La guerra en Siria cumplió siete años de sangre y terror

El octavo año del conflicto en Siria empezó ayer con nuevos avances del ejército y miles de evacuados civiles en el asediado enclave rebelde de Ghouta Oriental, desde donde sigue cayendo fuego de morteros sobre Damasco, y una reafirmación de Turquía de su avance y cerco sobre los kurdos que controlan la localidad de Afrin.

 

Al menos 1.208 personas murieron, entre ellas 246 menores y 165 mujeres, desde el pasado 18 de febrero.

Más de 10 mil civiles atravesaron ayer un corredor humanitario abierto por el ejército de Damasco en la localidad de Hamouriya y salieron del enclave rebelde de Ghouta Oriental hacia zonas bajo control del gobierno sirio en las proximidades de Damasco.

 

Las estimaciones cifran la evacuación en 12 mil personas (el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, Osdh, afín a la oposición) o 13 mil (el ejército ruso) en el tercer día consecutivo de traslados desde el enclave hacia el centro de acogida de Al Dueir. La salida de los evacuados es el mayor movimiento de desplazados en la zona desde que Ghouta Oriental fue cercada por el gobierno en 2013.

El gobierno y los rebeldes intercambiaron acusaciones sobre quién los mantiene dentro del enclave o los hace huir. Imágenes de la agencia de noticias siria Sana y del canal Al Ikhbariya mostraban una larga y gruesa fila de miles de civiles que abandonaban Hamouriya a pie, en camionetas o tractores, cargando a pulso muchas veces sus pertenencias, ropa, mantas, colchones, maletas, e incluso majadas de ovejas entre nubes de polvo por un camino de tierra.

Mujeres y niños atravesaron el corredor, algunos empujando carritos con maletas y alfombras, hasta un puesto de control gubernamental en Adra, donde fueron embarcados en ambulancias y los ya usuales autobuses verdes rumbo a refugios temporales.Las autoridades ofrecieron comida y agua a los civiles que fueron evacuados con la ayuda de la Media Luna Roja Siria, según Sana, que difundió declaraciones de evacuados que acusaban a los rebeldes de haberlos mantenido como rehenes, y la imagen de un niño que llevaba, a modo de capa, una bandera siria.

Pero fuentes afines a los rebeldes u hostiles a Damasco aseguran que el gobierno no solo obliga a la población a huir porque está arrasando Ghouta Oriental con armas similares al napalm sino que además atacan a civiles que procuran pasar de una ciudad de Ghouta a otra.

Moscú y Damasco dicen que sus fuerzas solo atacan a los rebeldes armados y buscan detener los ataques con morteros por parte de los insurgentes que mataron a docenas de personas en la capital.

El gobierno sirio, que ya ha logrado dividir en tres porciones el antiguo enclave y controla, con las fuerzas aliadas de Rusia alrededor del 70% de Ghouta, está cada vez más cerca de tomar por completo el bastión rebelde tras el retiro de la facción Faylaq al Rahman, según el Observatorio.

El gobierno sirio necesita terminar con el enclave de Ghouta Oriental para poner fin a los cohetes y morteros que llueven sobre Damasco desde el bastión adyacente.

Decenas de personas murieron en Damasco en un incendio rebelde en las últimas semanas, incluida una persona que murió ayer. En tanto, también ayer ingresó un nuevo convoy de 25 camiones con ayuda humanitaria para más de 25 mil personas, para brindar alivio a la situación de los residentes de Duma, la mayor localidad de Ghouta Oriental, en manos del Ejército del Islam.

Según el último recuento del Observatorio, al menos 1.208 personas murieron, entre ellas 246 menores y 165 mujeres, desde el pasado 18 de febrero, cuando las fuerzas gubernamentales sirias y sus aliados intensificaron su ofensiva militar sobre Ghouta Oriental.

Entretanto, las fuerzas turcas siguen estrechando el cerco sobre Afrin, en manos de las milicias kurdosirias de la YPG, a las que Ankara considera un grupo terrorista.

 

 

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