Recuerdan a Sixto Villoldo

SAN PEDRO (Corresponsal). Hoy, la comunidad sampedreña recuerda con gran afecto la señera figura de monseñor Sixto Villoldo, quien fuera párroco de San Pedro por casi 40 años. Hoy al conmemorarse un año más de su partida, se oficiará una misa para pedir por el eterno descanso de su alma en el templo San Pedro de Río Negro. Fueron muchas las obras tanto materiales como espirituales que dejó como legado el querido sacerdote, las que permanecen en el tiempo, perpetuando de alguna manera su vida, su nombre y su tesonera labor. Monseñor Sixto Villoldo nació un 27 de mayo de 1922 en Perico, departamento El Carmen. Siendo un adolescente, cuando cursaba el primer año del Colegio Nacional de Belgrano de Salta, ingresó al Seminario de Jujuy y en forma paralela también cursó el Bachillerato Humanístico en Salta. Luego estudió Filosofía y Teología en el Seminario de Catamarca. Fue ordenado sacerdote el 1 de diciembre de 1946 y celebró su primera misa en la iglesia Catedral de San Salvador de Jujuy el 8 de diciembre. Fue el primer sacerdote ordenado en Jujuy y ocupó el cargo de secretario canciller del obispo monseñor Mühn durante diez años. Luego fue destinado a San Pedro de Jujuy y desde el 7 de marzo de 1956, se hizo cargo de la parroquia San Pedro de Río Negro, que recibió de manos de monseñor José Gottau. Encontró una parroquia en creciente progreso y se dedicó a concluir el templo, comenzando con la construcción de las naves y altares laterales, además del salón y la casa parroquial. Trabajó en la conformación de Cáritas, la primera de la Diócesis. Creó el grupo de los Boys Scouts y la Liga de Padres, esta última tenía como finalidad mantener la Casa de Niño que Trabaja, que posteriormente se amplió y hoy es el Colegio Jesús Maestro. Formó el Coro Palestrina dirigido por el recordado profesor Joaquín Pérez Flores y fundó la Banda de Música Juvenil con los Boys Scouts. En 1960, el obispo lo invitó a la visita Ad-Límina, que efectúan los obispos a Roma. En esa oportunidad, tuvo una audiencia privada con el papa Juan XXIII, quien le dio el título de camarero secreto de su Santidad o sea el título de monseñor. Durante sus años de apostolado fundó once capillas y desarrolló una importante labor pastoral que abarcó los departamentos San Pedro y Santa Bárbara. Falleció en esta ciudad el 11 de noviembre de 1995. Sus restos fueron inhumados en el cementerio Cristo Rey, pero a solicitud de su feligresía, actualmente descansan en la iglesia San Pedro de Río Negro, al pie del altar del Sagrado Corazón.

 

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