Yungas en imágenes, libro que refleja su gran riqueza

Un registro único de la diversidad de especies y paisajes de Yungas, complementado por información que da cuenta de la magnitud de su riqueza natural se plasmó en el libro "Reserva de Biósfera de las Yungas-Paisajes y Pueblos de montaña del NOA". Fue presentado recientemente en esta capital, luego de ver la luz y darse a conocer en su lugar de origen, Libertador.

Durante la presentación del libro de Alejandro Brown y José Luis Rodríguez estuvieron presentes autoridades del Ministerio de Ambiente, del de Cultura y Turismo, de la Fundación Pro Yungas y del administrador de la empresa Ledesma Federico Gatti.

La valoración de la riqueza natural y como paisaje protegido y productivo de las Yungas es uno de los ejes del trabajo.

El fotógrafo y autor del libro, José Luis Rodríguez recordó que la publicación surgió en el 2006 cuando comenzó a trabajar con un banco de imágenes para el centenario del Ingenio Ledesma, para el que se preveía un libro y muestra en el Centro de Visitantes.

Posteriormente continuó con el registro anual para cada anuario. Entonces se decidió a incorporar a los anuarios imágenes de las producciones de pedemonte, cerros y yungas, y se puso en contacto con Alejandro Brown de la Fundación Pro Yungas para conocer los territorios.

"A partir de ahí comenzamos a hacer fotos, yo no conocía nada y me gustó, luego venía por mi cuenta hasta que a través del tiempo y habiendo tanto material empecé a trabajar la idea de poder hacer un libro, y con la ayuda de Alejandro Brown, con los textos y el apoyo de Ledesma pudimos lograrlo", precisó José Luís Rodríguez.

En su recorrido quedó sorprendido por la belleza del paisaje y por las poblaciones a las que comenzó a conocer: en principio en un avión y luego en travesías, y logró un constante contacto con la gente. "Cada uno de esos pueblos tiene sus características y algunos me gustan más que otros. Alto Calilegua me parece increíble, es un pueblo fantástico, en una montaña con ese acceso tan complejo que tiene, porque se puede ir a caballo y la mayor parte caminando", aseguró.

Planteó que los pueblos que más intacta tienen su personalidad son Alto Calilegua, Valle Colorado, Santa Ana y Caspalá donde la vestimenta es la propia, mientras otros están más modernos por el fácil acceso que tienen. Rodríguez fue durante seis años y ha recorrido el territorio durante las distintas estaciones: en frío, calor y lluvia por lo cual cuenta con fotos de los mismos lugares en distintas épocas y con ello reflejan distintos matices.

De hecho, destacó que lo más interesante de estos lugares es ver cuánto se está trabajando sobre el tema, especialmente entre el contacto que hay entre Ledesma y Pro Yungas, por lo que consideró que una de las metas del libro fue también mostrar esto. Por ello planteó el libro como un recorrido por toda la reserva de Biósfera hasta la zona del Ingenio, mostrando las plantaciones y la interacción que hay entre la naturaleza y el control de estas actividades productivas sintetizado como "paisaje productivo protegido".

Se refleja toda la exuberancia y también la biodiversidad de la región

Para el ecólogo experto en biodiversidad y desarrollo sustentable de la Fundación Pro Yungas, co-autor del libro caracterizado por sus imágenes, dijo que el libro significó un broche para una etapa de diez años de trabajo. Es que la Fundación migró desde el conocimiento profundo del ambiente hasta la conservación, en la biósfera de Yungas de 1.300 000 hectáreas (has) como el ejemplo máximo de biodiversidad.
“De alguna manera resume todo lo que tiene el Noroeste argentino”, aseguró Alejandro Brown, quien aportara la información sobre la reserva, en la organización y edición en Ediciones del Subtrópico.
La zona fue declarada Reserva de Biósfera por la Unesco en el 2002 en las provincias de Salta y Jujuy, como una forma de poner en valor esa zona más diversa, grande, continua y con gran presencia humana y cultural de las Yungas argentinas.
“Lo que se trata es de vincular la exuberancia con la valoración ambiental, cultural y productiva de un territorio. Yungas no solamente es eso, sino historia humana en ese territorio de miles de año que se ha vinculado”, afirmó asegurando que actualmente son la fuente de producción de caña de azúcar, de cítricos, de otros frutales tropicales, de provisión de agua para riego y para la importante población del NOA.
“Es decir conservar la biodiversidad. Los servicios ambientales, pero también de la mano de incentivar y conducir la producción a través de más y mejores prácticas”, consideró.
Explicó que la Fundación trabajó una veintena de años, los primeros diez en generación de información e investigación para conocer cuáles son las condiciones de las Yungas, cómo funciona, y cuáles son las formas de vinculación de los distintos actores del ecosistema. Por ello se vio la necesidad de avanzar en la puesta en valor del territorio y en ir fortaleciendo los esquemas que ya había de protección. 
Sostuvo de hecho que el Parque Nacional El Rey, que está en la provincia de Salta fue creado a fines de los años ’30, en el caso de Jujuy el Parque Nacional fue creado hace más de 40 años. Estimó que supone el involucramiento de la población local por entender que el posicionamiento de las Yungas se transformó también en un destino turístico trayendo buenas oportunidades para su población, para hacer una actividad económica basada en la preservación y en la valoración del entorno.

PRESENTACIÓN / EN EL TEATRO MITRE DE ESTA CIUDAD LOS AUTORES RODRÍGUEZ Y BROWN, CON GATTI Y LA MINISTRA ZIGARÁN.

Muchos años de registro

El fotógrafo y autor del libro, José Luis Rodríguez, oriundo de la provincia de Buenos Aires comenzó a trabajar también con Ledesma desde hace 11 años, con el libro hace seis y en la observación de aves desde hace tres y centró su trabajo en las Yungas. Hizo un aporte fotográfico de aves que se plasmó en el libro, a través de algunas tomas de la biodiversidad de la zona. 
No obstante, de esa riqueza, el fotógrafo cuenta con un gran banco de fotos de diferentes especies, desde corzuelas, zorros y aves, entre otras, que podrían servir para una nueva edición del libro que aspira a que en el futuro se pueda concretar.
Fue un campo laboral nuevo que cautivó al autor ya que venía de trabajar en publicidad de la que se retiró en el 2001 y se orientó a trabajos fotográficos para libros, donde comenzó a conocer distintos temas como platería mapuche, ponchos, objetos pre-colombinos y arte, mientras que las Yungas le generó un gran interés. Por ello aspira a usar las fotos de seis años de trabajo para editar un libro para las comunas, dado que era una zona y su biodiversidad poco registrada. 

Se trata de un paisaje productivo y protegido

“Nosotros vemos la producción como una herramienta muy importante para la conservación de la naturaleza”, afirmó Alejandro Brown, de la Fundación Pro Yungas. Consideró que hay dos mecanismos centrales para la preservación, la mejora en las prácticas agrícolas vinculada a la conservación del suelo y el incremento de la productividad de lo que se cultiva. 
Por otro lado, y ligada a eso una eficiente producción que genera recursos y empleo, permite derivar recursos de forma directa a las personas del entorno ambiental o de la actividad productiva. Se refirió por ello al concepto de “paisaje productivo protegido”, que implica que hay un paisaje que es protegido a partir de la actividad productiva que generan los recursos para que la gente no necesite buscar recursos elementales en la naturaleza sino que pueda comprarlos porque tiene un trabajo que le permite hacerlo. 
En ese sentido, Brown recordó que la Fundación Pro Yungas desarrolló una marca de productos Yungas que acreditan esos compromisos ambientales y sociales de quienes producen. “Son productos Yungas el papel producido a partir de la base de la caña de azúcar, también hay una maderera en Salta certificada, una citrícola en Tucumán, además de un montón de organizaciones y comunidades locales que también están certificando sus productos como miel, dulces, artesanías y servicios turísticos comunitarios”, afirmó. 
Consideró que la marca lo que busca es mostrar que eso que se está comprando proviene de un ambiente como las Yungas, de alta valoración, pero que además esa actividad productiva contribuye a una valoración independiente.
El concepto de paisaje productivo lo empezaron a desarrollar a partir de la vinculación con la empresa, que generó la necesidad de trabajar juntos desde la mirada ambiental, empresarial, de fortalecer los caminos de diálogo, lo que se refleja en el libro. “Una empresa que se dedica a la producción de azúcar, de papel y de alcohol apoyando la edición de un libro es por el valor del contexto ambiental en el que está inmerso”, precisó Brown destacando que se trata de un camino virtuoso en el fortalecimiento del diálogo.
También consideró que se trata de un libro que va a gustar, destacando la cosmovisión del pueblo guaraní, nómade que se ha trasladado buscando un lugar mítico, la tierra sin madre de la cual una cantidad importante se alojó definitivamente en el pedemonte de las yungas.
 

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