La boda jujeña del año

El matrimonio andino entre el gobernador Gerardo Rubén Morales y María Eugenia Tulia Snopek fue sin duda uno de los eventos más trascendentes del año, es que para muchos resultó extraña la unión entre dos personas con marcados signos políticos opuestos en un contexto previo a las elecciones 2019, donde Morales aspira a renovar su cargo.

Ella, de cuna peronista, y él de pura trayectoria y militancia radical, dejaron en claro que más allá de las diferencias el amor puede triunfar. "Defiendan el amor y luchen por lo que aman", les dijo Gerardo a todos los que asistieron a la ceremonia que se realizó en el magnífico paseo de los colorados en Purmamarca en la tarde del 7 de diciembre.

Con aquella frase y dejando afuera las críticas y las dudas, ambos se mostraron muy enamorados. Él estuvo atento a ella en todo momento e intercambiaron votos en los que se declararon amor mutuo y en los que pidieron la bendición de la Pachamama, de los apus y de los cóndores, para una unión eterna.

Las palabras de Gerardo fueron "te amo con todo el corazón, estoy orgulloso de la persona que sos, de tu entereza como madre y persona. Quiero que la Pacha nos ilumine para sostenernos en el amor que nos tenemos y que nos ilumine para seguir luchando como lo hemos hecho por nuestro amor. La madre tierra nos va a iluminar para que tengamos un futuro en familia y para que este amor que tenemos perdure para siempre".

Y su enamorada le declaró "desde que te conocí me cambiaste la vida, desde ese primer café que nos tomamos juntos descubrí el hombre bueno, generoso, cariñoso, compañero, comprensivo que sos. Aprendí de vos muchas cosas y a defender lo que quiero. Espero que seamos felices y quiero envejecer a tu lado".

Aquello que guardaron en aquel instante de "dar el sí" se lo contaron a la prensa en una entrevista antes de partir a los festejos. "Estamos con muchas ganas de tener un hijo", expresó Gerardo, y Tulia reafirmó "Dios quiera que se nos dé".

Los guías espirituales Wanka Wilka y Kusikilla fueron los encargados de casarlos mediante un rito ancestral que se dividió en dos partes, una ceremonia íntima con familiares donde depositaron hojas de coca a la Pachamama, fueron ungidos con unto de llama, le cortaron cabello y ofrecieron flores para que sean consumidas ante el fuego, donde el chamán leyó el presagio para la pareja. Caminando partieron hacia el otro tramo del pase donde se encontraban los invitados, Gerardo llevaba un bastón que le entregaron, símbolo de respeto y autoridad, y con la otra mano agarraba firme a su prometida ante los sonidos de las bandas de sikuris. Tras pasar por un arco de flores se sentaron para ser unidos con una manta bordada con sus iniciales para intercambiar chuspas, coronas de flores, vasijas de maíz y semillas. Finalmente fueron declarados esposos por este ritual andino, ya que en lo que respecta a lo legal, Tulia no cuenta aún con el divorcio de su enlace con el abogado tucumano Carlos Martí Coll.

Luciendo una vestimenta impecable y felices por su unión salieron rumbo al club Santa Rosa donde se realizó la fiesta.

 

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