Por Rafael Montero desde Alemania (especial para El Tribuno de Jujuy)

 

Al estimado nuevo lector de esta columna, una calurosa bienvenida y por supuesto también al lector aficionado a la música y al lector ilustrado que nos sigue semana tras semana.

Hoy concluiremos el artículo sobre la primera obra polifónica escrita en suelo americano y que probablemente algún lector lo ha cantado en su coro: “Hanaj pachap cusuicuinin”.

El lector iniciado sabe que la música antigua en América tiene un matiz

mestizo o indiano, como se la llamaba en su momento. Es que se tomaron elementos rítmicos o el idioma de los

pueblos originarios.

“Hanaja pachap”, compuesta en el departamento de Cuzco, Perú, es la

primera obra religiosa y polifónica cuyo manuscrito fue escrito por Juan Pérez Bocanegra y publicado en Lima en 1631. Es un himno en quichua, dedicado a la Virgen María y que fue con

cebido para ser cantado al entrar en la iglesia. Recordemos que en la época, mucha de la música religiosa escrita en América Latina, además del latín y

castellano contenía textos en el idioma del lugar, en este caso, el quichua.

El franciscano del Perú, Luis Jerónimo de Oré publicó su gran himnario quichua en 1598, el Symbolo Catholico Indiano, que contiene los himnos cristianos en quichua más antiguos que se conocen. Pero,¿de qué va el texto?. Aquí la transcripción de la primera estrofa:

Hanaj pachap cusicuinin

Waranqajta much'asqaiqui

Yupayruru puquj mallqui

Runacunap suyacuinin

Callpanajpa q'imicuinin

Waqasqaita.

o sea

Oh, Alegría del cielo

por siempre te adoraré,

árbol florido que nos das el Fruto

Sagrado, esperanza de la Humanidad, fortaleza que me sustenta

estando yo por caer.

Las demás estrofas se cantan rara

mente pero están al alcance del lector gracias a internet, con traducción al castellano. Esta obra pudo ser escuchada en Purmamarca en el Festival “Xuxuy Barroco” en la pascua de

2016, con músicos venidos de Europa y Brasil (Rafael Montero y Anderson de Lima) y miembros de la Orquesta Siete Colores, de Purmamarca. La magnífica combinación entre arquitectura colonial y música barroca han traído una obra maestra a su resonancia ideal. Quizás alguna vez sonó en el pasado “Hanaj pachap” en Jujuy y qué mejor que haberlo interpretado nuevamente en el lugar apropiado.



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