La actitud de seguir cantando y honrar la vida

Hace tres años nos sorprendía con un disco de tangos en el que desandaba un gusto que tuvo desde siempre, y que había dejado fuera de sus grabaciones y presentaciones, porque Marcia Cabezas es una referente del folclore jujeño. Pero quizás es más "La Dama de la Canción Jujeña", tal como la bautizó César Lizárraga alguna vez, y entonces el espectro de su talento se abre más.

Hoy, con 87 enérgicos años, que en ella parecen no ser tantos, vuelve al ruedo con su séptimo disco. Lo llamó "Desde siempre". Completa el nombre del trabajo, la frase "Un fondo sublimal de contenidos", y entonces en conversación con nuestro matutino, explica que de alguna manera están grabación incluye varias creaciones que estaban sueltas.

La mayoría son creaciones de ella misma en letra y música, salvo "Versos chiquitos" y "El todo o la nada", musicalizadas por Jorge Giles; "Pena, penita" que es una letra de un joven cordobés, Fabián Blanco, "que me dio la letra para que yo le ponga música", cuenta feliz por esta nueva producción que seguramente trae la misma sabiduría que sus últimos trabajos, los que salieron como solista en la madurez de su carrera.

Todos tienen esta característica, de dejar registradas sus experiencias de vida, de amor y dolor, para las generaciones que la siguen.

Otro de los temas que no le pertenecen es "Soñar contigo", canción de derechos reservados.

"Este disco tiene como un nuevo formato porque es una mezcla de poesía y melodía y en todos los temas hago una expresión para dar la visión del contenido del tema", explica.

Este trabajo cuanta con doce temas. "Hasta el quinto son melódicos", dice, "el sexto ya es un tango, y luego la zamba dedicada a la mujer de Uquía ('La Uqueña'), y se me ocurrió otra para el viento ('Vientito norteño')".

Uno de los cortes más especiales de este cd "Desde siempre...", es "Alitas de colibrí", "que es un tema que le dedico a mi hijito que murió, y lo llamo así porque es un pajarito movedizo y frágil, y mi hijo Gustavo se fue a los 7 añitos, en 1977. Fue un accidente donde perdí también a mi hija mayor, Gladys o Liti como le decíamos, que tenía 23 años y estaba a punto de recibirse de médica", cuenta con entereza y dando cuentas de una mujer con mucho por transmitir. En medio del tema, ella suspira "Mi Gustavito, mi pequeño colibrí".

Marcia además tuvo otros dos hijos en el medio, Alfredo y Osvaldo.

"En este disco estoy recopilando experiencias de mi vida, sentimientos y lo que uno va analizando a esta altura. Uno empieza a enfocar las cosas de otra manera, con las experiencias recorridas. Es el rumbo que le quise dar a este trabajo", dice, "quise juntar todo lo que estaba suelto".

Por eso elige para el arte de tapa la imagen de una vasija y de ahí la frase de "un fondo sublimal de contenidos".

Pero esto de "juntar todo" no le resulta tan fácil, porque lo cierto es que en la cabeza y del corazón de Marcia los versos siguen fluyendo.

Y por ejemplo en este mismo momento, a casi un mes de haber recibido las copias del disco, ya tiene dos temas más nuevos, "Sentimientos del alma" y "Manos vacías". Eso la hace pensar sin dudas en un octavo disco, y eso es muy bueno para el patrimonio musical de Jujuy.

 

 

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