Miércoles de Ceniza e inicio de Cuaresma

Luego del período carnestolendo, la feligresía jujeña volvió a dar una muestra de fe. Numerosas familias participaron ayer de las cinco misas programadas por la comunidad del Santísimo Salvador de la iglesia Catedral Basílica, por el Miércoles de Ceniza.

Un clima de devoción y fe se vivió durante la jornada de ayer, cuando una gran cantidad de jujeños colmaron la iglesia Catedral para recibir la bendición de las cenizas en sus frentes e iniciar con el período litúrgico de preparación de la Pascua de Resurrección.

"Hoy estamos comenzando con la Cuaresma, donde por cuarenta días nos preparamos para poder celebrar lo más importante de la ferium católica, que es la Pascua de Jesús", ponderó el párroco de la Catedral de San Salvador de Jujuy, Manuel Alfaro.

Destacó que durante el período que inició con el Miércoles de Ceniza, la Iglesia propone un tiempo de reflexión y de cambio, basado en tres pilares fundamentales: el ayuno, la oración y la limosna; mientras que "el signo para poder comenzar este tiempo va a ser la ceniza, que nos representa que somos frágiles, que somos pecadores y que todos los días tenemos la posibilidad de poder convertirnos a Dios".

Tiempo de cambio y reconciliación

“Este es un tiempo para poder convertirnos, cambiar y aprovechar sobre todo el sacramento de la confesión o la reconciliación”, aseguró Alfaro, quien recordó que el lema vigente durante el 2018 para la Diócesis jujeña es “Familia regalo de Dios”. En esa línea -dijo- el mensaje para el período de Cuaresma es ver la familia desde la óptica de la fe, “fundamentalmente con las manifestaciones de religiosidad popular como un santito, las fiestas patronales, el agua bendita. Ver cómo se va transmitiendo la fe en la casa de padres a hijos, ese es el significado de la transmisión de la fe que se va a poner el acento durante todo este 2018”.

Siguiendo el mensaje del papa Francisco, Alfaro invitó a los fieles a reflexionar sobre las acciones de cada uno, dejando de lado el egoísmo para dar paso a los sentimientos de solidaridad y amor por el prójimo. “El Papa nos ha pedido sacrificio, abnegación y entrega. Es decir que el cristiano no sea una persona egoísta, que lo tiene todo para sí, sino sabiendo que afuera hay muchas personas que tienen menos que uno, que aprendamos a compartir, que seamos agradecidos y solidarios con los demás”, explicó el párroco.

Asimismo, destacó las continuas muestras de fe de los jujeños: “No lo hacen por una simple tradición sino porque creen en Dios y el gran amor que tiene por sus hijos. Son conscientes de que ha comenzado un tiempo nuevo”.

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