El puente de Huacalera, arte público de Forrester

Uno solía cruzar el puente de Huacalera sin notar que lo hacía por sobre un puente. El puente estaba bajo nuestros pies, contra el paisaje de cerros por los que se trepa a Alonso, a Yala de Monte Carmelo, a Sixilera, pero fue la intervención artística de Patricio Forrester, un argentino que trabaja desde hace varias décadas en Londres, la que, ocultándolo bajo los colores, lo volvió visible.

"Hago arte público y participativo, involucrando a la gente para dar vida a estructuras que tienen demasiado concreto. Ahora trabajo en un campo de refugiados en Jordania con sirios, siempre en espacios abiertos que usan todos. Yo no pido que vengan a ver lo que hago en un museo, sino que voy a los lugares que se usan. En Londres trabajo en barrios carenciados, donde los jóvenes se sentaban a tomar, busco que el espacio público de un sentimiento de orgullo y que cambie de sentido".

Antes de irse a Londres, pasó por Huacalera y, nos dice que "me enamoró el lugar, conocimos El Antigal de La Huerta, el Abra de la Cruz, y viví historias que me sacudieron mucho. No volví en veintitrés años y, hace tres, lo hice. Visité los valles y, al bajar, lo hice con otra cabeza, pensando en las rutas que unen a las comunidades que están aisladas, y de ahí me nace la idea de pintar el puente, porque lo vi como un símbolo de la comunicación de esas comunidades con los demás". "Veo el potencial de la estructura y la comunidad en la que existe ésta. Si mirás el puente, los postes que acá están separados, allá son una pared, y a las autoridades del pueblo les interesó la idea, fuimos a la escuela secundaria de Huacalera y empezamos a hablar del puente y de lo que significa. Empezaron a salir ideas, como la de la curva del río cuando busca el cauce, como un río de color sobre el puente que cruza el río, y alguien agregó que es como un camino sin fin, porque siempre pasamos el puente de una manera diferente, y pensé en expresarlo".

La obra la realizaron en cuatro días, lo que incluyó blanquear la estructura. "La gente me empezaba a saludar, sabían lo que estaba haciendo y eso para mí vale oro. Que pase un niño y te diga: ¿cómo le va, don Patricio? Viviendo afuera uno valora la calidad de esta gente", comparte.

En nuestro país, Forrester tiene obras en el municipio bonaerense de Tigre, en la villa El Garrote, y en Oncativo, Córdoba. Nos cuenta que "en Salta hice el tornillo de la rotonda de Tres Cerritos, pintando un tanque de agua. Son picardías reinterpretando cosas que la gente está aburrida de ver, reimaginando los lugares y brindando una posibilidad de identidad a quienes pasan cotidianamente".

 

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