El teatro de Rodolfo Kusch

“El nuestro es ante todo un arte de producción y no de creación. De ahí que sea un arte del placer y de la forma. Pero como lo americano excluye forma y placer y supone, sí lo amorfo y lo tenebroso, una estética como aquella es una estética fallida”, Rodolfo Kusch, Obras Completas, Tomo IV, Ed. Fundación Ross, Buenos Aires 2007, p. 787.

Rodolfo Kusch (Buenos Aires, 1922-Maimará, 1979), se distinguió como filósofo, antropólogo y ensayista. Su trabajo como dramaturgo resulta menos conocido, quizá, porque la  mayor parte de su dramaturgia fue escrita y estrenada en la década de 1950, antes de que publicara “América Profunda” (1962), el trabajo bisagra en la difusión de su obra, pero también, porque  la teatrología argentina mantiene una deuda con el estudio y puesta en valor de sus obras: “Tango”, “Credo Rante”, “La Leyenda de Juan Moreira”,  “La Muerte del Chacho” y “Cafetín”.

“Tango”, de Rodolfo Kusch, también conocida como “Tango Mishio”, fue estrenada en 1957, en el teatro La Máscara, bajo la dirección de Carlos Gandolfo y Roberto López Pertierra, con el Grupo de Teatro Juan Cristóbal. “Credo Rante. Misa Parda”, se estrenó en el Teatro de Arte (1958), dirección de Ángel Moglia con el Grupo Arte de América. Ambas obras, “Tango y Credo Rante” se publicaron en 1959, Ed. Talía, Buenos Aires. Un año después, se publican “La Muerte del Chacho y la leyenda del Juan Moreira”, Ed. Stilcograf, Colección Teatro, Buenos Aires, 1960. “La Leyenda de Juan Moreira” se estrenó en 1958, en el Circo-Teatro Arena, bajo la dirección de Francisco Petrone. “La Muerte del Chacho”, escrita a finales de los `60 se estrenó en 1987, en la Rioja, a cargo de su Teatro Estable Municipal y bajo la dirección de Manuel Chiesa. “Cafetín”, de Rodolfo Kusch, es la últimas de sus obras de teatro, escrita en 1966, publicada en forma póstuma en 2003 y estrenada en 2014, bajo la dirección de Javier Kussrow, en el marco del Programa Pensamiento Americano de la Universidad Nacional Tres de Febrero.

Iniciando la década de 1960, Rodolfo Kusch había publicado cuatro de sus cinco textos teatrales y estrenado al menos tres. Jorge Dubatti se pregunta cómo se presentó Kusch ante el campo teatral porteño, considerando que en la década de 1950 campo teatral y campo intelectual “[…] tienen una relativa independencia, no se superponen [..…], por tanto, el posicionamiento de Kusch en el campo intelectual, donde ya era conocido por “La Seducción de la Barbarie” (1953) y por sus numerosos ensayos en Revistas, puede observarse como un caso particular, ya que en los paratextos de las ediciones teatrales del autor se hace referencia a su investigación aplicada a la realidad. Así justifica Jorge Dubatti su visión de Kusch como un “investigador-artista” y describe a su teatro, como un teatro liminal, ubicado en “[..]la frontera y conexión entre campos ontológicos diversos […]”, que funciona como una puesta en praxis de su pensamiento.

En el marco de las investigaciones sobre teatro jujeño que realizo de manera permanente, hemos desarrollado trabajos sobre la mediación de Kusch en el campo teatral jujeño, desde su llegada a la Provincia hasta nuestra contemporaneidad, así como la interacción y convivencia de su teatro y su pensamiento con el campo teatral jujeño. Debemos poner en valor nuestro propio patrimonio teatral vinculando a los hacedores entre sí en su contexto, algo que no solemos ver en los estudios teatrales elaborados en Buenos Aires sobre la teatralidad jujeña. Grandes maestros de la escena local, como Juan Carlos Estopiñán, desarrollaron extensas y exhaustivas propuestas teatrales basadas en la cosmovisión andina, que al igual que “Credo Rante” indagan en la creación de un teatro americano con temática popular llevada al plano místico, buscando lo genuino, aquello que nos identifica en este “estar” habitando nuestro contexto.

 

 

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