Música por el mundo
De las minorías (Segunda parte)

Las antiguas culturas que habitaron nuestro suelo antes de la llegada de los españoles reconocían derechos de la mujer y de los homosexuales hombres y mujeres. Recordemos el matrimonio a prueba de los incas. Si no funcionaba, la mujer podía buscar otro hombre con quien se sintiera mejor. Práctico y realista, hasta que con la imposición de una nueva cultura, religión y manera de pensar cambia el papel de la mujer, haciéndola sumisa, dependiente del hombre

Y menos favorecida que él. Si no llegaba virgen al matrimonio perdía su pureza y valor. Pero el hombre sí que podía darse el lujo de perder su virginidad. Todos aceptaban sin discusión y sin admitir lo contrario. Todo esto se refleja en canciones y obras populares. Como el lector lo sabe, nos acomete en esta columna la música pero también la actualidad y la reflexión. Vamos a tomar una canción popular española, que es el idioma que hablamos. Manuel de Falla, el gran compositor español que se exilió y murió en Argentina, dejando atrás una sociedad fascista que oprimía a las mujeres haciéndolas propiedad del hombre y mataba homosexuales, como a Federico García Lorca, quizás huyendo una sociedad que ponía en peligro su libertad, retoma la música popular española en sus famosas "Siete canciones populares españolas" para canto y piano. La primera canción es " El paño moruno" que nos recuerda una minoría racial y religiosa, los moros, que habitaba España y luego fue expulsada o convertida a la fuerza a fin de poder seguir viviendo en un país católico.

El paño moruno nos dice

" Al paño fino en la tienda

una mancha le cayó

por menos precio se vende

porque perdió su valor"

En realidad, la metafora se refiere a la mujer y a la virginidad perdida, que para la época en que se escribió esta obra, era lo que le daba valor a la mujer.

En la música antigua tenemos el villancico de Mudarra, compositor del renacimiento español, "Ysabel".

 

"Ysabel, perdiste la tu faxa (faja en castellano antiguo)

Hela donde va,

nadando por el agua".

 

Isabel perdió su virginidad antes del matrimonio y es objeto de un villancico picaresco, irónico y delatador de la perdida de lo más valioso de una mujer honrada en esa época. Quizás no habrían llegado a reflexionar que quizás lo más valioso de una mujer, de la parte de su cuerpo, no está debajo sino arriba, en su cabeza al igual que el hombre.

Así, grandes científicas, pensadoras y artistas nos han legado su obra como Marie Curie, Hannah Arendt o la discutida Frida Kahlo. En la música compositoras del barroco italiano como Francesca Caccini, hija del famoso compositor y cantante Giulio Caccini o Barbara Strozzi que compusieron y publicaron sus canciones en un mundo donde todo estaba dirigido por y para los hombres. Recordemos también que en la iglesia católica italiana estaba prohibida la mujer cantante y se recurría a capar niños con voces angelicales a fin de formar voces femeninas de soprano y contralto en cuerpos de hombres. Nacen así los castrados, como Farinelli. Grandes voces pero vidas castradas. Voces que vibraban en el Vaticano dejando atrás una frustración física, basada en la interpretación de una frase del Evangelio.

Por otro lado, muchos compositores homosexuales han aprovechado al lado de su gran talento, saber dar voz a su protesta y darse un lugar en la sociedad. Benjamin Britten, un compositor de entre guerras inglés, era abiertamente homosexual y se hizo un lugar en el conservador mundo de la música clásica. Dedico sus canciones a su pareja, el tenor Peter Pears, a quien acompañaba al piano y para quien escribió el papel principal de la opera Peter Grimes. En nuestro idioma tenemos al malogrado Federico García Lorca, que además de poeta y dramaturgo era compositor y ahijado de Manuel de Falla. Da voz a una minoría reprimida y marginada en España, como la etnia gitana. Su canción "Zorongo" es una magnifica danza gitana con una poesía simple pero que trasciende. Muchas de sus canciones eran cantadas por los republicanos, perseguidos por la Falange.

Así, mas allá de la diversidad, somos todos seres humanos. Debemos preguntarnos si los modelos que nos son impuestos tienen un fundamento y a que obedecen. ¿Es justo o no? ¿Discrimina? ¿Valora solo una parte de la persona? Determina que un grupo social es mejor o peor que otro? ¿Por qué?

Ser o no ser, ser justo o no ser. Esa es la cuestión.