Falleció el diputado (mc) Eduardo Marcelo Carrillo

A los 85 años de edad, falleció ayer el diputado (mc) Eduardo Marcelo -Lalo- Carrillo, quien a lo largo de su prolífica vida honró los más altos principios de prístina identidad radical: fue un exponente de esa raza de dirigentes políticos que siempre estuvo dispuesto a quebrarse antes que doblarse, y así transcurrió su tiempo con el corazón y la acción puestos al servicio de la causa que abrazó con pasión desde muy joven.

Lalo fue de esos radicales que sostuvo en alto los estandartes de la Unión Cívica Radical, en los duros tiempos de la adversidad, la persecución y hasta la proscripción, y en los momentos de bonanza política, se mantuvo como uno de los más celosos custodios de que los postulados del centenario partido no fueran alterados ni tergiversados por el exitismo.

Coherente en todo momento, temperamental y fuerte en los debates, era sin embargo sensible y siempre solidario con correligionarios y adversarios, que recurrían y disfrutaban de sus consejos y su generosidad sin límites.

Capaz de los más recios estiletazos políticos, era al mismo tiempo capaz de disculparse con nobleza inmediata por los excesos de su vehemencia.

Compartió los desvelos, el trabajo y los logros de una clase dirigente de la provincia que marcó una época de oro en la política local, y hasta el momento de su muerte, fue un punto de referencia por la claridad y la precisión de sus conceptos.

Ejerció cargos directivos en la UCR local, y en la mesa nacional, se desempeñó como convencional provincial en la reforma de la Carta Magna jujeña y diputado provincial en tres mandatos, entre otros cargos.

Fue un legislador combativo, una voz potente en la oposición, y en el oficialismo, ya retirado de la política activa, un hombre de consulta y que prefirió muchas veces el prudente silencio antes que el embate fragoroso que podría generar daños o malas interpretaciones.

Códigos de respeto

Tal vez por haber sido un deportista cabal -desde su juventud practicó el boxeo, llegando a competir en torneos nacionales en el ring del mítico Luna Park- también incorporó a su vida los códigos del esfuerzo y el respeto, al adversario y al caído. También fue un gran amante de los animales, a los que cuidaba y brindaba un afectuoso trato preferencial.

Munido de tales virtudes y normas de vida, conformó una familia ejemplar que condujo junto a su esposa Piri Mogica, y entregó a sus hijos y nietos, la heredad de un claro modelo de dignidad y altruismo. Con la desaparición de Lalo Carrillo, la política de Jujuy gana para su historia política una página de alta dignidad, y la posteridad provinciana un ejemplo de hombría de bien y caballerosidad en más lato sentido de las expresiones.

Sus restos son velados en la sala de calle Arenales y recibirán cristiana sepultura hoy, a las 10, en la necrópolis local.

 

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Sección Editorial

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