TILCARA (Corresponsal). Para la fiesta de San Santiago de 1835, de lo que este lunes se cumplen 181 años, apareció la Virgen a don Pablo Méndez mientras cuidaba sus animales en el Abra de la Estancia Vieja. René Machaca, en su libro "Los Sikuris y la Virgen de Copacabana del Abra de Punta Corral", lo describe así: "entre unos pastizales se le apareció una señora de cabellera reluciente que le habló y le dijo que volviera al día siguiente".
Sigue Machaca narrando que "cuando retornó al otro día, encontró una piedrita que tenía una forma particular, y que más precisamente recordaba la imagen de la Virgen de Copacabana. Pablo Méndez y sus familiares decidieron trasladarse a Tumbaya para contar y mostrar la piedra al párroco, resolviendo que quedaría en la iglesia".
Luego, cuenta la tradición, apresan a Pablo Méndez. No quedan claros los motivos de la prisión que culmina, se dice, porque la piedra desapareció. Méndez regresa al Abra y vuelve a encontrarla y, según el saber popular, es la misma piedra que está dentro de la imagen que baja a la localidad de Tumbaya cada Domingo de Ramos.
En 1835, la Confederación Argentina estaba por declarar la guerra a la Peruano Boliviana, continuación de la fratricida entre unitarios y federales, y como tantas a veces a lo largo del siglo XIX, nuestra provincia sería el campo de batalla. Podemos imaginar que tanto la detención de Pablo Méndez como el consuelo de la Virgen pudieron tener que ver con la inseguridad y la angustia que se vivía en tiempos tan violentos.
Para tener una idea del clima que se respiraba por aquellos años, citaremos un párrafo del libro "Una Guerra Poco Conocida", de Clemente Basile, donde dice que "informaciones fechadas en Humahuaca habían hecho saber que la propaganda enemiga se desarrollaba intensamente, hasta el punto de que la población era presa del terror ante las alarmantes noticias que se propalaban, afirmando que las tropas argentinas arrasarían y convertirían en llamas dicha localidad". En ese marco nacía una celebración cuyas características actuales irán tomando cuerpo cien años después, cuando se forman las primeras bandas de sikuris que acompañarán el descenso de la Virgen. Entre las cosas que fueron cambiando desde aquel que era poco más que un misachico y estas procesiones multitudinarias, también cambió la fecha de su celebración, ahora en Semana Santa. Pero, aún hay sikuris y peregrinos que suben en julio, en estos días, a su cumpleañ

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