Sí decimos Cosquín, pensamos en el festival que desde hace décadas, en todas las provincias del país seguimos cada enero, a través de los medios de comunicación. Nueve noches, nueve lunas de artistas que pasan por el escenario "Atahualpa Yupanqui".
Pero Cosquín es mucho más que eso, año tras año a este pueblo ubicado en las sierras cordobesas, llegan un sinnúmero de músicos, poetas y bailarines de todos los rincones del país, que participan de las diferentes propuestas que existen, más allá de la Plaza Prospero Molina, como el encuentro de poetas, los espectáculos callejeros, las peñas, las guitarreadas en el río, entre muchos otros encuentros que espontáneamente van sucediendo noche a noche.
Para esta edición número 57 del festival, desde nuestra provincia, han venido varios artistas, cada cual con sus expectativas, mostrando de algún modo la gran diversidad musical que existe en Jujuy y que es la que nos distingue hoy en él país.
Los chicos del grupo Airampo, un grupo joven formado hace apenas un año, nos cuentan que "vinimos a tocar en una Peña que ya habíamos hecho el contacto y después en la plaza al aire libre y sin sonido, porque queríamos de alguna forma tratar de llegar a la gente con un sonido más natural, tocando en la calle y de ahí más o menos empezar a contar la historia del grupo, la gente responde muy bien cuando escucha el erque y el charango, se acercan a ver y con un carnavalito o huayno se enganchan y bailan". Y nos dicen además que para ellos, "el solo de hecho de venir a Cosquín y poder tocar ya sea un par de noches en este lugar, para nosotros es muy importante, porque si bien recién estamos saliendo pudimos conocer gente y eso nos pone muy contentos y nos dan muchas ganas de seguir para adelante".
Distinto es el caso del cantor carmense Becho Riveiro que viene con un objetivo más claro, "vinimos para tocar en los espectáculos callejeros y además a tocar a las peñas y vamos a hacer una conferencia de prensa para presentar el disco".
Los espectáculos callejeros son una propuesta de la comisión, la cual consiste en instalar escenarios en la plaza San Martin y en diferentes campings y balnearios de la ciudad, para que la gente que viene a Cosquín pueda disfrutar de los artistas al aire libre y de manera gratuita.
Estos escenarios son competitivos y el ganador de los mismos accede al derecho de tocar la próxima edición del festival en el escenario mayor.
Becho que ha transitado ya el escenario mayor, cuando participaba del proyecto de Bruno Arias nos cuenta que "los espectáculos callejeros están más buenos, porque en un punto te muestran la otra parte de Cosquín, la cantidad de bandas que vienen de todo el país, la diversidad musical que hay, te llevas un montón de experiencia de música de todo el país".
Otro de los artistas que vinieron es Fava Kindgard que plantea que viene "a conocer las propuestas más contemporáneas del folklore y a sumar la mia, para que el otro sepa también de que se está hablando en otra parte de Argentina, porque este festival habla de nosotros, es un festival que habla puramente de los que hacemos folklore como música contemporánea".
Nos contó además su propuesta para los espectáculos callejeros de los cuales vino a participar, "vengo con mi música, obviamente no me presento con banda estoy en una propuesta de trovador, por decirlo de alguna forma, y es una manera de apostar a que el arte no solo está en máquinas o en una cantidad de gente tocando, sino simplemente puede estar en una guitarra y en una voz".
Para algunos coscoinos, este año en las calles se ha vuelto a sentir ese aroma a encuentro, que le dio la característica distintiva a este festival y que con el correr de los años esa magia se fue perdiendo.
Otro carmense cantor que vino es Carlos Mamaní, quien plantea al respecto, "pienso que en todos estos años, donde de alguna manera el negocio de la música, pudo más, hoy se ve que se quiere retomar el rumbo que tuvo desde un principio Cosquín como un punto de encuentro donde se generan muchas cosas, por eso vengo, a participar de lo que se vive en las casas, en los patios en las guitarreadas a encontrarme con músicos que admiro y así poder compartir charlas y canciones".
Como dijimos otro espacio importante en la noche de Cosquín son las peñas, las hay de todo tipo, Fava nos cuenta un poco como funcionan la mayoría de ellas y cuál es su posición frente las mismas "no estoy de acuerdo con la parte comercial de la peña donde el músico toca gratis, yo creo que eso podría suceder en los espectáculos callejeros y en las peñas se debería respetar la obra del artista y ser rentado, porque todos ganan plata menos el músico y el músico es la única atracción que tiene Cosquín".
Más allá de las particularidades de cada espacio y de los intereses de los artistas que viene a Cosquín, el sentimiento que vibra en todos es la esperanza, la esperanza de poder subir un día al escenario mayor, la esperanza de los que se animan a recorrer otros caminos en el folklore y que aquí se encuentran con otros que andan por la misma senda y reafirman juntos que no están tan solos como parece, la esperanza de reencontrarse con amigos que se van forjando en cada visita a Cosquín, la esperanza de saber que el folklore sigue vivo y creciendo en los cuerpos de los bailarines y en las voces de los jóvenes cantores.
Podemos afirmar entonces que existe otro Cosquín, un Cosquín que alberga la gran diversidad artística y de pensamiento del país, y abre la ventana de una gran esperanza, porque si algo hay que reconocer de esta edición del festival es que la libertad de expresión fue la décima luna que alumbro el festival, tanto en el escenario mayor, como en cada rincón sonoro de este pueblo serrano.

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