Habla el hombre que halló al ARA San Juan: “Ojalá puedan decirnos qué pasó con el submarino”

La pregunta va desde Ciudad del Cabo a Houston, Estados Unidos, a través de la línea telefónica, casi como si fuera el pasado. No pudo ser a través de Skype o por Facetime, y resultó la manera más directa de conversar con el CEO de la compañía Ocean Infinity, Oliver Plunkett. El máximo responsable del hallazgo del submarino argentino ARA San Juan responde con un marcado acento británico. No vendrá a Sudáfrica para recibir al buque Seabed Constructor en el puerto -llega este miércoles a la noche o el jueves a la mañana-, pero se mantiene al tanto desde sus oficinas centrales. Entonces, la respuesta vuelve desde lejos. “¿El momento más difícil? Claro, a los 45 ó 50 días nuestro ánimo se vio afectado. Teníamos casi plena certeza de que la nave estaba en la zona dónde finalmente apareció, pero no la podíamos hallar. Era prueba y error, y no aparecía. Fue el momento más duro”, dice Plunkett. Agradece ser felicitado, pero admite que la misión continúa.

Faltan apenas horas para que el buque Seabed Constructor arribe finalmente a puerto. Y a la compañía Ocean Infinity todavía le queda un trabajo crucial: descargar todo el material recabado sobre la posición del ARA San Juan y entregarle hasta el último detalle al Gobierno argentino. Sólo así podrán presentar la factura para cobrar a través del Banco Nación los siete millones de dólares que les corresponden. Ese operativo de transferencia de datos comenzará aquí mismo a partir del miércoles, luego de los trámites de desembarque en Sudáfrica.

​En el Seabed vienen cuatro familiares de tripulantes del submarino. Fue una condición impuesta a los buscadores privados por el Gobierno argentino y los parientes de las víctimas que esas cuatro personas subieran al barco como observadores de la búsqueda.

Varias veces, el Seabed tomó el rumbo que los observadores, según sus indagaciones, creían como posible para dar con el submarino. “Fue un acierto -dice Plunkett-, tener a esos cuatro familiares a bordo fue muy importante. Ellos vieron todo y saben perfectamente cómo trabajamos, lo que hicimos cada día. Han visto cada dato cómo fue chequeado y también cómo fue descartado. Fueron los primeros en saber que había aparecido. Cada cosa que hicimos la pudimos comentar con ellos. Por eso fue importante que hayan viajado con nosotros”.

Lo mismo plantea sobre la relación que mantuvieron con las autoridades de la Armada y el Gobierno. “Una conversación con el ministro de Defensa, el día que visitaron el barco en Comodoro Rivadavia y luego un diálogo correcto y profesional con la Armada. Incluso ellos colaboraron con su barcos. Ha sido una buena relación”, revela.

La apuesta era por 60 días. El hallazgo tenía que darse durante la primera etapa de búsqueda. No podía ser de otra manera porque la información aportada por todas las Armadas que anteriormente habían participado de los rastrillajes indicaban eso: que el cuadrante donde estaba el ARA no podía ser otro y coincidía con el registro hidroacústico, la anomalía, el sonido de la implosión.

“Nosotros teníamos como meta estos 60 días porque todos nuestros cálculos indicaban que el submarino estaba ahí. Fuimos de lo fácil a lo difícil por una cuestión de estrategia y de bajar riesgos”, dice el CEO.

Plunkett no descarta seguir colaborando con el Gobierno argentino. Lo inminente es la transferencia de datos, luego se verá. “Ahora les pasaremos todos los datos. Y luego veremos si necesitan que los sigamos ayudando”, indica. En puerto, al buque de su compañía lo esperan emisarios del Gobierno argentino para recibir el material y coordinar su envío a Buenos Aires. 

Sacar o no sacar el submarino es algo con lo que Plunkett prefiere mantenerse cauto. Está al tanto de que ese debate gira ahora alrededor de la historia, pero evita pronunciarse al respecto porque sabe que es una cuestión sensible.

“Nuestra posición -dice el experto- es esperar a que el Gobierno argentino saque sus conclusiones y estar dispuestos por si llegan a necesitar más ayuda de nuestra parte”.

Plunkett no vio las fotografías y por eso también evita hablar puntualmente de ellas. Sabe que es una cantidad importante y espera que puede servir, como se cree. Es el momento de analizar ese material. Pero la tarea no le corresponde a Ocean Infinity, sino a los expertos de la Armada. “Ojalá puedan decirnos qué pasó”, aclara Plunkett.

Y finalmente, con la austeridad que lo caracteriza, se reserva un comentario final para los familiares. “Sabemos que esto es importante para ellos. Esperamos que los ayude a comprender qué pasó”, cierra el hombre que dirigió el hallazgo del ARA San Juan.

Pide paciencia. Su buque se aproxima a tierra en Sudáfrica. Y reconoce que esta historia aún no termina. Que recién ahora empieza una etapa que puede llevarnos a la verdad.

Cerca de la llegada

La historia del submarino ARA San Juan está a punto de comenzar una nueva etapa. Este miércoles, en el puerto de Ciudad del Cabo, se acercaba a su fin la cuenta regresiva para la llegada del buque Seabed Constructor. Se trata de la embarcación que halló el submarino el 17 de noviembre pasado. Toca tierra por primera vez desde aquel acontecimiento. A bordo, vienen 4 familiares argentinos de los tripulantes del ARA, que participaron de la búsqueda como observadores. Pero además 67 mil imágenes que permitirán saber qué fue lo que pasó. Está previsto que esas imágenes lleguen a la Argentina recién el próximo martes. Las espera en Caleta Olivia, la juez del caso Marta Yañez.

Y finalmente, con la austeridad que lo caracteriza, se reserva un comentario final para los familiares. “Sabemos que esto es importante para ellos. Esperamos que los ayude a comprender qué pasó”, cierra el hombre que dirigió el hallazgo del ARA San Juan.

Pide paciencia. Su buque se aproxima a tierra en Sudáfrica. Y reconoce que esta historia aún no termina. Que recién ahora empieza una etapa que puede llevarnos a la verdad.

 

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