En la Argentina, la incomparable literatura de anticipación de Julio Verne, la frondosa fantasía futurista de Ray Bradbury, el apasionante realismo mágico de Gabriel García Márquez, y la exuberante imaginación policíaca de Agatha Cristhie, quedan reducidos a la categoría de relatos infantiles, frente a la pura realidad nacional. En una semana, en una sola semana, pasamos de los cuadernitos de Oscar Centeno (el chofer convertido en el vengador de la era de los bolsones) a la tensa espera de la indagatoria a la expresidente de la Nación Cristina Elisabet Fernández que se realizará mañana. En el medio, poderosas “manos derechas” de exfuncionarios del kirchnerismo, fueron prolijamente esposadas por la Justicia Federal, poderosísimos empresarios de la industria y la construcción nacional, también cayeron presos y se desató en ambos lados del mítico mostrador donde se intercambiaban multimillonarias cifras de las coimas y los “aportes”, una estampida de arrepentidos dispuestos a entregar sus principios, sus amigos y sus secretos, por una rebaja en las posibles condenas que los están esperando al final de este capítulo oprobioso -y auspicioso- de la vida argentina. No faltaron los eufemismos: “eran aportes de campaña” quisieron disfrazar -ofendiendo la inteligencia de los jueces y de los argentinos en general- algunos empresarios y políticos, como Angelo Calcaterra, Juan Carlos de Goycoechea, Juan Lascurain, Carlos Wagner, Aldo Roggio, Juan Manuel Abal Medina, Claudio Uberti y José Olazagasti.También en estos pocos días, el poderoso exvicepresidente de la Nación, Amado Boudou, quedó sentenciado, multado y preso, culpable de intento de defraudación al Estado, en pos de apropiarse de la fábrica de billetes Ciccone Calcográfica. Junto a él, otros amigos y examigos presos, sentenciados y beneficiados con excarcelaciones, se inscribieron en una página negra de la vida nacional. Por esas horas, cuando ya nadie se acordaba de él (clásico vicio nacional de la memoria corta) apareció entre pintoresco y sollozante el exjuez federal Norberto Oyarbide, de quien todos recordaron rápidamente su afición por ser funcional a los distintos oficialismos. También mencionado en “los cuadernitos” terminó denunciando amenazas de muerte, presiones y decisiones judiciales “express” que hoy se convierten en “cosas juzgadas írritas” y están listas para ser revisadas. Entre ellas que se destaca un veloz sobreseimiento al matrimonio presidencial de Néstor y Cristina K tras una denuncia por enriquecimiento ilícito. Casi al mismo tiempo, el país se volvía a partir en dos, detrás de la sesión del Senado, en la que se rechazó la despenalización del aborto. Mientras se deliberaba, en la calle pañuelos verdes (a favor) y celestes (en contra) protagonizaban un round de características épicas que finalizó con los dos bandos arrogándose la victoria; los primeros por haber ganado una “batalla cultural” imponiendo un debate que seguirá y que a futuro vislumbran triunfante; los segundos, porque con la fuerza de los votos demostraron que su concepción de la vida, aunque hoy apoyada en una vetusta ley de 1921, mantiene vigencia y raigambre popular, con el fuerte respaldo de todas los vigentes en el país.
Como si todo eso fuese poco, hora a hora, aumentaban los allanamientos, las declaraciones, las excarcelaciones, los re encarcelados, los arrepentidos, los citados a indagatoria, y se abría cada vez más el abanico de involucrados en la más grande fechoría de corruptela nacional, seguramente nacida “con la Patria” hace más de dos siglos, pero magnificada a extremos colosales en la gestión K. Mientras tanto, los históricos denunciantes de tanto ilícito, volvieron a todos los medios de comunicación y mirando a la cámara con un entrenamiento mediático de años, le decían al país: “yo te lo dije”, esperando, en el futuro cercano, el reconocimiento trasladado a votos. Como si nada hubiese ocurrido, el jefe de los senadores del PJ, y principal muro de contención que frena los desafueros de los expresidentes Carlos Saúl Menem y Cristina Fernández, Miguel Pichetto lanzó su candidatura presidencial frente a un auditorio de viejos y nuevos aplaudidores con más ausencias que presencias significativas. Desde Jujuy nadie se apresuró a saludarlo, por la presentación, tiene aroma a jugada de posicionamiento para negociar más adelante una candidatura a la vicepresidencia en una fórmula más potable. Hizo lo propio el exhijo presidencial Máximo Kirchner, aspirante a renovar su diputacía rodeado de viejos aplaudidores de La Cámpora, organización cada vez más diezmada y cuestionada. La expresidente bendijo este acto y saben sus íntimos que quiere ser candidata a presidente el año que viene, repitiendo -hasta ahora- el “modelo Lula”, quien permanece preso pero sigue sostenido por sus seguidores, como único referente para la presidencia y sin plan B. Claro, CEFK no tiene aquí mi por aproximación el mismo plafón que el brasileño. El oficialismo, que se piensa favorecido por el mayúsculo escándalo develado, se animó a volver a timbrear, erróneamente convencido de que el horrible impacto de la situación económica estaba un poco amortiguado. María Eugenia Vidal, la que aún se salva del turbión (mientras se investigan los aportes ilegales de su campaña electoral), y el propio presidente Mauricio Macri, llamaron a la puerta de los vecinos de Luján para escuchar las angustias de la gente común, dentro de un discretísimo pero fuerte operativo de seguridad. También timbrearon en distintos barrios de clase media Marcos Peña, Horacio Rodríguez Larreta, la ascendente Carolina Stanley, acompañados por referentes importantes como Hernán Lacunza, Maxi Ferraro, Paula Olivetto y Ezequiel Fernández. En todos los casos, dicen las versiones, la recepción fue respetuosa, pero con duras críticas que marcan las mismas desilusión y desesperanza que se advierten en las encuestas en danza. El peronismo tradicional celebró el desplazamiento final de la fugaz intervención de Luis Barrionuevo con la recuperación de su sede partidaria con José Luis Gioja a la cabeza, y se prepara para un congreso nacional que fije posiciones y acciones políticas. El cada vez más activo Sergio Massa se reunió 

“casualmente” en un restaurant porteño con el cordobés José Manuel de la Sota, y durante una cena copiosamente regada, analizaron “reservadamente” la situación nacional. 
El otro frente de tormenta que enfrentan los argentinos es el plan -o la falta de él- económico. La supuesta “paz cambiaria” que se promocionaba tanto estalló por el aire. El viernes el dólar rozó los $30 (en Jujuy $ 30,60), las tasas siguieron estables pero en las nubes, el riesgo país superó los 700 puntos -un récord en la historia-. Los servicios, los alimentos, los combustibles y los medicamentos siguieron su marcha ascendente. El Gobierno nacional teme, dicen las noticias “intramuros”, que este panorama desaliente a los inversores (para el ministro Dante Sica “no habrá impacto fuerte”), pero fieles a su estilo, le asignan más responsabilidad a los escándalos por corrupción que su propia impericia. Dicen que “los cuadernos, pueden alejar inversiones y postergar la recuperación”. Obviamente todo impactará en el mantenimiento y la creación de empleos. Y en el interior, la situación será -como siempre- doblemente grave. Con este panorama, en el peor momento, mañana llegará a la Argentina una misión del FMI para monitorear cómo marcha el ajuste. También mañana, que como se ve, será otro “supermartes”, vencen más de $ 500.000 millones en letras del Banco Central, y se reunirán los ministros de Economía de las provincias con el equipo económico nacional “para cerrar acuerdos con la Nación”. El acuerdo está lejos de ser tal, y si se cierra como está, las provincias perderán, obviamente. Allí viajará el ministro jujeño Carlos Sadir, como todos los socios políticos de Cambiemos, caminando en la estrecha cornisa de cuidar los fondos provinciales y la sociedad con el Gobierno nacional.
Este es el panorama general. Esta apretadísima síntesis deja a cada uno la responsabilidad de seguir minuto a minuto las novedades que surgen sin solución de continuidad y que tal vez aún se reserven brindar sorpresas mayúsculas. Es que todo se sabía, pero a veces, la política y la economía son mentiras gigantescas en las que todos se ponen de acuerdo en disimularlas. Por eso el título de esta columna: porque se podría decir que el país, el Gobierno, la oposición, los jueces, los empresarios y los políticos, y lo que es más importante, cada argentino de a pie, todos, siguiendo la tierna metáfora de moda, reman en dulce de leche. Pero permítame el amable lector, por una vez, una digresión un tanto escatológica, pero más precisa. En Argentina, el chofer Centeno, el juez Oyarbide y otros, detonaron una poderosa bomba dentro del pozo ciego. Algunos quedaron hundidos hasta el cuello, otros hasta la cintura, y millones y millones de argentinos que jamás tuvieron nada que ver, quedaron salpicados, asqueados o impactados por las consecuencias de esa explosión. Así, la van remando. Ojalá fuera en dulce de leche.
A veces ayuda estar lejos. En Jujuy, agosto transcurre a la sombra protectora del patrono San Salvador. Tuvimos nuestros cuadernitos, donde se ventilaron apresuradamente -y a destiempo- algunos vericuetos no tan secretos de la era de los bolsones locales. Aparecen nombres de exfuncionarios, dirigentes, banqueros al lado de cifras y datos que también se conocían o se suponían. Pero el origen está marcado por un informante anónimo. La Justicia deberá decidir qué hacer. La señora Milagro Amalia Ángela Sala de Noro fue trasladada por el juez Pablo Pullen a la cárcel federal de Güemes con el argumento lógico de proteger la integridad de la detenida que según se demostró peligraba en su arresto domiciliario. Apenas alojada allí la jefa tupaquera denunció malos tratos del personal penitenciario. El juicio oral por los “Pibes Villeros” sigue y los auditores de José López, ausentes sin aviso, serán traídos por la fuerza pública. La Cámara -en una decisión adecuada- había resuelto agregar audiencias para acelerar el juicio, pero como suele ocurrir, la máquina de entorpecer le torció el brazo y seguirá dilatando hasta más no poder el final de la historia. En el Estado, la cadena de pagos está endeble o rota y el Gobierno espera que se cumpla la promesa de la Nación de no interrumpir las obras comenzadas. La dilatadísima venta del Ingenio La Esperanza parece entrar en su fase final. Y el ruego general pide que sea feliz. Los gremios estatales ya rechazaron el 5% de aumento lanzado por el Gobierno y seguirán los diálogos. Las buenas nuevas dicen que se aceleran los trámites para el funcionamiento de las zonas francas, y este viernes, en La Quiaca, el gobernador Gerardo Morales, con los ministros de Seguridad Patricia Bullrich, y de Defensa Oscar Aguad acompañarán al Presidente de la Nación en el lanzamiento del plan que sacó al Ejército a las fronteras para brindar apoyo logístico en defensa nacional. También rubricarán importantes convenios con el sector privado del área de informática. Otro fuerte espaldarazo al GM en un momento bastante complicado, que reforzará su temple y redundará en beneficio para los jujeños. Y seguramente, habrá en la frontera una ceremonia a la Pachamama, como florecen en toda la provincia, trascendente expresión cultural andina en la que se agradecen y se piden los milagros que la Madre Tierra, felizmente, nunca le retaceó a Jujuy. 

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