El gobierno británico aprobó la construcción de una central nuclear en Hinkley Point, la primera nueva en Europa occidental desde el desastre de Fukushima, y cuya paralización amenazó las relaciones con China justo cuando el país busca nuevos socios comerciales.
Se trata además de la primera central nuclear en el Reino Unido en más de 20 años, desde la de Sizewell B, que entró en funcionamiento en 1995.
La decisión se produce cinco años después del desastre de la central nuclear japonesa de Fukushima, en 2011, a consecuencia del sismo y un tsunami, y que hizo que Alemania renunciara definitivamente a la energía atómica.
La construcción la llevará a cabo la compañía francesa de energía EDF con un tercio de capital chino que provocó enorme recelo en el Reino Unido.
"Hemos decidido ir adelante con la construcción de la primera planta nuclear en una generación", dijo el secretario de Estado de Energía y Empresas, Greg Clark.
La construcción, que tendrá un costo de 18 mil millones de libras (23.600 millones de dólares, 21.200 millones de euros), tiene un fuerte apoyo del gobierno francés, que posee 85% de EDF, pero también incluye inversiones del grupo chino CGN, que aportará un tercio del capital.
Hay una oposición popular
Los reactores cubrirán el 7% de las necesidades eléctricas del país y ayudarán al Reino Unido a combatir el cambio climático.
Sin embargo, la construcción tiene una fuerte oposición popular y ayer May se encontró sobre la mesa un manifiesto con 300 mil firmas reunidas por la organización ecologista Greenpeace.
"Los consumidores se dan cuenta de que es un proyecto inconstruible, requiere grandes subvenciones y generará electricidad demasiado cara para su uso", argumentó en un comunicado Sue Aubrey, la portavoz de la plataforma Stop Hinkley.
El temor a la energía nuclear se acrecentó por la tragedia de la central atómica japonesa de Fukushima, en 2011.

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