Desafíos actuales en el centenario de la reforma universitaria

Mañana se cumplirán 100 años “de un movimiento argentino y latinoamericano, que conmovió los claustros universitarios, feudales de entonces. Detonó en la Universidad de Córdoba, paradigma de universidad elitista, cerrada, irracional y clerical. Absolutamente controlada por los sectores más reaccionarios, a partir de una logia secreta ("Corda Frates"). Muy pronto se extendió a las cinco universidades del país y de muchos países de América Latina. Y logró la simpatía de grandes sectores de la pequeña burguesía, obreros e intelectuales progresistas”. Los conceptos forman parte de la ponencia de Luis Molina y Benito Carlos Aramayo, en la ponencia presentada en oportunidad del panel organizado recientemente por la Unidad de Investigación “Ciencia, Cultura y Procesos Sociales” de la Facultad de Humanidades de la Unju.

Molina, que es ingeniero químico, fue secretario de Relaciones Internacionales de la FUA en el Cincuentenario de la Reforma 1968, y Aramayo, economista jujeño y exvice decano de Humanidades.

En la ponencia destacaron que no se podía “entender la amplitud y la profundidad de este movimiento sin analizar las condiciones políticas y sociales. En primer lugar la influencia de la Revolución Mexicana de 1910, el auge revolucionario mundial con su pico más alto en la Revolución de Lenin y en Argentina: la Patagonia Rebelde, la Semana Trágica y el triunfo electoral de Irigoyen. Con un Manifiesto Liminar con proyecciones sociales y latinoamericanas, cuyas esencias guardan una gran actualidad, su redactor principal fue Deodoro Roca. Decía:

"La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sud América’”. 

:Manifiesto de la Federación Universitaria de Córdoba - 1918. “Hombres de una república libre, acabamos de romper la última cadena que en pleno siglo XX nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. 

ECONOMISTA/ BENITO CARLOS ARAMAYO.

(à). Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana. La rebeldía estalla ahora en Córdoba y es violenta, porque aquí los tiranos se habían ensoberbecido y porque era necesario borrar para siempre el recuerdo de los contra-revolucionarios de Mayo. Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y -lo que es peor aún- el lugar en donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara. Las universidades han llegado a ser así el fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil. Por eso es que la Ciencia, frente a estas casas mudas y cerradas, pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático. (à) Nuestro régimen universitario -aún el más reciente- es anacrónico. Está fundado sobre una especie del derecho divino: el derecho divino del profesorado universitario. Mantiene un alejamiento olímpico. La Federación Universitaria de Córdoba se alza para luchar contra este régimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes. (à) Por eso queremos arrancar de raíz en el organismo universitario el arcaico y bárbaro concepto de autoridad que en estas casas es un baluarte de absurda tiranía y sólo sirve para proteger criminalmente la falsa-dignidad y la falsa-
competencia”. Cualesquiera hayan sido los propósitos de los autores, en el marco social de la época, el objetivo universitario no pudo menos que extenderse a los sectores sociales más oprimidos. Es en el desarrollo de los postulados de la Reforma que Haya de la Torre empalma con la clase obrera y los campesinos y funda el Apra en el Perú, en Cuba son sus dirigentes son parte esencial de la constitución del primer partido revolucionario, José Carlos Mariategui le dedica amplio espacio en sus 7 Ensayos de la Realidad Peruana.

Agregaron que en estos cien años “han pasado muchas cosas. Terminado el período de auge revolucionario, en nombre de la Reforma Universitaria, muchos conversos enfrentaron a vastos sectores de los estudiantes con las causas populares. Usando el nombre de la FUA aplaudieron el golpe de Uriburu, y la fusiladora de Aramburu, manejaron tranvías para romper los paros de la CGT durante la Resistencia Peronista, y fueron cómplices de la entrega del país cuando Frondizi traicionó su programa. Había sido el gobierno de Perón, en 1949, el que terminó con el arancelamiento vigente e impuso la gratuidad de la enseñanza universitaria. Pero también se llamaron verdaderamente "reformistas’ los que frente a la traición de Frondizi y con el entusiasmo despertado por la Revolución Cubana, arrancaron la Federación Universitaria Argentina a los "gorilas’. No se podía ser fiel al programa universitario de la reforma sin unir las luchas estudiantiles a las de todo el pueblo. No podía haber cambio duradero en la Universidad bajo la dictadura, la dependencia y la entrega”.

“No es intención en esta oportunidad hacer la historia de tantos años. Pero sí destacar que la Federación Universitaria Argentina, primero bajo la dirección del Movimiento Nacional Reformista de Guillermo Estévez Boero y luego bajo la dirección de la alianza entre los sectores de izquierda de la Federación Juvenil Comunista y el Movimiento Estudiantil Nacional de Acción Popular (Menap), fue profundizando su programa, uniendo sus luchas al creciente auge de masas, enfrentó a Frondizi y la entrega, se opuso frontalmente a la dictadura de Onganía y acompañó el auge de luchas de los años "60 y "70,en una línea que con oscilaciones continuó hasta el golpe genocida de Videla, que no pudo subordinar a la FUA, como subordinó a muchas organizaciones populares, algunas que se decían comunistas”.

La universidad del pueblo liberado 

Luis Molina y Benito Carlos Aramayo señalaron que frente a la original de “Universidad abierta al pueblo”, se elaboró el programa de “La universidad del pueblo liberado” y bajo la presidencia de Jorge Rocha, dirigente del recién fundado Partido Comunista Revolucionario, “la FUA organizó la conmemoración de los 50 años de la Reforma, en junio de 1968, con un encuentro de la mayoría de las organizaciones antidictatoriales, realizado en el Hotel Savoy y con el primer paro nacional estudiantil de envergadura y alcance nacional contra Onganía. En los años del menemismo enfrentamos la sanción de la Ley de Educación Superior (LES), aún vigente, basada en la "Teoría del capital humano’ cuyo fundamento teórico principal, de cuño neoliberal, consiste en que el rol del Estado es subsidiario y que la educación es una mercancía que se compra y se vende en el mercado”.

En ese marco, mencionaron los desafíos actuales. “Se ha cerrado un periodo histórico largo desde la reforma universitaria de 1918, no se ha cerrado la época del imperialismo, de las revoluciones proletarias y de las revoluciones de liberación nacional y social que le dio referencia a los precursores de la reforma de 1918. El marco actual de la situación internacional es la tragedia de la restauración del capitalismo en los países donde había triunfado el socialismo. Rusia y China. Es nuestro deber estudiar científicamente las causas de la derrota. El predominio del capital financiero ha llegado a niveles de hipertrofia y la distribución de la riqueza es más desigual que en cualquier otra época de la historia de la humanidad, 300 súper millonarios, que caben en la cabina de un avión, tienen más ingresos que 3.500 millones de seres humanos que viven en la pobreza o indigencia. Vivimos un periodo de multipolaridad imperialista y de guerras comerciales entre ellos, al tiempo que desatan guerras convencionales en territorio de países dependientes o semi coloniales. Es necesario estudiar científicamente las nuevas condiciones de la producción capitalista que siempre evolucionan de la mano del avance científico-técnico. El estudio de esta nueva realidad tiene que obligar nuevamente a los miembros de la comunidad universitaria a encontrar los caminos para conquistar la justicia social y la liberación nacional de nuestros pueblos y así hacer honor a los estudiantes reformistas de 1918. Hoy nos enfrentamos a una gran contrarreforma universitaria y educativa disfrazada de "modernización’, que busca liquidar todo resto de autonomía, apertura y democracia, para poder subordinar totalmente la educación al servicio del puñado de terratenientes y monopolios en su mayoría extranjeros para cuyas ganancias gobiernan. Por ello reafirmamos autonomía universitaria, cogobierno de los claustros, libertad de cátedra, concursos en las cátedras, apertura de la universidad al pueblo, extensión universitaria, Universidad del pueblo liberado, obreros y estudiantes unidos adelante, son consignas que con nuevos contenidos pueden unir a inmensos sectores populares en la lucha y en la conmemoración de los 100 años de la Reforma Universitaria”.

Al concluir consideraron que “en todo caso, tendrán que dar explicaciones los que quieran hablar de la Reforma de 1918, mientras integran gobiernos de entrega nacional y se someten a dictados de organismos internacionales y reaccionarios, como el FMI y el Banco Mundial”.
 

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