Analizando sin esfuerzo las acciones de los jueces federales Daniel Rafecas, Marcelo Martínez de Giorgi, Martina Forns, de San Martín (Bs. As.), y los integrantes de la Cámara Federal de la ciudad de La Plata, César Álvarez, Ángela Calitri y Leopoldo Schiffrin, entre otros notables magistrados, más la señora Hebe de Bonafini, el núcleo "duro" de sobrevivientes K, la expresidente Cristina Elisabet Fernández, y más el extravío de algunos ministros nacionales y otros provinciales, se podría escribir un capítulo tenebroso de la historia contemporánea que vivimos, y sufrimos los argentinos. Se podría titular "De cómo pareciera que nos esforzamos para ir perdiendo de a poco la autoestima tan necesaria para seguir adelante". Sin lugar a dudas, estamos viviendo el peor momento político, social y anímico desde el 10 de diciembre hasta hoy. Y no se trata de ser agorero, sino simplemente de reunir datos de la realidad, meterlos en una procesadora y ver que el resultado puede un asqueroso potaje de sapos que argentinos y jujeños deberemos tomarnos indefectiblemente, si no somos capaces de poner freno, entre todos, a tanta falta de cariño y de respeto por nosotros mismos y por el sistema que elegimos para vivir.


Rafecas y la oscuridad

No conforme con haber cajoneado y desestimado casi "in limine" las investigaciones del posible encubrimiento de ciudadanos iraníes por parte del gobierno kirchnerista, en el doloroso caso de la voladura de la AMIA, dejadas a medias tras el supuesto asesinato o suicidio del fiscal Alberto Nisman, el juez Federal Daniel Rafecas, rechazó con renovada y pasmosa celeridad el pedido de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas DAIA, para que se reabran las actuaciones. El juez, amparado en justificaciones suficientes para él, le cruzó un olímpico corte de manga a una sociedad que espera todavía simplemente ejercer su derecho a conocer qué fue lo que pasó con aquel atentado y quiénes fueron los protagonistas del antes y el después, más allá de los muertos cuyas almas siguen en el limbo que los aísla la paz del descanso eterno. A Rafecas, le importó un tereso lo que el corazón de un país demanda, y siempre de espaldas al clamor generalizado, habilita a que se piense que sigue protegiendo y (ahora también protegiéndose) a oscuros personajes e intereses, detrás de un oscurantismo judicial dañino. El juez Rafecas –remedo del bailarín Oyarbide- perdió otra oportunidad de honrar a la Justicia y a su pueblo. Ahora otro juez, Claudio Bonadío, por otras razones, pidió la causa y tal vez, a través de un gambito, (¡a lo que hay que llegar!) se pueda investigar y conocer quepasó. Y no en pos de venganza, sino simplemente para cerrar un capítulo, que deje claro quién es quién en tan terrible episodio. ¡Cómo no van a dinamitarse los sueños de una autoestima fortalecida, en un país donde se privilegia encubrir, antes que averiguar, y cerrar causas, antes que abrir puertas y ventanas de par en par! Pero Rafecas no es el único sentado de espaldas a su país.


El Hebeshow

Marcelo Martínez de Giorgi, puso su firma a un segmento oprobioso en la historia de la Justicia y la Democracia argentinas. A la Justicia la denigró y degeneró la naturaleza esencial de la democracia, permitiendo que una mujer citada a declarar, sospechada de ser una delincuente nada menos que por haber cometido delitos con dineros públicos destinados a subsanar carencias de los más necesitados, se le riese en la cara, le faltara el respeto y se burlara casi de todas las formas posibles de la majestad del más importante de los poderes del Estado. Eligió un jueves, día tradicional de las marchas de las Madres de Plaza de Mayo, para hacer comparecer a una Hebe de Bonafini, que ya se había cansado de desafiarlo diciendo que no iría a declarar por los millones desaparecidos en la causa de los "Sueños compartidos", a pesar de que afirman que su responsabilidad en el caso sería mínima o nula. La ineptitud del juez, de algunos de sus asistentes y algún comisario, que no le fueron en zaga, terminó bastardeando el accionar de la fuerza pública, y determinó que floreciera en su máxima expresión la escatológica verba tan típica de Bonafini. Esta señora, presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, cuya labor a favor de los derechos humanos es mundialmente reconocida, como lo es su respetable padecimiento como madre, pero como ciudadana común que también es, se escabulló, se mofó, no cumplió con el sencillísimo deber de comparecer como cualquier hija de vecino, y aún para ejercer su derecho a no declarar. Finalmente el inefable juez, desistió de las bravuconadas –a esta altura no surge otro calificativo más elegante- de ordenar la detención, prohibirle la salida del país, y hasta se ofreció a ir él en persona a tomarle declaración a la encartada, donde ella quiera, y si quiere. Todo eso que podría haberlo antes, tal vez ocurra mañana. La señora en tanto, viajaba por el país, dando conferencias y convocando a tomar calles y plazas, usando a la Argentina como una gigantesca celda convertida en maravilloso set de TV desde el cual, mediatizó hasta el infinito los sinsabores de un país de historieta. No estuvo sola, claro: aparecieron nada menos que los integrantes de un elenco estable, que con cada actuación se achica y se encapsula un poco más. La troupe de un circo lamentable que puso el rostro en todas las fotos y filmaciones: Máximo Kirchner, Teresa Parodi, Axel Kicillof, el Andrés Larroque, Tristán Bauer, Oscar Parrilli, Luis D´Elía, Martín Sabatella, otros personajes de menor entidad, y cientos de "militantes" con suficiente tiempo libre como para montar una guardia de hierro permanente, que repetían sin cesar entre risas tan ensayadas como patéticas, la cantinela de que "No hay Corte Suprema que nos pueda juzgar, a nosotros sólo el pueblo nos puede condenar". Sobrevolaba sobre el grupo el fantasma de CEFK, complacido por las declaraciones corales que aseguraban que a ambas –Cristina y Hebe- las quieren presas en son de venganza política. Mauricio Macri, pobre Macri, espectador preocupado de la tragicomedia, dijo aliviado desde Brasil al enterarse que el juez había reculado hasta chocar contra la pared del fondo, que la señora Bonafini "debe declarar, somos todos iguales ante la ley", ¡Oh!

Cuando vemos todos los días, en nuestro propio Jujuy que agentes de la Policía llevan a declarar a los presos desde la Brigada a Tribunales, a pie, exhibiéndolos por las calles de esta capital, esposados y agarrados de los brazos, no puede menos que pensar que ésos pobres tal vez sean los famosos ladrones de gallinas, a los que el estado expone al escarnio público sin miramientos y a plena luz. Perejiles de una justicia a los que el simple derecho humano a la privacidad en un trance complicado de sus vidas les es negado con obscena naturalidad. Tal vez muchos de ellos quizás hasta terminen sobreseídos, mientras tanto son el vivo ejemplo de cuán dispares y selectivos son los brazos de la justicia. Todas estas, en un país y una provincia que venían clamando por cambios y rectificaciones, son esas cosas que van limando la autoestima de la gente que se jugó con sus votos y sus esperanzas a flor de piel.


¿Algunos gobiernan?

Mencionábamos a los jueces de San Martín y de La Plata, que suspendieron los cuadros tarifarios de los servicios de energía eléctrica y del gas en todo el país. Las medidas alcanzan a todo el país y se basan en que los aumentos son exorbitantes y desproporcionados. Y hasta se agoten las apelaciones y lleguen a la SCJ, los jueces ordenaron que no se paguen aumentos, que las empresas se abstengan de realizar cortes y amenazaron con aplicar sanciones y realizarles denuncias penales a los miembros del gobierno y distribuidoras que no acaten la decisión. Surge evaluar que así como es malo que algunos jueces se esfuercen por encubrir, y otros devalúen a la Justicia, es peor que aparezcan los que pretendan gobernar desde los estrados judiciales. Se espera de los jueces, precisamente, juicio. Tal vez el equilibrio de ordenar buscar actualizar las tarifas con moderación. Pero al pasarse al otro bolsillo, cerraron una fuente de recursos imprescindibles al estado, aún cuando la gente entiende mayoritariamente según las encuestas, que las tarifas se deben ir sincerando. Pusieron a las empresas proveedoras y distribuidoras como las jujeñas EJESA y EJSEDSA, en la delicada situación de frenar las inversiones y les hace peligrar la calidad y la continuidad del servicio. Y desnudaron incoherencias en el gabinete nacional, donde el jefe de gabinete del mismo gobierno que aumentó las tarifas terminó, aconsejando que nadie las pague. Un despropósito total. Y también habilitó a que otros jueces federales, como en el caso de Jujuy puedan sacarse de encima la responsabilidad de intervenir. Tal es el caso de Jujuy, donde ante la presentación de los diputados del bloque del PJ el juez federal Fernando Poviña, se autoinhibió de actuar y dispuso la remisión de las actuaciones a la Cámara Federal de La Plata para que se acumulen a la causa en contra del Ministerio de Juan José Aranguren. Nadie sabe a ciencia cierta qué hacer. Sólo queda claro que de alguna forma habrá que prepararse a pagar y que es peligroso que, queriendo o sin querer, los jueces tomen decisiones de gobierno que no les corresponden. Porque el desbarajuste, también conspira en contra de la autoestima de los contribuyentes.


Jujuy en la mira

Mientras tanto, GM va. Moderno Quijote del optimismo y la esperanza, remando en la adversidad económica y social. Enfrentando a los molinos de la herencia y de algunos regenteados por sus propios colaboradores. Como el área educación donde no se piensa en grande pero se terminan de resolver cotidianos temas gruesos como los cientos de capacitadores que quedaron al aire, la escandalosa situación del Centro de Formación Profesional nº 1, con carreras sin autorización y atropellos al personal y un director que apenas acredita estudios primarios; las tecnicaturas de UPCN a medio dictar que se estrellan con el reglamentarismo burocrático; y últimamente un caso testigo de designaciones arbitrarias en la Escuela Normal, de un docente que no tiene por qué, dónde ni cómo ser incluido en el establecimiento. GM rema arrastrando las áreas de turismo, gobierno, producción y trabajo que están detrás de los niveles esperados aunque públicamente él lo niegue. El gobernador puso de pie y echó a andar el viejo proyecto de una cárcel federal en Yuto, y recibió visitas de Buenos Aires para fortalecer el recomienzo del trabajo cooperativo de fábricas tupaqueras, pero detrás de la satisfacción de los anuncios se enteraba el pedido de interpelación a Carlos Sadir, titular de Hacienda y Finanzas, el más frontal y pragmático de sus ministros, por parte de algunos diputados del bloque Justicialista. Agosto complicado por donde se lo mire. Más cuantos ingredientes que de no ser atendidos y repelidos por los anticuerpos del sistema, seguirán mellando la autoestima popular, a pocos meses del comienzo de un nuevo, apresurado pero inevitable tiempo electoral.

Peronistas ardidos

El lugar donde se practica la política, es una hoguera. En la última sesión que aparecía como insulsa, varios legisladores se enfrascaron en un debate tan inconducente como autoincriminatorio. Cruzaron insultos, entre los que antes eran oficialistas y perdieron la memoria, y otros que eran oposición y ahora creen que la historia de Jujuy comienza desde que se convirtieron en oficialismo. Confesaron conocer a los chorros, que no defenderán a los chorros, que no se puede tratar de chorros a todos al barrer y hasta un legislador caracterizado por sus simpáticas ocurrencias aportó a la lengua castellana la palabra "chorrómetro", como para ir calificándose entre sí, según los méritos. De tanto hablar de chorros, se infirió que se trataba de chorros de nafta que alimentaron el fuego fatuo que terminó chamuscando hasta a los más prudentes y a los silenciosos de siempre. Luego, como no podía ser de otra manera, se armó una pira entre peronistas. Mirna Abregú fustigó al propio presidente del cuerpo y hoy presidente del Partido Justicialista Carlos Haquim. "Nos vive criticando" dijo, pero "nosotros somos peronistas que nos ganamos las bancas sin ir colgados de ningún radical", le espetó e incluyó sin nombrarlos, a quienes habiendo estado dentro del FPV, llegaron "colgados de los bolsillos de Fellner" y ahora se fueron diciendo que Fellner es un corrupto".Flaco favor al ex gobernador que lo último que espera o necesita es que se acuerden de él. Marcelo Llanos tomó el guante: "Yo no estuve nunca colgado de los bolsillos de Fellner, hice campaña con mi plata", aclaró. Y defendió al vicegobernador Haquim que dijo en la prensa que muchos llegaron como socios de Milagro Sala: "Dijo la verdad" enfatizó. Naturalmente, todos los que hablaron, defendieron su peronismo. Y todos tuvieron razón. En el pasado, todos fueron peronistas, trabajaron, lucharon, disfrutaron y utilizaron al peronismo, unos muy bien y otros no tanto. Lo que queda al desnudo, y en la incertidumbre, es que clase de peronistas son hoy, y sobre todo,hacia dónde llevará cada uno su peronismo en el futuro inmediato. Todos gritan, todos dudan, y trasladan su incertidumbre a más de más de cien mil afiliados del Partido Peronista que hasta hoy, no encuentran referentes ciertos o fuertes para entusiasmarse con miras al 2017. El ex frente para la victoria, como un boxeador en "no contest" recibe los golpes en la cara y se los devuelve a las sombras. Rubén Rivarola insiste "en asumir el rol de opositores que nos dieron los votantes" y se debate entre abrir una sede propia con lo que aceptaría ser un paria de la organicidad, o pedir un espacio dentro del PJ para expresarse como línea interna, con lo que reconocería a la conducción orgánica. Complicadísimo. El Partido Justicialista gobernado por Carlos Haquim, en nombre del massismo, es socio minoritario del radicalismo en el gobierno, con lo que le costará mucho explicar la colisión con el principal objetivo de todo partido político, que es llegar al gobierno. Haquim dijo sin embargo que "el PJ tiene las puertas abiertas a todos". Quizás más temprano que tarde el lío alcanzará al radicalismo, algunos de cuyos estrategas imaginan para el 2017 una lista conjunta de legisladores, como para fortalecer la gestión. El nuevo bloque Peronista en la legislatura, actúa como un "recolector paraoficialista" y fuerza de choque para cualquier cruce. Por fuera ya se expresa el sector de Liliana Fellner con casa y pensamiento propio. Y el hijo pródigo recientemente regresado, Germán Noro, ratificó su condición de ex FUYO, advirtiendo que "hay temas más importantes que Milagro Sala en Jujuy". Rodolfo Tecchi, rector de la UNJu y consejero nacional del PJ trajo la noticia de que José Luis Gioja, presidente nacional "tiene otras cosas en qué pensar antes que intervenir el PJ de Jujuy". Éste es el pandemónium de una oposición que no es tal, y que deja a la Provincia sin posibilidad de equilibrio, al gobierno sin un punto de referencia alternativo y a los jujeños sin la oportunidad del cotejo de ideas y propuestas. Y sin motivos para alimentar su autoestima como pueblo protagonista de una democracia madura.

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