Una hermosa fiesta compartieron en la mañana de ayer los niños de la parroquia San Pedro y San Pablo, en el sur capitalino.
Sin que se pensara siquiera que el tiempo iba a desmejorar tanto como lo hizo por la tarde, la comunidad en su conjunto, incluidas las capillas de Fátima y Señor de la Cruz, compartieron una calurosa bienvenida a las delegaciones y luego la santa misa que se ofició sobre la calle Zegada.
El párroco Miguel David Aciar destacó la actitud de los cristianos de salir a la calle, no ser cómodos y comprometerse con el apostolado.
Después los catequistas y el propio padre Miguel David protagonizaron una puesta en escena con una profunda reflexión sobre las tentaciones mundanas y la necesidad de acercarse a Jesús. El cierre de las patronales fue con una generosa chocolateada.

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