidas a poner fin a este sufrimiento", pidió antes de recordar el 25 aniversario de la independencia de Armenia.
Más temprano, en su primer discurso en Ereván, Francisco había pedido por la "unidad de los cristianos", tras resaltar los gestos de "acercamiento" entre las Iglesias Católica y Apostólica de Armenia.
El Pontífice llegó ayer al país asiático para una visita de tres días durante la que hoy visitará un memorial del genocidio armenio y mañana lanzará, siempre junto al Catholicós Karekin II (la máxima autoridad religiosa de la Iglesia local), dos palomas frente al monte Ararat como "símbolo de paz".
En esa línea, requirió la "unidad" entre los cristianos en un mundo que lamentó "marcado por las divisiones y los conflictos", al tiempo que resaltó "el espíritu ecuménico" y recordó los puentes tendidos entre la Iglesia Católica y la Iglesia Apostólica de Armenia.
"Doy gracias al Señor por el camino que la Iglesia católica y la Iglesia Apostólica Armenia han recorrido a través de un diálogo sincero y fraterno, con el fin de llegar a compartir plenamente la mesa eucarística", afirmó el Pontífice en su visita a la catedral armenia de Etchmiadzin, en sus primeras palabras en el país asiático tras aterrizar en el aeropuerto de Zvartnots, construido por el empresario argentino Eduardo Eurnekián.

"Feliz" por la paz en Colombia
El papa Francisco se mostró ayer "muy feliz" por la de "buena noticia" de los acuerdos entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), tras "50 años de guerra, de guerrilla" y "después de tanta sangre vertida".
En el avión que lo conducía a Armenia para una visita de tres días, el pontífice expresó que desea "que los países que trabajaron para hacer la paz y son los garantes, blinden este acuerdo para que no pueda regresarse atrás, hacia un estado de guerra".
El Vaticano y la Iglesia colombiana fueron muy activas para ayudar en las negociaciones de paz de La Habana.
El Vaticano había indicado que un viaje del Papa a Colombia está contemplado en la primavera próxima si la paz se firma.
El gobierno de Colombia y las Farc sellaron el jueves un histórico acuerdo de cese al fuego bilateral y desarme de la guerrilla, un paso crucial hacia un pacto final para el fin del conflicto armado más antiguo de América.
"Hoy es un día histórico para nuestro país: después de más de 50 años entre muertes, atentados y dolor hemos puesto un punto final al conflicto armado con las Farc", celebró el presidente Juan Manuel Santos tras estrechar la mano del líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc, marxistas), Timoleón "Timochenko" Jiménez.
"Que este sea el último día de la guerra", afirmó por su parte el comandante rebelde, quien encabezó junto con Santos y el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, la ceremonia de firma del acuerdo en la capital cubana, sede de las negociaciones desde noviembre de 2012.
El conflicto colombiano ha involucrado durante más de cinco décadas a guerrillas, paramilitares y agentes del Estado, con un saldo de 260 mil muertos, 45 mil desaparecidos y 6,9 millones de desplazados.
El acuerdo entrará en vigor tras la próxima firma del pacto final de paz, que tendrá lugar en Colombia. La fecha no fue precisada, aunque Santos dijo el lunes que podría estar concluido para el 20 de julio, día de fiesta nacional.
Este es el cuarto intento de sellar el fin de la guerra con las Farc, surgidas de una sublevación campesina en 1964, luego de tres fracasos: en 1984, con Betancur, y en 1992 y 1999, con los presidentes César Gaviria y Andrés Pastrana, respectivamente.

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