El juez federal Daniel Rafecas procesó nuevamente al exsecretario de Obras Públicas José López por presunto enriquecimiento ilícito debido a la tenencia de su vivienda de Dique Luján, en Tigre, valuada en 680 mil dólares.
Además, Rafecas adoptó la misma medida con la esposa del exfuncionario, María Amalia Díaz, y sus presuntos testaferros Eduardo Gutiérrez y Andrés Galera, a quienes acusó de ser "partícipes necesarios" del enriquecimiento ilícito.
En tanto, el magistrado dictó la falta de mérito de la monja Inés Aparicio, quien ayudó a ingresar los bolsos con los dólares de López al convento de General Rodríguez.
Rafecas elevó a 220 millones de pesos el embargo a López quien está detenido desde la madrugada del 14 de junio pasado a raíz de su llegada al convento de General Rodríguez con bolsos en los que había casi nueve millones de dólares.
El exsecretario de Obras Públicas ya había sido procesado por la tenencia de ese dinero, que no podía justificar y que él mismo dijo que "provenía de la política", y ahora lo es porque la Justicia sospecha que López es el verdadero dueño de la vivienda que él dice alquilar.
Según el juez Rafecas, López controló el progreso de toda la obra de Dique Luján, pese a que sólo se presentaba un inquilino, y en donde el arquitecto que las realizó por casi dos millones de pesos dijo que tenía trato frecuente con el exfuncionario y su esposa.
En ese sentido, Rafecas consideró que la casa de Dique Luján fue hecha "a imagen y semejanza de la vivienda que los López poseen en Río Gallegos, Santa Cruz".
Por otra parte, el juez procesó al contador Galera y el empresario Gutiérrez "al aparecer como sucesivos titulares" entre el año 2008 y la actualidad, de la propiedad de Dique Luján y a sabiendas "que el verdadero dueño de la misma sería desde un comienzo el exfuncionario José López", fustigó.

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