Sin lograr empañar hasta el momento la ceremonia de asunción a la presidencia de Donald Trump, diferentes movilizaciones de protesta surcaron la capital estadounidense, que en tono festivo y pero también con roturas de vidrieras de bancos y comercios, desembocaron corridas y al menos 95 detenidos.
"Numerosas personas" fueron detenidas ayer en Washington "por intentar interferir en las celebraciones" de la asunción de Trump a la presidencia, fue la escasa información brindada por la policía local que no precisó cuántos fueron los arrestados en las protestas que sucedieron antes y después de la ceremonia.
Sin embargo, la cadena CNN habló de, al menos, 95 detenidos durante las jornadas de protestas.
En una ciudad blindada por el operativo de seguridad, manifestantes opositores consiguieron igual protestar por la llegada de Trump al poder en diferentes columnas que tuvieron distintas improntas, desde un tono lúdico y festivo hasta acciones violentas que emprendieron contra diferentes comercios de Washington.
Desde bien temprano, decenas de manifestantes de organizaciones de derechos humanos y de izquierda, entre ellas Black Live Matter (las vidas negras importan), se juntaron frente a varios puestos de control que permitían la entrada a las celebraciones y, por momentos, lograron frenar la entrada del público.
Con bailes, banderas arcoiris y carteles de "No a Trump", decenas de manifestantes se concentraban en las entradas del público a los diversos puntos de la Avenida Pensylvania o la explanada del National Mall desde donde quienes no poseen los pases oficiales pueden contemplar la investidura.
Rápidamente la Policía apartó a los activistas a empujones y liberó una zona con un cordón humano integrado por decenas de efectivos para improvisar un corredor para que los simpatizantes de Trump pudieran acceder al predio para seguir la asunción.
Una situación de más tensión se vivió cuando grupos de anarquistas también intentaron frenar el ingreso de asistentes a la ceremonia, armando cadenas humanas que fueron desarmadas por la policía a fuerza de gases lacrimógenos.
Por la tarde, luego que Trump se trasladara desde el Capitolio a la Casa Blanca, los manifestantes buscaron bloquear el camino por el que transitará el desfile presidencial previsto para 15 hora local.
En un virtual juego del gato y el ratón, las protestas se trasladaban de uno a otro de los cuatro puntos "sensibles" en los que los manifestantes especulaban que podrían romper el vallado policial.
Las fuerzas de seguridad estadounidense por su parte, respondieron las arremetidas de los manifestantes con gases lacrimógenos y eventuales cargas que dispersaba a los manifestantes que, lejos de las filas de antidisturbios, se volvían a reunir a reunir para hacer un nuevo intento o para replegarse hacia alguno de los otros puntos.

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