Música popular o clásica: la cortina de "El Chavo" es de Beethoven

Nuestro lector, que sigue nuestra columna semanal, sabe que nos dedicamos a la cultura y dentro de esta, nos ocupamos de la música.

La música en general y la música clásica en especial hacen a nuestro cometido. Y dentro de la música clásica, tomamos la música antigua como referente. Pero también el lector sabe que las fronteras entre música clásica, música popular y folklórica en verdad no existían en su momento y siguen sin existir.

Precisamente en la música del renacimiento y barroco, muchas de las obras que se ejecutan en festivales de renombre nacieron en tabernas o en el campo, como los villancicos españoles y sus variaciones. Así, la famosa obra pastoril “Guardame las vacas”, canción simple y de texto poco ecléctico del cual maestros de la vihuela hicieron obras clásicas y de gran belleza.

Es por eso que cuando escuchamos la “Oda a la Alegría”, de la Novena Sinfonía de Beethoven y tarareamos la melodía ya ha dejado de estar en el panteón de la música reservada a una minoría para pasar a ser parte de la música popular. Hemos escuchado, para el sector más popular de nuestro público, incluso hasta la sonata Para Elisa, de Beethoven también, en versión cumbia de Los Destellos del Perú y que se bailaba en las fiestas familiares y los carnavales. Así, no existen las fronteras entre lo clásico y lo popular. Lo mismo sucede con la apertura del concurso de canciones europeas, conocido como Eurovisión o Festival de la Canción Europea, que va de un concurso de canciones pop, a veces de calidad dudosa pero cuyo inicio es el Te Deum del compositor barroco francés Marc Antoine Charpentier y ha colaborado para la difusión de esta magnífica obra barroca. Otro ejemplo es el famoso Canon de Pachelbel, que se puede escuchar en las radios jujeñas en Semana Santa.

Adelantándonos en el tiempo y siguiendo con el genio alemán de Beethoven, debemos reflexionar como un medio masivo como la televisión nos acerca a la música clásica en forma inocente e inadvertida. México, pero no precisamente con sus novelas cursis, nos ha adherido a nuestros oídos la Marcha Turca de las Ruinas de Atenas, que es el tema con el que empieza el Chavo del Ocho, en una versión electrónica y "moderna", claro, pero cuyo original fue compuesta por el autor de la Novena sinfonía.

Así, el lector que nos sigue y el que empieza hoy a leernos, puede buscar en canales musicales de internet estas versiones conocidas por los medios ya mencionados y buscar las versiones "clásicas" originales. Así también, muchas obras clásicas se han pegado a nuestros oídos por su melodía "pegajosa", como el Adagio Albinoni.

Algunas operas se inspiran en la música popular, como es el caso de Verdi y sus valses y sicilianas. Claro que conocemos de sus óperas el famoso Brindis de "La Traviata" y "la donna e mobile" de la opera "Rigoletto". Al otro lado del océano, tenemos un ejemplo más reciente, la ópera "Porgy and Bess" del compositor estadounidense George Gershwin que se inspira en la música negra de Estados Unidos, el jazz y el blues. De esta ópera es conocida el aria "Summertime", cantada por grandes sopranos pero también por cantantes negros de jazz.

Pero también van naciendo clásicos de la mano de la música popular, como las obras que cantan o interpretan músicos menos eruditos como Andrea Boccelli y el controvertido Andre Rieu.

Si bien estos músicos, criticados con razón por los musicólogos, eruditos musicales y críticos ilustrados, no están a la altura de genios consagrados o no interpretan su arte en grandes óperas o salas de concierto, han acercado al gran público la música clásica. En su defensa podemos destacar su carácter "didáctico" que, sin querer queriendo al decir del Chavo del Ocho, hace que este en nuestros oídos y que podamos tararear melodías de óperas como si de una cumbia se tratara.

Escuchá la Marcha Turca, canción utilizada por El Chavo:

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