La última delegación que visitó el ARA San Juan fue agasajada por la tripulación con "pizzas y milanesas"

La vicepresidenta del Superior Tribunal de Justicia de Tierra del Fuego, María del Carmen Battaini, evocó hoy la última visita realizada hace un año por civiles al submarino ARA San Juan en su paso por la ciudad de Ushuaia, antes del viaje que derivó en su desaparición, y recordó que fueron agasajados con “pizza y milanesas” por los 44 tripulantes de la embarcación.
La jueza fue una de las autoridades provinciales que formaron parte de la comitiva invitada especialmente a realizar una inmersión en el Canal Beagle, durante la estadía de cuatro jornadas (entre el 4 y el 8 de noviembre) en las que el submarino permaneció en el muelle militar de la capital fueguina reabasteciéndose.
“Me emociona muchísimo recordar ese momento porque tuvimos oportunidad de estar en contacto con casi todos los submarinistas, la mayoría gente joven que nos contó de sus ilusiones y de su esfuerzo por formar parte de aquella tripulación”, relató Battaini en diálogo con Télam.
La magistrada contó que le llamó la atención el ambiente de camaradería y el profesionalismo con se desenvolvían cada uno de los oficiales y suboficiales de la nave, incluyendo la única mujer, la teniente de navío Eliana María Krawczyk, que mostró “gran predisposición y un enorme poder didáctico para explicarnos cómo funcionaba el sistema de esclusas del submarino”, indicó.
La integrante del Superior Tribunal de Tierra del Fuego recordó que los tripulantes tenían como una especie de ritual: comer milanesas y pizzas en la primera inmersión realizada después de atracar en un puerto.
“Como nuestra visita coincidía con esa costumbre, los tripulantes comieron esa comida, y si bien a nosotros nos habían preparado otro plato, todos decidimos sumarnos a la tradición, como una forma de acompañarlos”, rememoró Battaini.
La jueza confesó que después de la tragedia de la desaparición del ARA San Juan, durante su regreso a Buenos Aires, todo lo vivido en aquella jornada adquirió una dimensión diferente.
“En mi caso me genera un hueco y una enorme tristeza. Mi consuelo es haber sentido que todos ellos estaban convencidos de su vocación, habían nacido para eso y murieron haciéndolo”, expresó la magistrada.
El submarino con 46 personas a bordo (Humberto Vilte y Adrián Rothlisberger descendieron en Ushuaia) había llegado a Tierra del Fuego como parte de un viaje de patrullaje marítimo en el Atlántico Sur, que también incluyó tareas de adiestramiento de personal y ejercicios militares.
El vicegobernador provincial, Juan Carlos Arcando, el juez Federal de Ushuaia Federico Calvete y las legisladoras provinciales Noelia Carrasco y Marcela Gómez, también formaron parte del grupo de funcionarios invitados a la navegación por el Comandante de Fuerza de Submarinos Argentina, Capitán de Navío Claudio Javier Villamide, y por el Comandante del Área Naval Austral, Capitán de Navío, Germán Arbizu.
Los visitantes estuvieron cinco horas en el submarino y recibieron un diploma que acreditaba la navegación de bautismo, firmado por el comandante del ARA San Juan, el capitán de fragata Pedro Martín Fernández. 
La embarcación zarpó de Ushuaia el 8 de noviembre de 2017 a las 12 y el 15 de noviembre la Armada perdió contacto con la nave cuando se encontraba a 432 kilómetros de la costa, a la altura de la provincia de Chubut.
“Nosotros vimos lo que es convivir en ambientes muy pequeños, con escasos lugares para dormir o para descansar. Sin ninguna comodidad. Hay que tener mucho convencimiento para servir a la patria en esas condiciones. Por eso los voy a recordar para siempre, y por eso es un honor haberlos conocido”, concluyó Battaini.

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