PURMAMARCA (Corresponsal). Familias ubicadas en las calles más afectadas por el alud de barro, que arrasó con el pueblo de Volcán el pasado 10 de enero, aún sufren las consecuencias afrontando día a día la tristeza de haber perdido todo y en estos días continúan con la limpieza de sus casas donde debido al peligro y la zona de riesgo no podían entrar.

Vecinos de las calles Belgrano, Avenida San Martín, Gurruchaga, Rivadavia, entre otras, recién ingresaron a sus casas desde el último lunes y por estos días continúan con la limpieza y búsqueda de sus pertenencias.

Haber perdido hasta los recuerdos sin duda son dolores que penetran en el alma, es que las familias de la zona roja, se afrontan a esta terrible perdida que junto a todo el pueblo sufrieron por el alud que los sorprendió en la mañana de un día martes 10 del pasado mes.

Mirando las fotografías de hijos, nietos y hasta de ellos mismos cuando eran pequeños, totalmente mojadas, tapadas por el barro y apenas revelando aquellos tiempos, ellos siguen adelante y entre las penas continúan sacando todas sus pertenencias de las casas inundadas con más de un metro de barro que con el paso de los días se solidificó como un cimiento más.

Difícil será sacar tantos metros del "volcán", pero más difícil para ellos es ver el esfuerzo de tantos años arruinado en un momento. "Tenía cosas nuevitas, cosas que habíamos comprado y que ni siquiera habíamos usado, como un microondas, ollas, y otras cosas que nos habíamos comprado porque ya nos íbamos a mudar, ahora vemos que está todo enterrado en el barro", expresa con dolor Gladis López.

"Lo que más nos afecta también es el material que habíamos comprado para hacer nuestra casa, cemento, cal, cerámicos, puertas, ventanas, todo lo perdimos. Pero sin duda lo que más lamentamos con mi marido es haber perdido los recuerdos de nosotros y de nuestros hijos".

Apenas un metro antes la familia Segovia se encuentra en plena tarea de sacar todo lo que se pueda de su hogar con la ayuda del personal del Ejército, únicos autorizados para esta labor.

Mónica Segovia mira un pequeño cuadro mojado y tapado con barro, limpiándolo un poco ve la foto de una de sus hijas con compañeros del jardín. Intentó recuperar la foto pero por dentro estaba mojada y escurrida. "Perdimos hasta los recuerdos".

Con total fortaleza ella y sus familiares deben seguir y empiezan a sacar fotos con el celular a todos los electrodomésticos puestos en la calle arruinados por el barro. Es que "por las dudas" deben tener un registro de todo lo perdido porque esta zona aún no fue relevada y en ese momento en el que muchas familias sacaban sus pertenencias no existía la presencia de ningún organismo del gobierno que los acompañara en el relevamiento de lo afectado, algo que los vecinos reclamaron.

Heladeras, lavarropas, secarropas, hornos, microondas, camas, colchones, mesitas de luz, roperos, televisores, sillas, mesas, cocinas, entre tantas cosas que uno se hace con el paso del tiempo y el trabajo, llevaban a costas para guardarlas en una habitación alquilada, porque en estos momentos no tienen donde vivir.

Las familias más afectadas guardan las esperanzas de recibir todavía la solidaridad de los jujeños y la ayuda del gobierno provincial, que al igual que el resto de la población, reciban el subsidio y se les reponga los artículos perdidos del hogar, dado que por tratarse de una zona de peligro, no se habían realizado los relevamientos y ellos aludieron no haber recibido nada aún hasta que los profesionales correspondientes realicen la evaluación.

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