Huelga generalizada de los taxistas contra Uber

Una enérgica huelga de los taxistas de Barcelona para limitar las licencias de Uber y Cabify se expandió este lunes a otras regiones de España, mientras el gobierno central intenta cerrar un acuerdo con el sector para terminar con las protestas.

El ministerio de Fomento celebró este lunes una primera reunión con representantes del sector pero no alcanzaron ningún acuerdo, con lo que los huelguistas amenazan con mantener e intensificar su protesta.

La huelga empezó el miércoles en Barcelona, el sábado se unieron los taxistas de Madrid y este lunes ya alcanzaba a las principales ciudades del país, como Valencia (este), Zaragoza y Bilbao (norte), Sevilla o la turística Costa del Sol en la sureña región de Andalucía.

Desde el viernes, cientos de taxis colapsan la avenida de la Gran Vía de Barcelona, una de las más transitadas de la ciudad, una medida imitada ahora también por los taxistas de Madrid en el neurálgico Paseo de la Castellana. El origen de la protesta es el recurso del gobierno español a un reglamento aprobado por las autoridades municipales de Barcelona para limitar los vehículos de transporte con conductor (VTC), alegando que es una competencia estatal y no municipal.

En este reglamento, las autoridades barcelonesas sólo permitían la concesión de una licencia VTC por cada 30 licencias de taxi.

Actualmente, aseguran, hay alrededor de cinco licencias de taxi por cada VTC, mucho más baratas.

Hipotecarse para el trabajo de taxista

En Barcelona, principal destino turístico del país, cientos de clásicos taxis amarillos y negros ocupaban por tercer día consecutivo la Gran Vía, una de las principales arterias de la ciudad.

Desde el viernes, cuando la Justicia confirmó la suspensión del reglamento municipal tras el recurso del gobierno, los taxistas se plantaron en la avenida, durmiendo en colchones, tiendas de campaña o en sus mismos coches.

“Esto no es bueno para nosotros, es temporada alta, nos estamos jugando nuestro dinero, nuestras vacaciones, pero no podemos dar marcha atrás”, decía Koque Juárez.

“Nosotros no tenemos un monopolio. Aquí hay 10.500 licencias, 10.500 competidores y tenemos que sudar mucho para ganar carreras”, apuntó.

“A mí la licencia me costó 150.000 euros. Me tuve que hipotecar, para un año de trabajar para sacarme las licencias, comprarme un coche nuevo y a los cuatro años te cambian las condiciones”, añadió a su lado Héctor González.

Pero para José Antonio Robles, que acaba de pasarse a los VTC tras 40 años como taxista en la Costa del Sol, los taxistas “quieren intentar recuperar el monopolio a la fuerza, secuestrando la opinión del ciudadano y obligándolo a consumir lo que no quiere”.

En su opinión, deberían renovarse “en precios y en calidad”, ofreciendo por ejemplo sillitas de bebés, facilitando el pago con tarjetas de crédito, también aceptando el uso de la American Express.

Chile, el mismo problema

Taxistas chilenos realizaron este lunes una masiva manifestación por el centro de Santiago en rechazo la denominada Ley Uber, mediante la cual el gobierno pretende legalizar el servicio de las aplicaciones de transporte de pasajeros. La céntrica Alameda, principal arteria de Santiago, fue copada por miles de taxis que circularon haciendo sonar sus bocinas y portando banderas de Chile, junto a leyendas pintadas en los vidrios de sus vehículos para expresar rechazo a la ley que anunciara el gobierno de Sebastián Piñera hace 10 días. La nueva norma -que debe ser debatida aún en el Congreso- prevé exigir a los conductores de Uber una licencia profesional y seguros de accidente. Quedan excluidos quienes tienen antecedentes penales, como tráfico de drogas, maltrato y delitos sexuales, pero no establece un límite al ingreso de conductores, como exigía el gremio de los taxistas.

La normativa establece además que las plataformas deberán estar inscritas como empresas de transporte remunerado de pasajeros y pagar impuestos en Chile.

“No nos gusta este proyecto, fue muy a la ligera, muy improvisado (...) nosotros ni siquiera tuvimos la posibilidad hacer un análisis en conjunto de ese proyecto”, dijo Luis Reyes, presidente de la Confederación Nacional de Taxis de Chile.

Los taxistas tienen una férrea disputa con Uber y otras aplicaciones de transporte de pasajeros desde su aparición en el país en 2014. Las acusan de competencia desleal por operar de forma ilegal con precios más bajos, lo que les ocasionó pérdidas de hasta un 50% en sus ingresos.

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