El momento más difícil para Cristina

El brusco cambio de clima político en el país no solo modificó la conformación parlamentaria, sino que viene acrecentando enormemente su impacto en los Tribunales. Argentina pasó de una grotesca inacción judicial por años a una avanzada en la que en sólo unos meses se detuvo sin presunción de inocencia a casi todo el entorno íntimo de Cristina de Kirchner. Ahora es el Senado -donde Cambiemos no tiene mayoría pero el kirchnerismo casi no existe- quien tiene la última palabra para dejar a la exPresidenta al borde de la prisión.
Que se investigue a los funcionarios que delinquen es la obligación del sistema judicial, pero una justicia lenta y politizada que responde al poder de turno es una amenaza para cualquier democracia moderna. Estos jueces que encarcelaron a Amado Boudou, Julio De Vido, Carlos Zannini, Lázaro Báez, Milagro Sala, Julio López, Roberto Baratta y Luis D‘Elía son los mismos que miraron para otro lado por más de una década con todos ellos. Es evidente que la Justicia -una de las instituciones más desprestigiadas del país- necesita reformas urgentes para ser más previsible, rápida y confiable para la sociedad. 
El juez Claudio Bonadío pidió detener a Cristina por una causa que no está vinculada a la corrupción, como la denuncia de Alberto Nisman, donde se investiga ni más ni menos que el encubrimiento del sangriento atentado a la Amia que dejó 85 muertos y cientos de heridos. 
Si bien es cierto que la causa Amia es una de las más sensibles que enfrenta la exmandataria tras su salida del poder, también lo es que está procesada en varias causas por asociación ilícita, lavado de dinero y defraudación al Estado en las causas “dólar futuro”, “obra pública” y “Los Sauces”.
Aún es incierto si el Senado le hará caso a Bonadío y desaforará a Cristina, como sí lo hizo la Cámara de Diputados con el exministro Julio De Vido. En una entrevista conEl Tribuno de Jujuyrealizada exactamente hace un mes, la vicepresidenta Gabriela Michetti -titular de la Cámara alta- había opinado sobre un eventual desafuero de la exPresidenta: “Con lo de De Vido fue clarísimo que esa persona estaba demasiado implicada en demasiadas causas. Si hay claridad en eso, nadie tiene que tener privilegios. El respeto por el voto es algo sagrado. en el caso de De Vido el desafuero era muy contundente en términos de justificación y causalidad”. 
El Gobierno aún no dio señales concretas sobre cuál será su accionar respecto a este tema, ya que es de público conocimiento que la mala imagen de Cristina Kirchner en política le es de suma utilidad para las pretensiones electorales del presidente Mauricio Macri. 
Hay otro hecho que podría resultar clave a la hora de la definición que tomen los legisladores, y es el del precedente. Ninguno de ellos quiere que esto se transforme en un búmeran que pueda terminar desaforándolos a si mismos en otro contexto político.

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Sección Editorial

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