Música por el mundo
Maravillas de Europa: España (1era parte)

 

 Se alegrará nuestro lector al saber que leyendo esta columna semanal puede realizar un viaje por el mundo, en especial por Europa, sin moverse de su silla. En esta ocasión, estamos en España, tierra  fiestas y alegría sin fin, patria musical de grandes músicos desde el renacimiento. Recordemos, los lectores amantes de la música, que España fue el primer país en el renacimiento europeo donde la obra vocal deja de ser polifónica (cuatro o más voces)como lo era en Italia y deja el paso a la voz solitaria con acompañamiento de un instrumento, que en esa época era la vihuela. Los maestros vihuelistas del siglo XV nos legaron libros para ese instrumento que podríamos llamarlo la “abuela”  de la guitarra y que acompañaba a cantantes en la corte de la naciente dinastía Habsburgo.

 Luego surgió la guitarra como instrumento popular y como la conocemos ahora, pero en su forma de guitarra barroca. Así llegó a América con los conquistadores y se sumó a los instrumentos que las culturas prehispánicas tenían ya en su acervo.

 España es un país con muchas fiestas populares: hemos visto en la televisión los Sanfermines de Pamplona, las tomatinas y las procesiones de Semana Santa, como la de Sevilla.

 En la Comunidad Valenciana, donde me encuentro actualmente, es una tierra de bandas de música, gastronomía regional muy interesante (la paella y los arroces son originarios de Valencia, los turrones de Alicante, la coca salada o pizza valenciana y los chocolates) y llena de fiestas. Es un conglomerado de lugares y paisajes, amplio, con ciudades y pueblos de tradición marítima.

 La ciudad de Valencia es famosa por sus “Fallas”, fiesta popular que se celebra del 15 al 19 de marzo, donde se arman “ninots” o muñecos similares a las carrozas que hacen los estudiantes en la provincia de Jujuy. Cada agrupación de amigos prepara una carroza muy vistosa que se exhibe en el centro de Valencia. No tienen luces como las de Jujuy y permanecen durante unos días en la ciudad para deleite del público y los turistas, pero, para decepción de muchos, estas carrozas tan artísticas y bonitas, se queman. Se las hace para ser quemadas. Se queman todas salvo una, que es elegida popularmente y que va al Museo de las Fallas.

 El fuego, los cohetes o petardos y los fuegos artificiales. Esto caracteriza a esta región de España, y quizás de ellos hemos heredado en América del Sur la presencia de los fuertes sonidos, que para los oídos de muchos, más que ruido es una música. Ningún valenciano se puede imaginar una fiesta popular sin pirotecnia.

 Presentes en las fiestas religiosas de Bolivia y del norte argentino, los cohetillos están asociados a la alegría. Esta tradición, el amor por la pirotecnia, nace según las fuentes más creíbles, a finales del siglo XVIII, quizás antes, cuando se lanzaban petardos a los pies y el que más aguantaba, apagándolos con sus alpargatas , era el “masclé” que traducido del valenciano al castellano sería el “más macho”.

 He tenido la oportunidad de presenciar una fiesta popular en agosto “La fiesta de las Penyas”, en Alfás del Pi, en la Comunidad Valenciana. Las penyas son comparsas de amigos que festejan el fin de semana después del 15 de agosto, que es feriado nacional en España.

 En esta fiesta veraniega de este pueblito costero hay música en las calles durante tres días. Se ponen guirnaldas de luces en las calles, se montan escenarios en la calle donde sonarán grupos musicales durante dos días.

 Las comparsas de disfrazados, como un carnaval de verano (en Europa el carnaval es en invierno) terminan con un pasacalle la noche del sábado, mostrando sus fantasías y bailando al son de instrumentos típicos de la región. La fiesta concluye el domingo por la tarde. Con el desfile de la reina y sus damas de honor por las calles del pueblo al son de una banda de música (bandeta, como se las llama en valenciano). También en esta fiesta está presente la pirotecnia, cada día y cada noche, para recordarnos que la jornada de fiesta empieza y que termina.

 Quizás esta tradición de tener reinas, elegidas por su juventud y belleza sea tachada de machista.  Me hizo pensar en Jujuy y en la elección de las reinas estudiantiles.

 Tradiciones, sentimientos, pálpitos.  Qué padre no habrá estado orgulloso de ver a su hija ser reina y qué comparsa o colegio no se habrá sentido contenta de saber que su carroza ha ganado un premio?

 En Valencia y sus provincias uno se siente tan cerca de Jujuy en el espacio, el sentimiento y tradiciones, con sus reinas, el “masclé“ o  “macho que aguanta“, ninots o carrozas y la pirotecnia.

Amigo lector: cuál es tu fiesta popular favorita en Jujuy?