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El acoso se da por distintas estrategias hacia menores

Miércoles, 21 de febrero de 2018 00:00

Flavio Iván Garlati Bertoldi, perito psicólogo y capacitador de Tucumán, definió al "grooming" como una situación de acoso que sucede a través de medios telemáticos, internet, redes sociales, email, ciber juegos o WhatsApp, que en general es mantenida a lo largo del tiempo y que depende de la estrategia del acosador para ganarse la confianza de la víctima.

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Flavio Iván Garlati Bertoldi, perito psicólogo y capacitador de Tucumán, definió al "grooming" como una situación de acoso que sucede a través de medios telemáticos, internet, redes sociales, email, ciber juegos o WhatsApp, que en general es mantenida a lo largo del tiempo y que depende de la estrategia del acosador para ganarse la confianza de la víctima.

"Empieza con un diálogo ameno, más bien infantil muchas veces, y con un lenguaje que se adapta a la gente, niña o niño objetivos. En general, las víctimas que suelen buscar son pre-

adolescentes y buscan estrategias para ganarse su confianza, y a partir de ahí empiezan a desarrollar actitudes con características sexuales que hace que la niña o niño empiece a mostrar o a transmitir, fotos de carácter íntimo con esa persona, a intercambiar fotos y en última instancia llegan a un encuentro presencial", detalló al caracterizarlo. Planteó que la gran diferencia con los casos de abuso es que precede una estrategia mediante internet para captar al menor víctima.

Detalló que en general los acosadores suelen utilizar varios perfiles diferentes con el objetivo de acechar a sus víctimas y van estudiando distintas estrategias para lograr la mayor confianza e intimidad, porque necesitan que no los delaten. Generalmente, una vez que obtienen la foto comienzan a pedir más fotos de carácter íntimo y amenazan que si no se les da más fotos viralizarán entre sus amigos las que ya obtuvieron para presionarlos por vergenza. En otras requieren también un encuentro presencial.

"Lo que queda claro es que hay un niño o niña, a veces adolescentes, que son manipulados por un adulto, responsable por sus actos. Y los niños o adolescentes no tienen responsabilidad de aquello a lo cual los incita a desarrollar este adulto", precisó.

Intentando generalizar el perfil de estos acosadores, explicó que suelen mostrarse con perfiles con imágenes de gente menor, con edades de las personas a las que están apuntando, de 12 o 13 años, más cercana a sus víctimas. "Y no suelen llevar los contactos a la realidad por el grado de riesgo que tienen", precisó. En tanto, los acosadores menores de treinta años son las que suelen mostrar su edad, porque sienten que la red les permite generar estos actos sin menores riesgos.

Suele darse un proceso de sexualización, un período de exploración que si fuera entre niños no sería malo pero cambia cuando un adulto pervierte eso para satisfacer, porque los considera objetos. Estos procesos tienen que ver con cuál es la identidad de género, la sexualidad que quieren desarrollar . "Esta exploración es correcta que lo haga con sus propios pares o con profesionales que estén de acuerdo, con la propia educación que se brinda a partir de la escuela bien entendida", precisó pero cuando se realiza esto a partir de un acosador las distorsiones que tenga van a ser mayores.

 

Aprovechan “la edad de la rebeldía” para acecharlos

JOSEFINA LÍPARI, PSICÓLOGA DE JUJUY

Josefina Lípari, quien es magíster en Neuropsicología, doctora en Psicología y terapeuta Emdr (siglas en inglés de Desensibilización y Reprocesamiento por medio de Movimientos Oculares, técnica terapéutica para tratar problemas traumáticos), se refirió al tema. Explicó que el ciberacoso se da generalmente en niñas o niños de entre 10 a 13 años en la mayoría de los casos, porque son edades en donde ellos atraviesan la etapa de rebeldía.

Explicó que ellos suelen a esa edad, ante la incomprensión o soledad que les brinda su entorno, refugiarse en redes sociales en las cuales se comunican con personas que muestran identidades falsas, quienes logran la empatía y amistad comentándoles situaciones para que el menor se identifique y así comienzan a confiar y brindar detalles de su vida personal.

“El pedófilo, como todo psicópata, es seductor, logra la empatía de su víctima y lo manipula, accediendo primeramente a información privada del menor. Le pide fotos o videos en donde el menor muestre partes íntimas de su cuerpo, usándolo como material pornográfico”, precisó.

La manipulación sigue y le pide encuentros y relaciones sexuales, y los amenaza ante su negativa con publicar el material que él posee. “Esto genera desesperación, desorientación a la víctima, quien se ve acorralada, y puede llegar a provocar consecuencias devastadoras a nivel emocional a este niño que cayó en sus redes.

El ciberacoso está vigente con fuerza, ya que los niños tienen más libertad de acceder a redes sociales y pasar más tiempo en la compu para conectarse con su amigo que sí lo comprende y que padece lo mismo que él.

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