Facciones rebeldes lanzaron ayer una contraofensiva para romper el asedio en la ciudad de Alepo, cercada por el Ejército sirio y controlada por grupos armados opositores, en una jornada que se cobró a una veintena de muertos y que está atravesada por el derribo de un helicóptero ruso, la falta de ayuda humanitaria y un urgente pedido de tregua de Francia.
Los cruces de fuego de artillería en Alepo, la ciudad más grande del norte sirio, no cesan. Los opositores lanzaron su ofensiva en el sur y en el norte luego de que la semana pasada las fuerzas armadas sirias confirmaran un cerco total en el este, tras cortar todas las vías de suministros.
"Hemos lanzado un ataque desde varias partes por el sudoeste con el objetivo de romper el cerco al este de Alepo", dijo el portavoz del insurgente Ejército del Islam, Hamza Birqadar, y subrayó que sus hombres avanzan en dirección a una de las rutas que conectan la ciudad con el exterior.
Pero también ayer se registraron cruces entre el Frente de la Conquista del Levante -el antiguo Frente al Nusra- junto con otras facciones islámicas y efectivos gubernamentales y aliados.
En las últimas 24 horas, al menos 18 personas murieron por el impacto de cohetes disparados por facciones islámicas contra barrios bajo el control de las autoridades en la ciudad de Alepo, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), una ONG pro oposición con sede en Londres.
Entre los fallecidos, hay al menos seis menores de edad y cuatro mujeres, que murieron por proyectiles que lanzaron contra las áreas de Dahie al Asad, Proyecto 1070, la plaza de la Facultad de Ciencias y los barrios de Hamdaniya y Al Ramusa.
La guerra tuvo el punto culminante ayer cuando se intensificaron los bombardeos tras el derribo de un helicóptero ruso en las inmediaciones de la población de Saraqeb, en la provincia de Idleb, al 60 kilómetros de Alepo, según informó la ONG.
En tanto, la agencia de noticias EFE consignó que aviones de guerra de origen desconocido bombardearon esa zona, controlada por facciones aliadas como el Movimiento Islámico de los Libres de Sham; en tanto efectivos sirios bombardearon poblaciones y zonas agrícolas al sur de Idleb.
Pero más civiles nuevamente fueron las víctimas fatales de este derramamiento de sangre. El Organismo Forense de Alepo Libre fue objetivo de un ataque con dos cohetes que causó dos muertos y cinco heridos entre su personal, según denunció su director, Mohamed Kahil.
El edificio del organismo que presta servicios sanitarios, situado en el barrio de Al Sukari, quedó destruido por el ataque. Estas muertes se suman a los 4.794 muertos por la violencia durante julio en Siria, de los cuales al menos 1.590 eran civiles, entre ellos 341 menores y 213 mujeres. La escalada de violencia en Alepo recrudece por la falta de corredores humanitarios para que los civiles puedan huir del conflicto, que permanece hace más de cinco años y que causó más de 280.000 fallecidos, además de una inédita crisis de refugiados que mantiene en vilo al continente europeo. Mientras la ONU prepara el terreno para nuevas rondas de negociaciones de paz, que tendrán algún eco a finales de agosto, el ministro francés de Relaciones Exteriores, Jean-Marc Ayrault, hizo un llamamiento para restaurar "con urgencia" una tregua.

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