Llegó Febrero y el mundo sigue su comportamiento habitual: extraño, zizagueante, sorprendente. Donaldo Trump, presidente de USA, está haciendo exactamente lo que prometió durante su campaña y todo el planeta lo rechaza o repudia. Fronteras adentro, en Argentina se aceleran las causas en contra del oscurecido planeta K, lo que se traduce especialmente en el primer llamado a indagatoria a Cristina Elisabet Fernández y sus hijos, y otros exfuncionarios partícipes de la década en que ganaron. El exjuez de la SCJ Eugenio Zaffaroni, se fue al pasto mostrando su lado ultramilitante al decir que si el fiscal Alberto Nisman viviera lo ahorcaría. La enorme cantidad de gente que sigue viva en el país y que piensa como Nisman, tendrá que tener cuidado de que al prestigioso jurisconsulto no se le dé por extender sus deseos. ¡Pensar que con ese pensamiento integró el supremo tribunal argentino de Justicia! Más abajo, el ministro de Energía, Juan Aranguren impartió instrucciones de cómo planchar, cuándo mirar TV y cómo encender las lámparas en los hogares para ahorrar energía. Notable paralelismo con el comandante Hugo Chávez cuando enseñó a los venezolanos cómo bañarse en tres minutos para ahorrar agua. Ardida por la sordera del gobierno la CGT aceleró su plan de lucha político/sindical y realizará una marcha de advertencia y un paro para más adelante. Ni lerdo ni perezoso, el jefe de estado Vaticano, Francisco, anunció que recibirá a la cúpula cegetista, como para ir tomando partido nuevamente dentro de la realidad de su país natal. Mientras tanto, las encuestas anuncian que Mauricio Macri ha perdido terreno en la consideración popular, aunque todavía la imagen positiva es levemente superior a la negativa (38.4% a 33.8%). En el año electoral, esos números preocupan al gobierno y a sus socios, quienes celebran que los K, con CEFK a la cabeza, sigan hundidos en los pantanos de la imagen negativa, 45;2% sobre 35.3% positiva. Entre ambos, Sergio Massa 13% y Margarita Stolbizer 12% muestran diferencias a favor y con posibilidades de crecer. Son datos de Management & Fit. Un sondeo de la consultora GOP, el 30% del electorado se define a favor del peronismo –hipótesis ideal pero sumando todos los compartimentos estancos que contiene-, un 24.83% se inclina por Cambiemos, y un 10% prefiere al Frente Renovador. Según M&F, si se votase hoy, 37.4% votarían por el gobierno y 36.4% por la oposición, con un altísima índice de indecisos, de más del 25%. Es decir, todo está casi como entonces. En Jujuy, claro, la visión debe ser diferente, y el análisis también. Elegimos cuatro puntos.

Primero: ¿Y la plata?

De los cuatro puntos elegidos para mirar la realidad jujeña hay uno que es crucial y sobrevuela a toda la inmediatez de la política y sus protagonistas: la plata. El gobierno se maneja con lo justo, ayudado por el gobierno nacional. La enorme carga de empleados públicos heredada, fue notablemente incrementada por el ingreso de cuanto correligionario y compañero merecía ser "tenido en cuenta". El peso de esa mochila comenzó a ser mal visto en importantes oficinas de la Capital Federal. El Gobernador Gerardo Morales lo sabe, y maniobra con su prestigio y su experiencia para amortiguar los efectos negativos. Ahora deberá negociar con los gremios estatales –una de sus peores pesadillas- y además meterse de cabeza con todos los gobernadores en la espinosa cuestión de los salarios docentes. Esto es una atrocidad pergeñada en el macrismo, que carga a las provincias la responsabilidad de acordar cuánto y cómo pagar, mientras se queda con la parte del león de una coparticipación federal que si se analiza a vuelo de pájaro, indica que los 24 estados federales apenas se reparten (y mal) poco más del 30% de la torta. ¿Qué pueden comprometer entonces, con qué seguridad y qué solvencia? si precisamente en el 2016 la masa coparticipable cayó casi un 20%. Todo lo que el GM arregle con sus empleados estatales y con los docentes, siempre quedará supeditado a la gracia que conceda el presidente y a la mejor o peor relación con muchos funcionarios menores que arbitrariamente deciden la suerte de los habitantes del país del profundo. Ése es un tema de alta política, un problema estructural que hasta ahora no se pudo replantear, ni siquiera con presidentes llegados de ese sufrido y postergado interior argentino como Menem y los Kirchner. Quizás ahora, sea un poco más difícil todavía: el gobierno de PRO les da mucha participación a los gobernadores, mucha prensa, muchas fotos, pero no les da el manejo de su propia plata.

Segundo: Cambia Jujuy

Volviendo a los temas del día a día, el segundo elegido para ir mirándolo con atención es la situación de Cambiemos y Cambia Jujuy. Ya no es un secreto para nadie que desde el macrismo prácticamente se exige a los gobiernos provinciales amigos o socios, arrimarle la totalidad o la mayor cantidad posible de diputados y senadores nacionales que se elegirán este año. Eso equilibraría la balanza, le ahorraría muchos dolores de cabeza a Mauricio Macri, y aliviaría a su gestión en los años que vendrán. En Jujuy, el proyecto se ve con agrado, porque de concretarse estaría dejando como bonus la casi desaparición del peronismo histórico, sea cual fuere la forma en que éste finalmente se presente. Pero, claro, no será fácil. Los radicales van pensando en sus candidatos a senador, Silvia Giacoppo de nuevo, Chuli Jorge siempre en el tapete, Mario Fiad siempre de buena medición, Isolda Calsina con un casi imperceptible guiño del PRO nacional, el histórico Alejandro Nieva, entre otros. Para diputados también hay varios anotados: Gaby Burgos por la reelección, la tenaz actual ministra María Inés Zigarán, Alberto "Piki" Bernisque desvestiría la presidencia del bloque provincial, algún otro ministro bendecido por el afecto del gobernador, entre otros. Pero eso es un tema que puede esperar. Lo que deberá resolverse antes en Cambia Jujuy es si el grupo del Peronismo Renovador que conduce el vicegobernador Carlos Guillermo Haquim, aceptaría integrarse a una lista común. Hoy, todo indica que no. Los renovadores pretenderían fortalecer su propia estructura, y sin abandonar la declarada lealtad al gobierno, buscarían ampliar su base por fuera. Tienen sus propios candidatos a diputados y a senador, algo que ya comentamos en estas líneas. Y ambos socios, obviamente, tendrán a su favor la logística, la fuerza y la presión del aparato oficial, que nadie reconocerá usar, pero del que todos se benefician en las elecciones. La suerte de esta elección tiene atada a su carro, la continuidad de los especiales favores y consideraciones que el gobierno nacional viene teniendo con Jujuy, como es obvio. Pero, claro, el peronismo, deberá atravesar además, el lodazal su propia situación antes de avanzar en otros acuerdos.

Tercero: el peronismo

Y ése es el tercer punto elegido. Le corresponde a don Celso Alejandro Jaque tratar la situación. El interventor enviado por la conducción nacional del PJ, llega a Jujuy, según aseguran peronistas informados, con la misión de normalizar el distrito, donde el "haquimismo" y el peronismo proveniente de años del Frente para la Victoria se disputan la supremacía y la conducción del partido. Los trámites legales de ambos sectores están aún pendientes de resolverse pero políticamente la encrucijada pejotista ya está planteada. Aseguran los que pretenden desconocer y ningunear las facultades del interventor mendocino, que su misión es simplemente reflotar al fellnerismo residual y desalojar a los demás. Es más: hasta groseramente lo tratan de "tupaquero". Como ya se advierte que es imposible que sobreviva un "fellnerismo" sin Fellner, sin Guillermo Raúl Jenefes, sin Armando Berruezo, sin Walter Barrionuevo y otros importantes referentes de los quince primeros años del siglo, una fuerte corriente en las bases crece –esperanzada- en una convocatoria a internas, amplias, participativas y sin las clásicas torpes exclusiones. Tal vez esa sea la primera misión de don Celso Alejandro: entender primero él y después hacer entender a todos, especialmente en Buenos Aires, que si el PJ de Jujuy insiste otra vez con un arreglo para armar otra mentirosa "lista de unidad" sin participación de los afiliados, su intervención habrá firmado el certificado de defunción del partido más grande y más ganador que Jujuy tuvo en toda su historia. Si hay voluntad, habrá tiempo de llamar a internas para cargos partidarios y cargos electivos, y para esperar las PASO, recuperando algo de la fortaleza del PJ que le permita subir en el 2017 a la rampa que lo lleve al 2019 con expectativas diferentes a las de hoy. Habrá que ver si existe la grandeza necesaria en todos para lograrlo. Por ahora, referentes como la senadora Liliana Beatriz Fellner, Rubén Armando Rivarola, Miguel Ángel Tito, Alberto Matuk, Javier Hinojo, José Luis Martiarena y otros legisladores e intendentes peronistas con todo derecho y con gran esfuerzo están poniendo la cara y recorriendo la provincia, golpean puertas, explican ideas y proyectos, cometiendo gruesas equivocaciones a veces, pero buscando con gran voluntad movilizar lo que fuera una poderosa máquina de ganar elecciones. La misma máquina que fue dejada de lado por cúpulas que erraron el pronóstico cuando se imaginaron eternas con el único requisito de montar sobre el aparato del estado, las fotos del General y de Evita y poner de fondo la Marchita en costosas campañas publicitaras. El GM lo había entendido, y perdió todas las veces que fue necesario, hasta que sacó provecho del reiterado error. Pero aquella máquina que se oxidó, y se llenó de telarañas, todavía espera intacta. Habrá que ver también si triunfa en este escenario la posición de algunos renovadores de apartarse definitivamente del PJ y volver a las herramientas que les permitieron sobrevivir y ganar espacios durante los tiempos del kirchnerismo duro: el partido Blanco de los Trabajadores, Gana Jujuy, y el Frente Primero Jujuy.

Cuarto: El gobierno

El cuarto punto, es el propio gobierno provincial. Las trágicas inundaciones de enero ocuparon todo el espectro del gobierno. Algunos funcionarios de ciclo agotado, creyeron que podían sobrevivir disimulados detrás de ese aluvión de barro y piedras, pero el GM ya en diciembre había enfocado los cambios necesarios. Las áreas de desarrollo humano que conduce Ada Galfré, turismo y cultura, el ingeniero Carlos Oheler, producción el contador Juan Abud Robles, están en la mira, Varias secretarías y algunos organismos descentralizados. Las razones: más convenios, anuncios estelares, fotos y televisión que realidades. Carísimas campañas que no se concretaron, demoras excesivas o simplemente desaciertos. La UCR vivió durante el 2016, su bautismo de fuego en la administración del estado y muchos no pasaron la prueba. El GM es paciente, pero jamás olvida. Ahora mismo está pensando en cambios que la gente tomará de buen grado, siempre y cuando su administración no siga refugiando "en otras funciones" a los que decide cambiar. Ya ocurrió con el ministro Carlos Alfonso que pasó a un ignoto segundo plano en el área de modernización. Ahora con el coronel Guillermo Siri que deja la Secretaría de Seguridad para pasar a ser coordinador de la secretaría de Seguridad Vial. Lo reemplaza –viniendo de un Instituto Superior de la Policía el licenciado Miguel Singh. Otro tema son los tradicionales enroques radicales: Carlos Ibarra hoy deja de ser titular del Instituto de Seguros –un lugar donde es imprescindible la actuación de un lince político que sepa mirar debajo del agua turbia- y pasar a ser Director de Hospitales, reemplazando a Cristian Amerisse, que será secretario de Regulación de Políticas Sanitarias, cargo que le deja libre Pablo Perovic que desembarcará en el ISJ. O bien por fin encontraron su sitio en la administración, o bien seguirán probando. O peor, la UCR ¿no tiene más gente de recambio? Con Educación, Gobierno y Trabajo, el GM tiene acuerdos políticos que más allá de sus gustos, respetará, o conversará en el nivel que corresponda para eventuales cambios o más enroques. Todas estas modificaciones, apelando a la memoria del lector ya habían sido anticipadas –detalles más o menos- en esta columna, pero ahora, seguramente, habrá más sorpresas, porque el propio GM adelantó la necesidad de "oxigenarse". Es lógico: el ya cumplió con todos, y no es justo que por defender lo indefendible se coma más garrones de los necesarios. El GM sabe que el gobierno tiene que terminar de arrancar de una vez y sabe también que a partir de entonces, en las encuestas que encarga competirá con él mismo, y no se medirá como hasta ahora, con nadie. Sobre todo en este año que todos repasarán con lupa cada rincón de una gestión que según el leit motiv de su campaña llegó para desterrar la corrupción, la ineptitud y las ausencias del estado.

Un plus: "factor Milagro"

Y dentro del cuarto punto, el "factor Milagro" siempre presente. Siguen viniendo prominentes referentes K a apoyar a la líder tupaquera presa. (Ninguno parece haber notado que los K y el conjunto de los peronistas de Jujuy ignoran o rechazan esas movidas). Es lógico: lo de Milagro Sala es un caso testigo para el futuro de la mismísma Cristina. Ambas apretadas por la Justicia desde todos los flancos, siempre respondieron desde la victimización política. Este año, se verán obligadas contestar judicialmente por las causas en marcha y es muy probable que sus historias terminen por caminos paralelos. En Jujuy al GM –a pesar de varios fuertes chisporroteos con algunos jueces y fiscales que tratan el tema- le rindió excelentes resultados la prisión de Sala. Pero hasta eso se terminará. Sobre todo si la Suprema Corte de la Nación, (donde ya llegó un pedido del CELS y asociados y ahora dos más de la defensa de la exdiputada), atendiendo a la presión internacional, como se presume, dispone liberarla hasta el momento de los juicios orales y públicos. Un caso importante y extrañamente no explotado mediáticamente por el gobierno, fue la decisión del pleno del Parlamento Europeo de rechazar el pedido de liberación de la dirigente social que antes había tenido éxito en la OEA y la ONU. En cambio los tupaqueros exprimirán al máximo el intercambio de mails entre el apoderado de GM, Federico Wagner, el fiscal Mariano Miranda y la presidente del STJ Clara Falcone, a quien ya le piden juicio político y destitución por una supuesta connivencia que derretiría la promocionada independencia del Poder Judicial. A esta situación se suma la gruesa improlijidad política del diputado Fabián Tejerina, cuando refiriéndose al caso El Talar, (donde el intendente radical Juan Ruiz suspendido por el Concejo, y repuesto "in limine" por el STJ), expresó desde el oficialismo "lo que queremos es que se respete el mandato de los intendentes", objetivo que sólo parece aplicable a los jefes comunales radicales. Grave.

Es Febrero. El ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, vendrá a Jujuy a hablar de los temas gruesos de la provincia: la esperanza del litio, la horrible migraña irresuelta del ingenio La Esperanza, los desarrollos mineros, y la gran expectativa por los parques de energía solar, y el gigantesco sueño del fallecido gobernador Guillermo Eugenio Snopek que el GM impulsa con fervor, de radicar una zona franca en la Provincia. Vendrá después de carnaval, para esquivar la hermosa frivolidad de las caretas de alambre y los espejitos de colores de los diablos, el aroma de la albahaca y las nubes de harina. Esperemos.


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