Detalles de imaginería en la Quebrada

La imaginería que se venera en la Quebrada de Humahuaca entrama una rica paleta de gestos y de símbolos, desde el profundo dolor hasta la calma mística, acompañando en sus matices la vida cotidiana de sus habitantes.

Algunas de hechura local, algunas bien antiguas, otras traídas de talleres cuzqueños o compradas en santerías urbanas, siempre se vuelven nuestras con el sentimiento y la memoria con que las engalanan sus fieles.

LA CALMA MÍSTICA. ACOMPAÑANDO EN SUS MATICES LA VIDA COTIDIANA DE HABITANTES.

Entre otras, resalta la mutación de Santiago, que de guerrero medioeval fue cambiando en gaucho de poncho con su espada reducida a faca y que nos habla de esa encarnadura de la fe que hacemos propia, que vestimos con nuestras propias ropas.

DESDE LA CRUZ. EL CRISTO CRUCIFICADO LLEVA CONSIGO LA FE DE LOS FIELES.

O el barroco con que se adornan las urnas ya llenas de cintas multicolores, flores de plástico, estampitas y billetes, cargando en cada objeto las urgentes o sentidas peticiones.

Los rostros, aún los de yeso de fabricación industrial, se transforman en una alquimia propia cuando el color de sus cachetes, las voces de sus ojos o el contorno de sus labios se funden con los diseños del cerro a sus espaldas y se conjugan con el verbo de nuestra gente cuando les pide, les agradece y las sahúma.

ESPLÉNDIDA. UNA DE LAS SAGRADAS IMÁGENES A LA QUE SE LES AGRADECE Y SAHÚMA.

En esta ocasión son las que llegaron desde cada rincón de Tilcara para sus fiestas patronales, pero es cuestión de acercarse al "cumpleaños" de cada Santito quebradeño para ver otras tantas, las mismas que regresarán a los hogares, en algún rincón de sus cocinas en altares íntimos, o en sitios de reunión comunal donde se le enciende la velita y se le conversa con amor.

BARROCO EN URNA. CINTAS MULTICOLORES, FLORES DE PLÁSTICO, ESTAMPITAS Y PETICIONES.

 

Iglesia de Tilcara, un poquito de su historia

La Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Tilcara existe desde fines del siglo XVII. Por su parte, el párroco Joseph Alexo de Alverro en el año 1797 dio la orden de construir otro templo, al mismo tiempo que también se estaban llevando a cabo obras que perseguían el mismo fin en Tumbaya.

CORONADOS DE PLATA. BAJO EL SOL RADIANTE, LA VIRGEN Y EL NIÑO IRRADIAN PAZ.

Se trata de una construcción que está en perfecta armonía con el paisaje, ya que ha sido realizada con elementos de diseño propios del lugar, como paredes de adobe y techos de cardón y madera.

Es una iglesia notable, en comparación con otras de la zona, ya que tiene un doble campanario.

El retablo mayor está conformado por dos cuerpos y tres calles, es muy sencillo pero llaman la atención sus dos medias columnas. Una de ellas con capitel cuadrangular y la otra con capitel globular.

Asimismo, es muy lindo el crucifijo, que también es modesto, realizado con pasta, pero que muchos no dudan en caracterizar como una obra de arte única, que logra transmitir gran expresión.

Cuenta con un importante legado artístico, de un valor inconmensurable, en donde el protagonismo lo tienen seis piezas de pinturas de la escuela cuzqueña.

El motivo es casi uniforme: las imágenes representan escenas de la vida de la Virgen. Entre ellas, se puede admirar los “Desposorios de la Virgen”, “La Visitación”, “La aflicción de María y las dudas de José”, “Adoración de los Magos”, “La Huida a Egipto y la dormición de la Virgen”.

ALQUIMIA PROPIA. CUANDO EL COLOR DE SUS CACHETES, SUS OJOS O LABIOS SE FUNDEN CON LOS DISEÑOS DEL CERRO A SUS ESPALDAS.

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