Hay otras maneras de decirlo: todo tiene que ver con todo, o hay un efecto cascada. Pero mucho más gráfico es el famoso "efecto dominó". Se trata de un juego donde se colocan paradas las fichas de dominó y al empujar la primera, ésta se cae generando una reacción en cadena hasta que la última de la fila termina cayendo también. El espectáculo es portentoso. Pero cuando no se trata de un juego, cuando ocurre con personas o instituciones, todos los actores ubicados en fila de esa reacción en cadena, pasan a ser los juguetes de una rabiosa realidad que en la de Argentina y Jujuy, se está tornando insufrible. Rubén Centeno, el obsesivo chofer que lo anotaba todo, puso las fichas en fila y el juez federal Claudio Bonadio volteó la primera. Seguramente no deben haber imaginado la gigantesca repercusión de esa movida inicial, con la que ambos buscaban tal vez algún rédito menor y quizás una tardía venganza. Hoy, decenas de exfuncionarios -del cuarto al primerísimo nivel- de los gobiernos kirchneristas están presos, imputados o procesados, decenas de empresarios casi todos de primer nivel se debaten en la misma situación. Mientras las fichas siguen cayendo.

Dos errores

En algunos casos, todo ocurre al impulso de una Justicia absolutamente desconocida, novedosa en nuestro país, y en otros casos, empujadas por el terror de los involucrados a perder la última posibilidad de morigerar su situación judicial, frente a la irreversabilidad e irrebatibilidad de los hechos conocidos. Se robaron todo. Pero no fue simple: armaron un modus operandi sin precedentes, pactaron en todas direcciones y confiaron en que la omertá blindaría el negocio. Solamente se les escaparon dos cabos que quedaron sueltos: 1- creyeron que el festival de la corrupción sería eterno, y 2- no contaron con el chofer Centeno, un perejil inopinadamente convertido en vengador. Por ahí las fichas empezaron a caer.

íQué Senado!

Ya golpearon toda la gestión K, al expresidente Néstor Kirchner y a la expresidente de la Nación, Cristina Elisabet Fernández de Kirchner. De pasada, sacudieron a un Senado de la Nación que para poder autorizar allanamientos a las propiedades de la senadora, atravesó una de las páginas más bochornosas de la historia política del país, y mostró la grieta en todo su esplendor. Hubo senadores que quisieron hacerse los graciosos, otros jugaron a mostrarse superados, y alguna legisladora hasta abusó de sus fueros para superar los límites de la guaranguería. Lo más jugoso fue el "picoteo" entre la expresidente y el presidente del bloque. CEFK y Miguel Pichetto desafiándose y chicaneando, no desentonaron con el cuadro lamentable. Este Senado que cambió la palabra extinción por extensión (de dominio) -lejos, muy lejos de estar a la altura de las circunstancias- todavía se reserva el privilegio de proteger corporativamente a sus miembros, mediante una extraña interpretación del alcance de los fueros, que degrada aún más la calidad institucional de Argentina. Siguieron cayendo las fichas...

En Jujuy esperan...

José López, después de años de silencio se desquita hablando de todo. Y su locuacidad lo instaló finalmente como arrepentido y testigo protegido. En su último empujón a las fichas de dominó habló de intendentes, gobernadores y exgobernadores. Y las fichas cayeron en todo el país y en Jujuy. Aparecieron los nombres de gobernadores en ejercicio, como el formoseño Gildo Insfrán, el salteño José Urtubey, Lucía Corpacci, catamarqueña; el exradical, exK y hoy cercano a Cambiemos exgobernador y hoy nuevamente gobernador Gerardo Zamora de Santiago, y el exgobernador tucumano José Alperovich. Inevitablemente, las versiones trajeron al primer plano la "visita" de José López a Jujuy, citado por las causas que ventila la Justicia local, y los consecuentes recuerdos de las cuestiones legales que involucraron a la gestión del exgobernador Eduardo Alfredo Fellner, la creación de la Unidad Ejecutora Provincial para el control de los fondos que llegaban desde la Nación, y los enjuagues con las cooperativas que regenteaba la "Tupac Amaru" de Milagro Amalia Ángela Sala de Noro, y la situación de los intendentes que tenían obras asignadas y que según los momentos, las disfrutaban o las padecían. En Jujuy, como en todo el país, muchos esperan temerosos la caída de más fichas que faltan. Cuando la Cámara de Apelaciones de Salta notifique por fin su decisión de remitir las actuaciones a la Justicia Federal en Comodoro Py, se partiría el total de las actuaciones y la situación legal desde el exgobernador y exfuncionarios de primer nivel pasarían al fuero federal, en tanto que la UEP, los intendentes y los cooperativistas quedarían en el ámbito provincial. Con esta partición, la causa de Los Pibes Villeros prácticamente perdería sustancia. Por lo pronto las audiencias de este juicio oral están suspendidas como consecuencia de la salud de la señora Sala que atraviesa un pico muy delicado. Esto y las maniobras de las dilaciones permanentes, darían un impensado resultado a las defensas que las programaron. Los letrados de los funcionarios de primer nivel lograrían el pase al fuero federal. "Aquí (en Jujuy) ya estábamos condenados" confiaba uno de ellos, haciendo hincapié en su desconfianza a lo que llaman la "justicia gerardista". "Al menos en Buenos Aires, habría más objetividad" se esperanzaba. Pero, apareció un pero importante: llegarían a Comodoro Py en el peor momento, el más caliente y en el más mediático de los episodios judiciales. Saldrán de la modesta vidriera provincial, para quedar expuestos y en foco, bajo los reflectores de la Justicia, la política y la prensa de todo el país. Y las fichas siguen cayendo.

Universidades en peligro

El efecto dominó de la economía no es menos ardiente. La primera ficha fue la herencia recibida. Pero el efecto cascada se aceleró y multiplicó durante el gobierno de Cambiemos. El dólar encabritado e indomable cerró el viernes a $ 31,47, y dispara automáticamente otra reacción en cadena en los precios de alimentos, combustibles, medicamentos, etc., etc., etc. La inflación del último mes se estima en 4%, mientras la economía nacional se hundió 6,7% en junio, y apuró otro efecto cascada, sobre la recesión, el corte de las cadenas de pago, el avance hacia la peligrosa estanflación y avivó el fantasma del default del que el gobierno ni quiere hablar. Un sector emblemático de la vida nacional aparece como ícono entre los más perjudicados por la crisis: La Universidad pública empezó a padecer con crudeza el ajuste y se pone en peligro mucho más que su funcionamiento, una generación de estudiantes queda en la nebulosa, y con ella tambalea el futuro del país. Tres semanas de paro no alcanzaron ni para estirar la plata ni para sensibilizar al Gobierno. La compleja situación de la Universidad de Jujuy, democratizada, en plena apertura de su gestión a todo el interior jujeño, trazando posiblidades de tecnicaturas y nuevas carreras, languidece. Hoy tiene su presupuesto 2018 subejecutado le asegura fondos para funcionar solamente 60 días más, a partir de los cuales se reducirá a un colegio mal pagador de sueldos. El rector Rodolfo Tecchi planteó esta realidad con extrema preocupación y la clase política de Jujuy, representada por el gobernador Gerardo Morales y el presidente del Partido Justicialista, diputado Rubén Rivarola, se solidarizaron con esa preocupación y acompañan con energía los reclamos por una reconsideración del Gobierno nacional. El miércoles la Conadu y los estudiantes marcharán en Jujuy, y el jueves otra gigantesca marcha de universidades de todo el país recalará en Buenos Aires, esperanzada en que el dios que allí atiende, le abra las puertas de su despacho, los oídos a los planteos y el sentido común ante la impostergable necesidad de sostener la continuidad y la calidad de la educación universitaria argentina. Y las fichas siguen cayendo...

Otras fichas

El Fondo de la Soja es otra ficha que cayó, no obstante los reclamos airados de algunos intendentes, las presentaciones en la Justicia y las quejas formales del peronismo local y de Unidad Ciudadana, que a través del concejal Federico Noro instó al intendente de la ciudad, Raúl “Chuli” Jorge, a realizar un reclamo conjunto que ni él ni el Gobierno jamás se realizarán en este caso. Tucumán, Santa Cruz, Chubut y Santa Fe recurrieron a la Justicia sin esperanzas de éxito. 

Si algo le falta a la situación del Ingenio La Esperanza para permanecer en el limbo de la nada, era el efecto dominó del dólar. Si los colombianos supuestamente interesados se borraron cuando el dólar estaba a 18 pesos, hoy parece imposible que reaparezcan a cumplir con su compromiso de compra con la divisa casi al doble. El Gobierno (los jujeños) sigue a cargo de la inestable vida del complejo, el ministro de Trabajo Jorge Cabana tuvo que aprovechar una conciliación obligatoria para zafar de compromisos incumplidos con sueldos, obra social y ART de los trabajadores, y el juez de la quiebra Pablo Calderón todavía hace la plancha en el delicadísimo tema. 

Como queriendo frenar el “efecto dominó” el Gobierno nacional a través de la voz del secretario de Hacienda Rodrigo Pena, les dijo a los ministros de economía de las provincias, un concepto que -literalmente- dio pena: que no hacer los ajustes que estamos comentando, “sería un muy mal mensaje para el mundo”. El ministro jujeño de Hacienda, Carlos Sadir, presente en esa reunión, no pudo explicar al volver a la provincia el calibre del muy mal mensaje del funcionario nacional a los jujeños. La próxima semana, Carlitos volverá a otra reunión similar, con los mismos interlocutores y la única certeza de incrementar su acidez y la incertidumbre para los próximos meses. Los gobernadores negaron que haya acuerdos “casi listos” y dejaron desvestido al falso optimismo que quiso pintar la Casa Rosada.

Entre la pared...

Mientras las fichas del efecto dominó siguen cayendo, debemos puntualizar que estamos exactamente a un año de las Paso del 2019. Las dos alternativas existentes hoy son las siguientes: Cristina Kirchner de un lado. Si ganase la presidencia, volvería a hacer todo lo que ya hizo. “No me arrepiento de nada de lo que hice” le gritó al país, siguiendo al pie de la letra lo indicado en el manual de la extrema arrogancia, escrito y dirigido por ella misma. Y uno de sus amanuenses favoritos lo ratificó hace horas: “Acá nadie se arrepiente de nada” ordenó el “Cuervo” Larroque a las tropas de La Cámpora. Mauricio Macri del otro lado. Insistiendo en que seguimos una tormenta de frente, y diciendo que la “crisis viene de afuera, y ahora la realimentan la sequía y los cuadernos de Centeno”, catecismo que repiten sus funcionarios. En ese escenario, con los síntomas de la explosión en la puerta de calle, se comenzó a hablar en voz no tan baja de la posibilidad de adelantar las elecciones nacionales del año que viene. Unos días antes, y en Jujuy, circuló la idea de adelantar las elecciones locales, para despegarse de la presidencial (como lo harán Catamarca, Córdoba, Santa Fe y la Caba y lo analizan en provincia de Buenos Aires). Hay quienes afirman que el rumor sería el indicador clave del humor político del GM, hoy no tan feliz de su sociedad con el PRO. Las actitudes fatuas y arrogantes de nuestros “presidenciales 2019 cero defecto”, y denotan sus fuertes cegueras y sorderas. Ambos volverían a llevar al país por donde lo llevaron, caiga quien caiga, incapaces de reconocer un error. Mientras los dos líderes a la vista se muestran tales como son, florecen aspirantes a candidatos hoy apenas sostenidos por su propia voluntad de ser. Y las fichas del efecto dominó siguen cayendo sin que nadie se anime a vaticinar cuántas más caerán en la volteada, y cuál será el final del juego.
 

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