Un ataque suicida dejó  25 personas muertas

Al menos 25 personas murieron y decenas resultaron heridas en una explosión ayer en un mercado de Lahore, que los talibanes reivindicaron como un atentado suicida.

La potente deflagración, que hizo estallar varias ventanas a la redonda, se produjo en una calle muy frecuentada del sur de la ciudad, considerada la capital cultural de Pakistán. "Un kamikaze del movimiento talibán pakistaní (TTP) utilizó una moto transformada en bomba para matar a decenas de policías", declaró un portavoz del TTP, Muhammad Khurasani, en un comunicado enviado a los medios locales.

"Nuestro mensaje para los aliados de los enemigos del islam es el de no interponerse en nuestro camino", añadió.

Este mensaje confirma las primeras suposiciones de la policía: la explosión "parece un ataque suicida contra la policía", declaró poco antes un alto responsable municipal, Abdullah Khan Sumbul.

Un portavoz de la policía de Lahore, Syed Hammad Shah, dio un balance de 25 muertos y 40 heridos. Otro responsable administrativo, Sumair Ahmad Syed, habló por su parte de 25 muertos y 35 heridos.

El ministro de Interior, Chaudhry Nisar Ali Khan, advirtió en rueda de prensa pocos minutos después de la explosión que el balance podría aumentar, pero se mostró prudente en cuanto a la causa de la explosión. "No sabemos por el momento si se trata de un acto de terrorismo o de una explosión accidental", dijo.

La mayoría de los muertos eran agentes de policía y algunos transeúntes, añadió.

Explosión ensordecedora

El ministro provincial de Justicia, Rana Sanaullah, precisó por su parte que la explosión se produjo en un mercado de verduras abarrotado.

Numerosos policías se hallaban en el área de la explosión porque los agentes estaban obligando a vendedores a sacar sus tenderetes que habían invadido la calzada. Al menos 10 agentes murieron, según un alto responsable de la policía, Haider Ashraf.

Lahore se ha visto golpeada por numerosos ataques de grupos extremistas en la última década, si bien en los últimos años estos han sido menos frecuentes.

La última explosión que sufrió la ciudad fue en marzo de 2016, y provocó la muerte de 75 personas y centenares de heridos durante la celebración de Semana Santa por parte de cristianos en un parque.

La ciudad, de unos seis millones de habitantes y capital de la provincia de Punjab, la más rica y la más poblada de Pakistán, ha sido desde entonces el blanco de otros ataques con bomba.

Las explosiones de bombonas de gas, utilizadas para cocinar y en algunos vehículos, también son muy frecuentes en el país.

 

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