Cuando se cerraban estas líneas se iba apagando la fiebre electoral del día del balotaje en Brasil. De acuerdo a los sondeos y encuestas, Jair Bolsonaro, el cuco ultraderechista, misógino, militarista, detractor del multilateralismo y cuestionador del Mercosur y de las mismísimas Naciones Unidades, y con otras “virtudes” que lo adornan, se aprestaba a celebrar una apretada victoria sobre el Partido de los Trabajadores, que después de catorce años en el poder, deberá comenzar de nuevo su carrera presidencial. Bolsonaro no parece ser lo más recomendable, pero a los brasileños, la corruptela “petista” les destrozó el corazón, les embargó la ilusión y terminó por matarles el sueño revolucionario que siempre siembra la izquierda en las sociedades vulnerables. El nuevo gobierno sin embargo no se alzará con una victoria arrasadora, pero en el balotaje, se gana por un voto, y eso es lo que cuenta. Importa porque Brasil es el principal socio comercial de Argentina, y todo lo que le pase al país más grande de América Latina, repercutirá entre nosotros. Ojalá, por ejemplo, que nos sirva de espejo la situación brasileña, que aún entre golpes palaciegos, escándalos del Lava Jato, el estigma de Odebretch y severos conflictos sociales alimentados por una grieta feroz, logró contener su inflación anual en menos del 4% y a partir de allí, seguir siendo creíble y potable para los inversores del mundo. Mirando a los vecinos, en Argentina volveremos a votar en las Paso el 11 de agosto, en las generales el 27 de octubre y en una eventual doble vuelta el 24 de noviembre. En Jujuy, aún no se confirmaron las versiones de la votación en Mayo, pero tanto a nivel nacional como local, las campañas están lanzadas.

Preparativos nacionales

El bochornoso episodio de la sesión de la Cámara baja que aprobó el Presupuesto 2019, es un ejemplo de ello. El oficialismo -PRO, UCR, Coalición Cívica y asociados- logró imponer el físico, para alegría del equipo gobernante, de su brazo económico y del FMI que esperaba la sanción favorable. Es poco lo que se puede agregar a lo que ya presenciamos en TV y en los diarios. Salvo ratificar la clásica maniobra: escándalos de violencia organizada en las calles -algunos aseguran que armada por los servicios, otros que eran pura factura del kirchnerismo y las izquierdas rabiosas- Bes probable que ambos hayan confluido, aún sin proponérselo. Después, entre bombas, morteros caseros, palos, gases y balas de goma, aparecieron los legisladores opositores de siempre argumentando que “así es imposible sesionar”. Son tan previsibles y básicos que hasta los ciudadanos más desprevenidos ya sabían lo que iba a pasar. Tal vez, sólo merezca un párrafo el patético exradical -excandidato a presidente de la UCR en el 2003- Leopoldo Moreau, hoy diputado ultracristinista, que con muy impostado acting lastimero presentó fotografías de supuestos anarquistas generando disturbios y denunció que al caérsele el pañuelo que cubría la cara de uno de ellos mostraba otra foto informando que era un supuesto efectivo policial. Resultó que las fotos eran de una movilización del año pasado y que el efectivo descubierto no existe. Otra “moreausada” execrable. Una lástima, especialmente recordando que ese sujeto preside nada menos que la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara de Diputados. Cómo si se tratase de normal folklore parlamentario, parece que todo ya pasó y olvidó. En cualquier parlamento respetable, ésta y otras tantas actitudes ya habituales del legislador hubiesen merecido su separación para resguardar la honorabilidad del cuerpo. Pero ya todo fue. La media sanción irá a senadores, donde se supone que todo marchará aceitadamente sobre rieles, ya que tanto los peronistas como los cristinistas adelantaron su apoyo. Sólo queda una breve reflexión para el comportamiento de los diputados de Jujuy, a los que la campaña 2019 alcanzó de lleno en ese día terrible.

Indicios para Jujuy

Los legisladores del oficialismo, naturalmente, votaron a favor. Uno supone que Osmar Monaldi, hombre del PRO, lo habrá hecho con la profunda convicción de seguir disciplinadamente las indicaciones de su línea partidaria, toda vez que el proyecto del presidente Mauricio Macri, aprobado -o elaborado- en las propias oficinas del FMI, era exactamente el necesario para que el gobierno del PRO, alcance la tranquilidad financiera suficiente para superar el 2018 sin sobresaltos, y acometa la gestión 2019 con los deudores en calma y la carrera hacia las elecciones con cierta ventaja. En el caso de las muchachas legisladoras integrantes de la alianza, Gaby Burgos y Alejandra Martínez, se supone que también primó la disciplina partidaria. Sin embargo, quizás hayan tenido íntimamente alguna duda, abonada por su sólida formación radical hoy muchas veces contrapuesta con las decisiones del Gobierno nacional y también después de haber escuchado varias declaraciones del jefe local, Gerardo Morales, cuando entre quejas y reclamos, no deja de marcarle la cancha al oficialismo del PRO, y se muestra cada vez más predispuesto a hacer sentir la decisiva importancia que aportó la Unión Cívica Radical, su ideología y su enorme vigencia territorial nacional en la conquista del poder en el 2015, y que el macrismo hoy usufructúa con soberbia y en soledad. De todos modos, las diputadas jujeñas, quizá mordiendo alguna bronca o discrepancia, no sacaron los pies de la fuente y eso fue un mensaje de coherencia en la campaña en marcha. El legislador Alejandro Snopek apeló a la disciplina partidaria del massismo al momento de votar. Consideró al proyecto como “un error” y criticó el endeudamiento, el ajuste y la falta de federalismo. Para esta instancia, el diputado descartó la cara de la moneda que lo emparenta al oficialismo jujeño, del que forma parte, y volvió a revelar el difícil estado de incoherencia que mantiene a todos los seguidores del renovadorismo en Jujuy con un pie en cada canasta. La situación, de todos modos, no se podrá mantener durante mucho tiempo más. No al menos, si pretenden retener los votos del 2015 o al menos los del 2017, de cara a la inminente campaña del año que viene. Carolina Moisés sacó a la antigua chapa peronista, y simplemente anunció el rechazo al presupuesto enviado sumándose al cristinismo parlamentario y a otras fuerzas opositoras. La sampedreña también mirando a la campaña que viene, inició la recuperación del protagonismo rumbo a las urnas. Lo más llamativo lo aportó el diputado José Luis Martiarena, quien llegando a la Cámara desde el peronismo, y criticando al proyecto del PRO, porque según él, avanza sobre las facultades propias del Congreso -como las decisiones sobre deuda externa- terminó entregando un insulso e indefinido acto de la abstención. Estallaron críticas de propios y extraños, que terminaron rozando la autoridad del PJ para imponer una línea y mostrando de paso que la situación general del peronismo sigue flotando en un limbo al que no llegan ni las buenas intenciones ni los esfuerzos de los bien intencionados. Este minúsculo ejemplo muestra que la campaña que viene sigue mostrando todos los talones de Aquiles en cada paso que intenta dar el gigantesco ciempiés del Movimiento Nacional más importante de la historia política. Estos botones de muestra anticipan los dos meses calientes que faltan en este año, y los que en el 2019 correrán con la velocidad de un fórmula uno.

Los partidos políticos tienen su parte. La izquierda en Jujuy, encarnada por el PO y el FIT, está lanzadísima a consolidar su masa de votantes. Dicen no sin razón, que mientras el peronismo no construya una estructura consolidada y más o menos homogénea, podrán seguir siendo opción para los que jamás se arrimarán al oficialismo gerardista. Alejandro Vilca sigue siendo la figura más convocante, acompañada por las posiciones más cáusticas de Natalia Morales, Iñaki Aldasoro y Héctor Hernández, saben que deberán seducir con un lenguaje más moderado a las enormes porciones de clase media jujeña que rechazan la colisión permanente como método político. El tupaquerismo está pendiente del futuro de Unidad Ciudadana, y de los movimientos de La Cámpora y el cristinismo puro. Y naturalmente, queda atado también a la suerte judicial de la señora Milagro Sala, quien antes de fin de año, comenzará a ver definiciones en las diferentes causas que la retienen fuera de la arena política. El radicalismo parece haber comenzado a sentir los impactos de algunas críticas fuertes que se cruzan en su camino. Por primera vez, de manera orgánica, los poderosos organismos Comité Provincia y Comité Capital de la UCR salieron a expresarse en defensa del plan de contingencia “Jujuy asiste y reactiva”, bastante atacado en los últimos días. Por las principales voces de Piqui Bernis y José Luis Sánchez, ambos organismos ponderaron la “visión de anticipación de la crisis” del GM y revalorizaron el trabajo de apoyo a comedores escolares y la acción del plan alimentario Plasonup. Dispuestos a defender sus políticas de acción social, la expresión de los radicales fue mostrarse siempre dispuestos a blindar su gestión y a sus funcionarios, en un tácito desconocimiento a los cuestionamientos que brotaron y crecerán todavía más mientras se profundicen las campañas electorales. 

Oh...! El peronismo!

Naturalmente, después del ya comentado acto del 17-O, y de los movimientos parlamentarios, los ojos de la ciudadanía se vuelven al PJ. El peronismo de Jujuy ha tenido en los últimos días dos expresiones que merecen análisis. En un coqueto hotel de las afueras de la ciudad, de manera muy discreta y reservada, Eduardo Alfredo Fellner, referentes de su línea y del jenefismo, mantuvieron una extensa reunión exploratoria para el armado de una campaña. También estuvieron invitados representantes del moisesismo, y algún otro sector afín al exgobierno que concluyó su ciclo en el 2015. Desde pasadas las 21 y hasta más allá de las 2 de la madrugada la “jabonería” ardió analizando las posibilidades, la imagen de cada aspirante y las reacciones que sus reapariciones podrían generar entre los jujeños. La filtraciones de la reunión destacaron la presencia de consultores y operadores políticos llegados desde la Capital Federal, aunque sin poder confirmarlo, admitían que serían de los mismos equipos que siempre rodearon a Juan Carlos “Chueco” Mazzón, emblemático dirigente del peronismo fallecido en el 2015 cuando trabajaba conduciendo contactos y proyecciones de la candidatura presidencial de Daniel Scioli. Lo que sí confirmaron es que la preocupación es construir una alternativa desde las nuevas formas de hacer política, más atractiva a la juventud, y a la todavía bastante extravagante generación de los “milenialls”, una franja de “sub/cuarentas” de impredecible orientación política. Se trató de una primera aproximación a un diseño de campaña, donde puestas en la balanza las fortalezas y debilidades, el fiel marcó un delicado equilibrio, con trampita en uno de los platos. En tanto el sector oficial del PJ conducido por su presidente Rubén Rivarola continuó con el trabajo orgánico de fortalecimiento del partido. Anteriores visitas a las localidades de La Esperanza y Caimancito mostraron la avidez de dirigencia y militancia por recuperar su autoestima y capacidad de movilizarse. El viernes, el titular del PJ visitó Abra Pampa junto a diputados y dirigentes. En la “Capital de la Puna” dejó normalizado el consejo departamental presidido por Carlos Paredes. Al regreso destacaron la gran participación popular, y además la presencia de Carina Paniagua edil humahuaqueña y del dirigente puneño Diego Solís. Rivarola anunció que continuará estas reuniones en toda la provincia, bajo el compromiso de buscar la unidad del peronismo. “Debemos comprender que todos los compañeros tienen derecho a trabajar en política y a aspirar a cargos, pero es imprescindible primero la unidad en el Partido, aunque como se dice, todos debamos tragarnos algunos sapos por el superior interés del peronismo. El adversario, claramente, está afuera” definió, reforzando su idea de consolidar la propuesta de ofrecer una amnistía “a muchos peronistas que probaron otros caminos y hoy se ven frustrados y desengañados”. Por su parte, el moisesismo, desde su base natural en San Pedro de Jujuy, trabaja con intensidad en la zona del Ramal jujeño. El cacique Julio Moisés redobla esfuerzos en base a una experiencia política difícil de superar. Aunque son evidentes algunos desencuentros con su hija Carolina, hoy diputada nacional, el partido “Arriba Jujuy” que los contiene, es un marco profundamente peronista y de vital importancia a la hora de la sumatoria de voluntades para la contienda final. Porque como sentenció el Martín Fierro, “hasta el pelo más delgado deja su sombra en el suelo”. Especialmente, mirando cómo viene la mano en estas “precampañas” ya lanzadas y tan importantes para el PJ.

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