"Así canto cuando quiero",  de Cristina Paredes

Dos veces al año, Cristina Paredes regresa a su Tilcara y es un buen motivo para escucharla. Su voz y su repertorio, tan plagados de delicadeza y de fuerza, son además convocantes de un público local que le es fiel. Ante una nueva presentación, este viernes a las 21 en la sala "Barbarita Cruz" de Capec (Centro Andino para la Educación y la Cultura), cuenta que "este verano ya teníamos el disco en manos de Rubén Ordoñez, que fue quien hizo la mezcla y la masterización".

 

Su voz y su repertorio, tan plagados de delicadeza y de fuerza, son además convocantes de un público local que le es fiel.

Habla de "Así canto cuando quiero", del que realizó una preventa en sus presentaciones de enero, y ahora entregará a la gente que ha colaborado. "Tuvo una preventa muy buena, tanto en Tilcara como en Córdoba. En enero lo presentamos junto a Antawara, los músicos con los que grabé el disco, y fue un concierto ansiado por muchos porque hacía años había prometido grabar, y ya se sabía que lo había hecho. Acá la gente me vio cantar desde el secundario, aún niña, y para mí es una obligación presentarme cuando vengo, como esas visitas que se hacen a la familia y los amigos". Piensa que "ese cariño fue el que me animó en los años de desarraigo que tuve en Córdoba, que no es un desarraigo porque Tilcara está conmigo, es lo que me da fuerza para lograr cosas como ésta de grabar mi primer disco en treinta años de carrera, fuera de alguna grabación informal. El apoyo de mi gente ha sido fundamental para que pueda seguir con la música, con Tilcara, las coplas, mi vieja, Tilcara en los carnavales, la chicha, las vivencias que una tuvo desde niña, pasar las angustias y las penas con alegrías, con juntadas, con ruedas".

Nos dice que "la raíz está conmigo, el pueblo, la gente, y cada vez que vengo lo siento. Es la lucha que una tiene como mujer, aprendiendo de los abuelos, de los ancestros, y en Córdoba fuimos pudiendo hacer realidad este proyecto. Allí siempre canté en peñas solidarias, apoyando a quienes necesitaban, hasta que con el grupo Antawara fuimos armando peñas para grabar el disco de ellos y el mío. Y los residentes jujeños, salteños, la gente del interior, de otras provincias, nos brindaron una muy buena aceptación, tanto para la música como para el mensaje que llevamos del Norte". Piensa que "si hubiera más apoyo a la gente por parte de los gobernantes, sería más fácil cumplir estos sueños. Lo que hacemos con estas grabaciones es dejarle una herencia a los chicos que vienen por detrás, quienes van a tener herramientas para rescatar la cultura de nuestra provincia y nuestra región. Tuve el apoyo de muchos, sobre todo de mujeres, de docentes, porque no siempre alcanza con las ganas, y la lucha de las mujeres está muy presente en la selección de las canciones".

Concuerda con que "esa falta de apoyo estatal me condiciona menos, pero no por eso dejo de exigir derechos. La cultura, especialmente en los pueblos de la Quebrada, es algo que debe ser apoyado, y apoyándolo reditúa económicamente para la gente. Pero no me quedo en eso, por eso es que gestiono personalmente y hacemos las cosas a pulmón. El viernes estaremos con Gustavo Cruz en guitarra, Pucho Ramos en bajo y un chico en charango, alumno de la escuela 49, Alex Mendoza, y las chicas que grabaron conmigo: Laura Chaker, Nora Benaglia y Micaela Chauque, y también invité a Gustavo Patiño".

"Vamos a hacer los temas del disco, Laura Chaker va a hacer las introducciones con acordeón, que le da un sonido muy quebradeño. Siempre me decía que alguna vez tengo que grabar con Fortunato Ramos, pero me encontré con Hernán Lemos, y así salió también en el disco. Vamos a cantar cosas de Laura y de Nora a dúo. Y ya estoy arreglando temas que quedaron".

 

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