De las minorías (3º parte)

Si bien nuestro lector lo sabe, cabe aclarar que nuestra columna se dedica a la música en general y a la música clásica en especial pero no queremos dejar la actualidad y los temas que gracias a El Tribuno nos ocupan durante la semana. También sabe nuestro lector que esta sección se escribe desde algún lugar de Europa y que muchas de las noticias de las que nos ocuparemos y de actividades culturales suceden en el Viejo Mundo, pero que no es ninguna imposibilidad para el lector de poder ser partícipe de las mismas, pues gracias a los medios y a las redes sociales puede informarse en cuestión de minutos y con ayuda de un móvil digital con tan sólo ingresar palabras claves o "hashtags", como se llama al símbolo numeral (#) y que con máxima rapidez nos muestra lo que buscamos en las redes.

Habíamos dedicado las columnas de las ediciones anteriores a las minorías (que quizás no lo sean), entre ellas a muchas que han comenzado a hacer sentir su voz, como las mujeres hace ya un tiempo con el feminismo. Precisamente en un momento donde se oponen al modelo machista imperante en la sociedad latinoamericana, el hecho de impulsar derechos y cambiar la ley penal, determinando que ellas tienen derecho a su cuerpo y hacer con él lo que quieran.

El papel de la mujer ha cambiado, pues en la Edad Media y los tiempos que le siguen, su papel estaba supeditada al hombre y con un rol muy marcado como mujer de la casa y madre. Papel que luego retomaron en Europa los modelos fascistas en Italia, el nacionalsocialismo en Alemania y en España, la falange. En especial, en la España franquista, la mujer necesitaba de la autorización de su marido para trabajar y el hombre podía decidir sobre ella, su cuerpo y su mente.

Sin embargo, a pesar de tantas trabas surgieron mujeres rebeldes que crearon su espacio y derribaron ese límite: en la antigüedad mujeres que se animaron a componer música y fueron olvidadas o estuvieron a la sombra de sus maridos o familiares. Así, la compositora italiana del barroco Barbara Strozzi nacida en Venecia en 1611 y cuyas obras líricas son la mayor muestra de la psicología femenina de su tiempo. Compositores famosos ya en su época y que gracias a las cátedras de música antigua de las Altas Escuelas de Música de Europa han sido redescubiertos, habían escrito óperas, como Monteverdi y su perdida ópera "Arianna", donde la cantante interpreta un famoso lamento. Pero, ¿qué mejor que una compositora para expresar mejor que nadie la psicología de un personaje femenino? Más tarde compositoras del romanticismo como Fanny Mendelssohn, hermana del autor de la "Marcha Nupcial" que escuchamos en las iglesias, Felix Mendelssohn y cuya obra fue opacada por la fama de su hermano. O Clara Schumann, esposa del famoso compositor de canciones, sinfonías y obras para piano Robert Schumann, a pesar del papel de la mujer en el s. XIX fue una gran mujer, pues además de madre se dio el lujo de componer obras para piano, Lieder (canciones con acompañamiento de piano y con poesías de grandes autores) y música de cámara. Otra "esposa famosa" fue Alma Mahler, de gran talento en la composición, musa inspiradora de Gustav Mahler, a quien le dedicó partes de sus sinfonías con piezas orquestales.

El colectivo homosexual también empezó a hacerse dar su lugar y aceptación en una cultura machista que discriminaba un tipo de sexualidad que existe de los comienzos de los tiempos y que hasta en la naturaleza se la puede ver, como en muchos animales. Ahora empieza la lucha de las personas transgéneros y que también tienen su lugar en el nicho jurídico en muchos países de Europa, luego de años de lucha por su reconocimiento y respeto. Es así que ya no se escucha en los anuncios de los trenes de Holanda de los altavoces "damas y caballeros" sino "viajantes" o en los carteles luminosos alemanes que reclutan empleados "Ayudante (M/F)", en un país donde se hacía siempre la distinción entre "trabajador/trabajadora", "ayudante /ayudanta" y así. La forma neutral, abarcativa o no discrimanativa va ganando oficialidad en el Viejo Mundo.

En las épocas de la posguerra un compositor de música clásica que vivió su homosexualidad con la mayor naturalidad fue Sir Benjamin Britten, nacido en 1913 en Inglaterra y que escribió muchas de sus obras para su pareja Peter Pears, tenor que lo acompañó hasta el último de sus días. Ambos fueron invitados por la reina Isabel de Inglaterra para tomar el té.

La compositora contemporánea alemana Barbara Heller, nacida en 1936 y la compositora argentina radicada en Alemania, Adriana Sánchez, son autoras de renombre internacional y representan no sólo la música contemporánea sino que son militantes de la homosexualidad femenina.

Pero dicho sea de paso, que una persona sea heterosexual, hombre, mujer, transgénero, homosexual o asexual, no debe ser juzgado por esa pequeña parte de su vida sino por sus actos, su obra y lo que nos lega a la Humanidad, como Personas que lo son. Personas hacedoras y que dejan una huella por la que otras personas transitarán y cuyo caminar será menos difícil.

 

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